Félix García, frente a charadas y pantomimas

Ubi Rivas.

Viva encarnación del made in self man, sinónimo de emprendedurismo, y sobreponerse sobre sí mismo, que conduce al triunfalismo, Félix García Castellanos, desplazándose desde la pulpería que en Villa Padre Borbón operaba su progenitor, hasta el Instituto Iberia, y de ahí, la garrocha del Instituto Tecnológico de Monterrey, tiene ante sí otro reto colosal, de enfrentar las pantominas y charadas alusivas a encabestrar la peligrosa haitianización que socava la soberanía nacional.
Inicíandose en el mundillo empresarial presidiendo Industrias Linda que adquirió al capitán empresarial Juanito Portela Bueno, de grato recuerdo personal, constructor, alto ferretero de Ochoa, impresor, Félix García Castellanos puede constituirse en brújula y norte de emprendedores, empresarios, y una tropilla surgida de los linderos de la humildad, hasta escalar el peldaño más alto del triunfalismo.
Late constante, como sístoles y diástoles cardiacos, un cosquilleo que dispara la adrenalina de la ira, la abrumadora, apabullante y peligrosa invasión pacífica haitiana, sin disparar un solo tiro, que ha promovido como nunca antes el PLD y sus presidentes Leonel Fernández y Danilo Medina.
El día cinco de este mes, en el escenario de los productores de conservas (Alfonagro), en Baní, Felito García respaldó la dominicanización de la frontera, “y sacrificar en algo la rentabilidad para integrar la mano de obra criolla”, puntualizó, en una oferta, que como El Padrino de Coppola, no es posible rechazar.
Una gran conjura antinacional de empresarios que acogen la mano de obra haitiana, barata, sin compromisos, libre de ITEBIS, sin cobertura social, medrando en la informalidad fiscal para acumular fortunas, a expensas del socave de la soberanía y el trabajador dominicano.
Felito García, como le llaman sus básigas, produjo la clarinada para finalizar pantomimas y charadas haitianizantes, aplicando el artículo 135 del Código de Trabajo del 80-20.