FMI: Informe sin gran novedad

El lenguaje diplomático del FMI no logra disimular la delicadeza que supone para el país la interacción entre el peso de la deuda, la fragilidad fiscal, los niveles del gasto y la influencia de factores externos eventualmente adversos. El informe con el que este organismo cierra su visita al país elogia el vigor de la economía, pero prevé un detente en la racha de crecimiento. De ahí que alerte sobre la necesidad de cambios importantes en la estructura fiscal para poder asegurar la sostenibilidad de la deuda.
En ese informe el FMI no dice cosas nuevas. No aporta nada que sea desconocido para grupos empresariales, economistas y analistas. El crecimiento del endeudamiento y los ingresos fiscales corren disparejos, con ventaja para el monto de la amortización de servicios y capital del débito. Y la fragilidad fiscal también surte sus efectos negativos en factores de competitividad como la energía y la producción de manufacturas exportables.
Además, con un entorno comercial un tanto difuso, la tendencia alcista del petróleo y de las tasas de interés, entre otros factores, es fácil prever que el vigor de la economía local necesitará de los blindajes que sugiere el FMI para garantizar la sostenibilidad en todos los órdenes. De nuevo la reforma fiscal se perfila como un remedio imprescindible en la política económica. No es aconsejable seguir prestando oídos sordos.

Metro y Teleférico

No se trata de cuál es más veloz, si el Metro de Santo Domingo o el Teleférico, en cuanto a recorrido de distancias para transportar pasajeros. Lo que está claro es que, inexplicablemente, el segundo le está ganando la carrera al primero en lo que se refiere a velocidad de construcción. Mientras la Segunda Línea del Metro está estancada, sin acabar de conectar Santo Domingo Este con la parte occidental del Gran Santo Domingo, los trabajos del Teleférico “vuelan” a toda marcha. No está claro por qué aparecen los fondos para el funicular, y no para la extensión del Metro.
En cualquier caso, ambas soluciones pueden aliviar los problemas de uno de nuestros servicios públicos más desastrosos. Y ojalá que pronto, los habitantes de Santo Domingo Este puedan desplazarse indistintamente por aire y por tierra hacia sus destinos.


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