Familia orgullosa
Padres de José Bautista narran su camino al éxito

Llegar a la ciudad de Toronto y encontrar la confianza y respaldo de una organización ha sido uno de los factores claves para el éxito registrado por el jardinero dominicano José Bautista en la temporada del 2010.

Nacido en la ciudad de Santo Domingo el 19 de octubre del 1980  y primero de dos hijos de Américo Bautista y Sandra Santos, el patrullero de los Azulejos ha demostrado que el arduo  trabajo  y el empeño lo pueden todo.

“El se propuso dar jonrones, se propuso ser un bateador de poder y trabajó duro para ello”, relata su padre Américo.

Bautista tiene 47 jonrones esta temporada, empatando la marca de Toronto del también dominicano George Bell, establecida en 1987, año en que el petromacorisano se convirtió en el primer dominicano en ganar un premio al Jugador Más Valioso.

“José no era un jonronero cuando jugaba antes de firmar, pero los Piratas se dieron cuenta de que él tenía algo especial y de poder y lo trabajaron de esa manera”, recuerda su madre Sandra.

Bautista nunca había pasado de 16 cuadrangulares en su carrera y, de hecho, llegó con 59 en cinco años previos en Grandes Ligas en los que jugó para los Orioles de Baltimore, Piratas de Pittsburgh, Reales de Kansas City y Rays de Tampa Bay.

“Ese primer año en que fue escogido por la regla V y tuvo que pasar por todos esos equipos, eso fue duro porque él cambió mucho de ciudad y ni siquiera tenía tiempo de desempacar bien cuando ya tenía que estar mudándose”, sostuvo Santos.

Pero el chance de jugar todos los días y los consejos del coach de bateo Dwayne Murphy y el dirigente Cito Gaston han dado los resultados.

¿Eso ha cambiado la vida de Bautista y de sus familiares?

“Realmente no. Ahora a veces uno llega a sitios y reconocen a uno como el ‘papá de Bautista’ y lo saludan y lo demás, pero la realidad es que las cosas se han mantenido iguales”, sostuvo el orgulloso padre.

Pero algo que no falla son las decenas de “expertos” que dan sus recomendaciones para modificar el swing o la posición en el plato cuando aparecen las malas rachas.

“Todo el mundo tiene la clave para hacer los ajustes y a veces hasta te dicen cosas como que apagues la televisión durante el turno u oraciones especiales para que salga de las malas rachas”, explica su madre.

Los partidos de Bautista son seguidos de todas formas posibles tanto por su padre como por su madre, que se han convertido expertos en el uso de la computadora y demás para mantenerse enterados.

“No todos los juegos de Toronto los transmiten, así que uno tiene que vivir pegado de la computadora viendo el gameday de cómo van los turnos y demás”, dice Américo.

Un buen estudiante.  Contrario a la mayoría de los peloteros dominicanos, Bautista optó primero por una educación formal que llevó de manera paralela a sus actividades relacionadas con su pasión del béisbol, algo que siempre fue parte de su vida.

Graduado de bachiller en el colegio San Juan Bautista, el hoy jardinero de los Azulejos obtuvo un nivel técnico tras dos años de estudio en el Chipola College, donde estuvo por dos años con una beca atlética antes de firmar como profesional con los Piratas de Pittsburgh, por US$600,000.

“El obtuvo honores cuando estudió aquí en el San Juan Bautista y también obtuvo buenas calificaciones en Chipola”, dice su madre.

Los padres del toletero dicen que viajan una o dos veces al año para ver los partidos de su vástago, ya sea en Toronto u otra ciudad.

Caso omiso.  Una de las cosas que pone a pensar a Bautista, según cuenta su madre, es que tras la explosión jonronera se han producido rumores del uso de esteroides.

“El está tranquilo, pero se preocupa porque yo no me sienta mal con todos esos rumores. El nos dice que no le hagamos caso a eso, que él está tranquilo”, afirma Sandra.

Bautista relató recientemente que ha sido sometido a por lo menos cuatro pruebas de dopaje, sin inconvenientes. 

El protagonista

José Bautista

Jardinero

Destacado.  Con 47 cuadrangulares en la temporada del 2010, José Bautista ha excedido todas las expectativas ofensivas que se podía haber imaginado y eso se ha debido, según relatan sus familiares a un arduo trabajo y dedicación para convertirse en el mejor pelotero posible, siempre esforzándose para presentar buenos resultados en su juego tanto en los Estados Unidos como en el país, con los Tigres del Licey.