Fortalecer la gestión municipal

Los ayuntamientos no reciben del Gobierno Central ni la proporción de los ingresos fiscales que manda la ley, ni lo que mínimamente necesitan para cubrir sus necesidades. Este año apenas se les asignó un 3%, lo que limita la capacidad operativa que necesitan para responder a las necesidades de inversión y servicios de sus demarcaciones. Los ayuntamientos que captan más ingresos por concepto de arbitrios y otras cargas, y que tienen cierta eficiencia administrativa, pueden afrontar con más facilidad sus dificultades. En vez de asignarle recursos a los gobiernos municipales, el Gobierno Central ha asumido por cuenta propia la construcción y mantenimiento de infraestructura. En esto median intereses políticos y de otras índoles.
Lo juicioso sería que el Gobierno asigne a los ayuntamientos partidas más acordes con sus necesidades reales de inversión, para que puedan ejecutar planes de desarrollo. A cambio, el Gobierno estaría en mejores condiciones de exigir rendición de cuentas sobre el uso del dinero del erario. Con el esquema actual el Gobierno merma su propia autoridad moral, pues es el primero en violar las reglas de juego frente a las corporaciones municipales. Debe haber un cambio de actitud que beneficie el fortalecimiento de la autoridad municipal y que despierte una vocación de transparencia que beneficie realmente a los munícipes.

De buzos a recicladores

La infuncionalidad de algunas instituciones del Estado es la madre de falsas soluciones, de las que se derivan más problemas. Por falta de capacidad para articular un sistema eficiente de transporte es que tenemos el motoconcho. Por la misma causa, ahora se denomina recicladores a los buzos que se zambuyen en los vertederos en busca de objetos de algún valor para venderlos. Eso no es reciclaje, sino exposición brutal a grandes peligros para la salud, dejando intacto el problema de la disposición final de la basura.
Tenemos que apostar por una auténtica política de reciclado, y adiestrar a los buzos para que aprendan a clasificar sólidos, orgánicos e inorgánicos, con fines de manejo adecuado y reutilización. Así, les daríamos un estatus más relevante y útil, para ellos mismos y para la sociedad.


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