Finjus valora Ley de Partidos y hace observaciones a texto

Congreso Fachada

CÁMARA DE DIPUTADOS 11 DE ENERO DE 2011 - SESIÓN EXTRAORDINARIA – conocimiento del proyecto de LEY ORGÁNICA DEL TRIBUNAL SUPERIOR ELECTORAL, el cual fue devuelto al senado de la republica a unanimidad, 

Hoy – Foto, Nehemías Alvino 11 enero 2011
Congreso Fachada CÁMARA DE DIPUTADOS 11 DE ENERO DE 2011 - SESIÓN EXTRAORDINARIA – conocimiento del proyecto de LEY ORGÁNICA DEL TRIBUNAL SUPERIOR ELECTORAL, el cual fue devuelto al senado de la republica a unanimidad, Hoy – Foto, Nehemías Alvino 11 enero 2011

La Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus) valoró ayer el impacto que tendrá la Ley de Partidos en la calidad del sistema democrático, pero lamentó que establezca las condiciones fundamentales para el mantenimiento de “un sistema de partido de cara al vacío normativo”.
Consideró que el gran reto ahora es que el Estado, la sociedad y las propias organizaciones políticas propicien la implementación exitosa de la norma.
Resaltó la diferenciación de los conceptos movimientos, agrupaciones y partidos políticos en base división territorial, porque es más incluyente y facilita la participación política.
También la flexibilidad de los requisito para cualquier movimiento solicitar reconocimiento ante la Junta Central Electoral (JCE), al reducir de un 7% a un 2% la cantidad de firmas adherentes de los votos válidos en las últimas elecciones generales ordinarias presidenciales, y la apertura de locales en los municipios cabeceras, ya que podrán hacer su solicitud con solo una sede en la capital.
Además, el establecimiento de la renuncia automática del miembro de un partido que, entre otras cosas, incurra en actividades de contrarios (tranfuguismo); de topes en el financiamiento privado, un registro único de los donantes vía un sistema contable que deberán tener las organizaciones para evitar la entrada de dinero ilícito.
Consideró que el plazo de cuatro meses que otorga a la JCE para emitir un veredicto sobre reconocimiento antes de las elecciones, pudiera significar una “retranca” considerable, ya que en un torneo electoral pondría en evidente condición de desigualdad a un partido, movimiento o agrupación, frente a los ya existentes.
En el caso del transfuguismo político, señala que la nueva ley establece la renuncia automática de afiliación, pero no se establecen consecuencias directas.
En cuanto a la distribución de los recursos del Estado y el financiamiento privado, indica que se mantiene el mismo esquema que ha debilitado a los partidos más pequeños que no alcanzan más del 5% de los votos.

Considera que la modalidad limita el ejercicio de decidir en un partido.