“FOREVER TANGO” cautivante espectáculo

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Y estaba ocurriendo. Hombres de todas las clases sociales y oscuras mujeres de lupanar promovían el alumbramiento: entre ligas visibles y cuchillos ocultos la ciudad de Buenos Aires estaba horneando la gran danza del siglo XX. Advenía el tango argentino”. Carlos Vega.

El espectáculo “Forever tango”, creado por Luis Bravo, nos lleva en un periplo fascinante al encuentro de este ritmo sensual, desde sus orígenes, hasta nuestros días. Bajo el cielo estrellado, la sala se impregna de gemidos embriagantes que brotan del bandoneón, luego el baile con su acompasado y seductor movimiento se adueña de la escena.

“El suburbio”, el burdel, cobija al tango en sus inicios, la escena es fascinante, los personajes del lupanar, de bajo estrato social: guapos, malevos y compadritos, de los que nos hablan en su “lunfardo” tantas letras de tango, se unen a sus “preferidas”, y entonces fluye la danza incontenible, se convierte en drama, las parejas se envuelven en un baile embriagante, sugestivo y sensual.

El baile de pareja unidad básica que da identidad indiscutible al tango, es una entrega total, el hombre manda, cobija la mujer y la sostiene, decide las evoluciones y la velocidad de los movimientos, la relación es total. Sobre esta relación íntima, el poeta Enrique Santos Discépolo definió el tango como “un pensamiento triste que se baila”.

Las variantes del tango permiten la comunicación fluida entre los bailarines; el espectáculo fraccionado, da oportunidad a la creatividad en cada segmento, ya sea en la improvisación o en la cuidadosa y pautada coreografía, en la que cada dueto crea su propio código, su propia estética. El tango evolucionado, con reminiscencias del candombé y la milonga, convertido en baile de salón, permite a cada pareja desarrollar sus desplazamientos laterales, retrocesos y rotaciones con destreza y elegancia y mostrar sus destrezas con el juego impresionante de piernas, con ganchos, boleos, sacadas, ocho, paradas y molinetes, movimientos que transforman el tango en un espectáculo fascinante, con momentos de humor y líricos de gran plasticidad y belleza.

La pequeña orquesta, integrada por excelentes músicos, es la base fundamental del musical; dos momentos líricos impactan: “Celos” en la que interviene el violinista Humberto Ridolfi, y “El músico Angel” en el que destaca el pianista Jorge Vernieri.

Las partes cantadas le dan oportunidad de mostrar su valía a dos artistas dominicanos: Niní Cáffaro y Milly Quezada. Marcela Ríos, vocalista del musical, de hermosa voz, interpreta el conocido tango “El día que me quieras”. Otros tangos igualmente famosos se escuchan durante la velada, la evocación del “Zorzal criollo”, Carlos Gardel, es inevitable.

El final, una especie de “coda”, es la apoteosis del tango espectacular, sin perder su esencia, en la que interviene toda la compañía. “Forever tango” digno de verse, especialmente por los amantes del género.

En nuestro país no hemos tenido oportunidad de disfrutar de muchos espectáculos de tango, recordamos hace muchos años “Tangokinesis” de Ana María Stekelman, y en el 2006 “La esquina de Carlos Gardel”.

 


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