Los riesgos de redes sociales en población infantil y jóvenes

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Las redes sociales son un arma de doble filo, porque si bien permiten un nivel de comunición como nunca antes, representan un peligro para niños y adolescentes si se vuelven adictivas y sustitutas de relaciones afectivas, o cuando son usadas por depredadores sexuales que buscan presas jóvenes.
La advertencia la hace el doctor en Psicología Enrique Echeburúa, quien expresa que esos segmentos de la población son los más vulnerables porque carecen aún de un desarrollo emocional completo y su cerebro no ha terminado de madurar, ya que ese proceso concluye entre los 20 y 25 años.
A juicio del experto, que estará en el país el mes próximo invitado por el Patronato de Ayuda a las Mujeres Maltratadas (PACAM), el riesgo es mayor cuando los usuarios tienen las siguientes características: impulsividad alta, búsqueda fuerte de emociones, baja autoestima, introversión y relaciones sociales y familiares pobres.
Asimismo expresó que abusar de esas herramientas en cuanto a las horas de uso, deriva en adicción a los videojuegos, a las compras o al cibersexo, por citar solo algunas.
Al hacer el planteamiento destacó que las familias deben enseñarles a sus hijos la importancia de preservar y valorar la intimidad, tanto a nivel de fotos como de informaciones confidenciales.
“Todo mensaje o imagen que se emite por una red social puede ser mal utilizado, y puede llegar a personas que hagan un mal uso o que chantajeen a los menores con esas imágenes.
“Si esto cae en manos de depredadores sexuales que están permanentemente en la red, pueden coaccionar a los menores, con tácticas engañosas, para llevar a cabo conductas inadecuadas”, dijo el experto, quien ha escrito varios libros sobre redes sociales.
Las señales de la adicción. Echeburúa cita algunos comportamientos como señales obvias de un mal uso de Internet o de las redes: sentir una especial euforia cuando se está frente al teléfono, pensar en las redes sociales o en consultar el correo cuando se hacen otras cosas, mentir sobre el tiempo real que se está conectado a la Red, descuidar la vida real, dormir poco, estar inquieto, no cumplir los objetivos autoimpuestos de horas de limitación, o utilizar el celular en lugares inadecuados.
Como medidas preventivas sugiere que los padres limiten a sus hijos el tiempo de conexión a dos horas, a excepción de los fines de semana, cultivar las relaciones interpersonales y familiares cara a cara, no dormir con los celulares ni usarlos en reuniones familiares o entre amigos.
La abstinencia. Cuando la adicción a las redes sociales es alta, la abstinencia brusca genera efectos secundarios, afirmó Echeburúa.
“Eso genera irritabilidad, ansiedad, dificultades de concentración, pensamientos continuos en relación con los contenidos de la red.
“Todo eso interfiere negativamente en su vida cotidiana. En este sentido esta adicción es similar a la de las sustancias químicas”, afirma el experto español.
En cuanto a la intervención de los terapeutas dijo que se aplican las mismas técnicas que se usan para otro tipo de adicción.
“ Un reto importante es la comorbilidad que está presente en muchos pacientes y que va a orientar el tratamiento. Es decir, hay ciberadictos que, al mismo tiempo, presentan una depresión, una fobia social o un trastorno de déficit por atención.
“En estos casos el tratamiento no puede estar centrado solo en la ciberadicción”, destacó.