Feminismo(S)

Hay mujeres que no son feministas, las hay que sí, pero no lo dicen. Hay mujeres que son conservadoras…y feministas. Las hay heterosexuales, católicas…y feministas. Otras que son católicas y no feministas…pero usan métodos anticonceptivos. Hay mujeres que les atrae sexualmente una mujer y son monógamas, y no son exactamente feministas ni activistas ni les gusta debatir o marchar. Hay que ni son ni no son, feministas porque se dedican a contemplar o hacer ejercicio espiritual (cristianas, budistas, musulmanas…) o a la jardinería.
Hay, que son feministas y lesbianas. Otras, que son cantantes, leen libros y preparan café. Unas que son chef y se enfrentan al mundo de los hombres en las cocinas y sólo quieren cocinar y ser reconocidas con las mismas estrellas Michelín que suelen ganar hombres. Hay mujeres que aprendieron a cocinar con sus abuelas y madres, y les gusta cocinar, pero no por eso creen que su lugar sea la cocina y lo demuestran teniendo éxito en el mundo laboral… y cocinan muy bien. Las hay que todavía cocinan por obligación (cultural, social, o costumbre). Y las hay que cocinan mal.
Hay mujeres histéricas, las hay comedidas. Hay mujeres “macho alfa”, mandonas y duras. Hay mujeres sumisas, tiernas, duras, obcecadas, caprichosas, malcriadas, educadas o muy tranquilas. Otras en cambio, son participativas, combativas, curiosas. Algunas de las mencionadas son feministas, otras sólo lo son en algunas cosas, otras no se sienten para nada identificadas con el término, pero quieren libertad de ser… de ser lo que son, no algo que les digan los demás (hombres, feministas o religiosos) que tienen que ser.
Hay mujeres que son muy promiscuas como los hombres dicen algunos, sin percatarse de que no es lo mismo, ni se les trata igual. Hay mujeres exhibicionistas, otras muy desinhibidas o incluso “lanzadas”. Lo que no hay es muchas que violen, si alguna.
Las hay que manipulan. Las hay que les molesta que haya gente que manipule. Hay mujeres que abusan incluso de su “condición” de ser mujer. Alguna hay que usa el argumento que le da la causa feminista para triunfar en el mundo tradicional, en que se le pega para someterlas, o se le paga para premiarles (!) su belleza(?).
Hay mujeres inteligentes. Las hay que son emocionales. Las hay de los dos tipos. Las hay que son alegres. Las hay que son tristes, sin que haya razón alguna para la tristeza o para la alegría. Las hay sanas mentalmente, pero las hay que la violencia las quiebra por dentro. Algunas de estas pueden o no, ser feministas, pero a ninguna les gusta que las violen, las golpeen o las agredan. Las hay muy sensibles a cualquier firmeza o las que no temen las formas. A ninguna les gusta que las condenen cuando han sido víctimas. Ninguna quiere que las vuelvan objeto de la voluntad de otros. Y si hay tantas mujeres ¿Cómo pretendemos que sólo haya una visión del feminismo?
No hay ninguna guerra contra los hombres (tampoco creo lo haya de hombres contra las mujeres). Los feminismos no son una certificación de tener razón; pero sí, en sus distintas aristas de acción o pensamiento, es una resistencia contra el sistema que tiende a minimizar, ocultar y proteger el privilegio de un solo tipo de hombre…el más primitivo. Y los feminismos -en sus diferencias- quieren acabar con la opresión, hipocresía y dominio de ese sistema que daña hiere y mata mujeres y envilece a los hombres. Un sistema que aun el más tradicionalmente “masculino” debería despreciar, si es que el sistema no los ha convertido en monstruos.