“Familia y sector privado…¡abiertos!”

JUAN TERRERO PÉREZ

“¡Herminio –grita Píndaro- móntate… Vamos a dar una vuelta por el pueblo!”.
Virando su cabeza hacia la derecha e izquierda, su mirada busca afanosamente a Píndaro… De pronto, una motocicleta de gran cilindraje aparece en el ambiente… Un flamante alter ego de Herminio aparece como de la nada, gritando: “¡¡¡Ven, móntate, que ahora lo que quieren poner de moda es ‘el todo abierto’!!!”.
“¿Y a dónde me llevas en esta nueva aventura?” –cuestiona Herminio, a lo que Píndaro exclama: “Tengo una cita con una familia de apellido ‘Ejemplar’ y quiero que conversemos con ellos sobre una situación que les han creado los que se creen dueños del barrio donde residen”.
Luego de unos minutos hacen su primera parada en una casa donde les esperan el padre, la madre, tres hijos, una tía y los abuelos… Casi nada…. Parece un cónclave de alto nivel… Bueno, sí, lo es… porque la familia es el núcleo de toda sociedad y cuando se atenta contra ella por intereses extraños, la cosa no pinta buena para su futuro ‘Ejemplar’ que es…
“¡”Hola –saluda Píndaro, adelantándose a Herminio-… ¿Qué querían contarnos, que nos llamaron con tanta insistencia?”… Desde el fondo de la casa, una voz femenina pero de tono claro y seguro pronuncia una sentencia: “¡Me quieren fuñir mi cumpleaños!”… Herminio, quien ha entrado detrás de Píndaro, no pierde la oportunidad y de inmediato cuestiona: “¿Y, cómo así, que le quieren fuñir su cumpleaños?”… “Lo que pasa es que en mis 35 años de vida cada año hemos celebrado mi fiesta aniversario en familia…” –dice la madre-… “¿Y qué le está pasando ahora?… ¿Por qué esa preocupación?” –exclama Píndaro-… “Bueno, es que mi esposo ha venido de la calle diciendo que ahora mi fiesta tendremos que hacerla abierta… Una fiesta a la que todo el barrio tendrá acceso aunque no nos sean conocidos y dónde no tendremos control de qué va a comer cada quien… ¡Eso se las trae!” –grita la señora…
Mientras ese razonamiento lleno de preocupación se escucha, Herminio y Píndaro se han dado cuenta de que la familia ‘Ejemplar’ a la cual han visitado, está al borde de quebrarse en su estructura más sólida y ha expresado el temor de que ya no será lo que ellos, como núcleo familiar quieran para cada uno de sus miembros, sino lo que diga el barrio… “¡Tremenda jeringa esa! –exclama Píndaro-… Esperemos que algunos más sensatos entiendan que en esta unidad está la fuerza y que, si se corrompe, el futuro será muy divertido para los que así lo han planificado pero ya ellos dejarán de ser ‘Ejemplar’ y pasarán a ser unos más de la masa…”.
“¡Sigamos, Píndaro –grita Herminio-, nos falta un gran trecho pues no olvides que nos esperan en la ‘Empresa Privada Éxito’… Allí unos amigos ni siquiera se imaginan que les visitaremos”.
No bien llevan unos quince minutos en el motor, cuando un policía de tránsito les detiene… “¿A dónde van tan de prisa? –pregunta-… “Estamos a escasos minutos de una fábrica… a la que hemos sido invitados y no queremos llegar tarde, pues es una modelo de empresa privada y es de suma importancia que lleguemos” –responde Píndaro-… “Unjú, uté ha vito –exclama el agente- Una cosa piensa el burro y otra el que la apareja… ¡Sigan y acaben de llegar a donde van!” –les anima, a lo que ambos ni lo piensan y aceleran de nuevo su motor-…
“¡Mira… Mira… Mira!” –exclama Herminio, mientras señala con su índice derecho hacia un moderno edificio que está casi frente a ellos-… Unos minutos más, y han llegado a su meta… Se desmontan y quitan sus cascos, mientras caminan decididos a participar de la reunión anual de la Junta de Directores, a la cual han sido invitados como oyentes… Ya frente a la puerta principal, una señorita les recibe y les guía de inmediato hasta un gran salón… Mientras van por el pasillo, un murmullo se escucha a lo lejos y, mientras más se acercan al lugar de la cita, más alto se escuchan las voces… “Te lo dije, que este invento así no iba a funcionar” –grita uno de los participantes, mientras otro se suma a él y exclama: “¿Qué buscan todos estos extraños energúmenos a quienes nunca hemos visto y han venido porque alguien se ha inventado que nuestra Junta de Directores será, por mandato legal y desde ahora en adelante, abierta?”…
Al hacer su entrada al salón, tanto Píndaro como Herminio se quedan boquiabiertos y no pueden exclamar una sola palabra… El caos es total… Una Junta Directiva que debía ser cerrada sólo para los miembros inscritos, desde ese momento estaba siendo violentada para que un grupo de aparecidos se arrogueel derecho de participar con voz y voto… Tremendo desorden… “¿Cómo es posible que la organización de esta empresa que, precisamente, tiene por nombre ‘Éxito’, tenga hoy que exponerse a abrir sus códigos y cánones internos para pasar a ser graciosos a intereses que en nada tienen que ver con la misma? ”-pregunta Píndaro-…
“Mira, Píndaro –exclama Herminio-… Un buen perro no encuentra un buen hueso…- y agrega- Ojalá que en esa familia ‘Ejemplar’, en esa empresa privada ‘Éxito’ y cualquier otra institución que se respete y se haga respetar, no olviden disponer un lugar para cada cosa y siempre cada cosa en su lugar… Si esto no sucede.. ¡Están jugando con candela!”…
Y, Píndaro sentencia: “¡Aunque los que se han inventado esa moda que está a nivel de aprobación tienen sus colmillos amarillos de tanta experiencia, ellos no saben del credo la mitad… ellos creen que no los vemos como la gatica de María Ramos, que tira la piedra y esconde la mano!”.


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