Frank Báez: con menos de cuarenta y muchas historias contadas y por contar

15_07_2017 15-07-2017 AREITO Areíto7

Es que Frank Baéz (Santo Domingo, 1978) es uno de esos escritores de la post modernidad que le complican y tal vez, les arruinan los días a otros escritores que lo ven como algo inteligible o como algo tan fácil de leer que no parece que se tomara en serio lo que hace.
Pero hay uno que otro crítico que ha tenido la cabeza fría para darle seguimiento a las publicaciones de Frank Báez, algunas en el país y otras en Centro y Suramérica y en confirmar su linaje literario.
Uno de esos es el cubano Luis Beiro, quien dice que “pocos como Frank Báez han hecho del arte de la palabra un modelo de perfección”.
Mientras que Darío Jaramillo, del periódico español El País, sostiene que “en América Latina se distingue la voz desenfadada y única, imaginativa y lúdica de Frank Báez”. También hay que destacar que Báez ha sido traducido al inglés y al árabe, que fue reconocido recientemente en “El Canon abierto”, antología editada por Visor, como uno de los poetas jóvenes más influyentes, y que su obra ha aparecido en publicaciones tan prestigiosas como la Revista de Occidente fundada por José Ortega y Gasset y las compilaciones: “Antología de crónica latinoamericana actual” y “Un espejo roto”, antología de cuento seleccionada por Sergio Ramírez.
Extrañamente somos un país de noticias que pasan sin que las aparemos y profundicemos en ellas para que el país además del quién, pueda entender los porqués de ciertas distinciones.
A Frank Báez, de ojos saltones y la mayoría de las veces de boca callada, le conocemos por su infinito amor a la palabra y a los dioses que la cultivan. También lo conocemos como un transgresor de la cultura, que para él es toda la posible. Por eso lo vemos y escuchamos haciendo performance poético con música en vivo, tal vez sería rapero, pero lo que canta tiene mayor sentido. Estos espectáculos los hace junto al colectivo “El Hombrecito” que componen además, Homero Pumarol, Ángel Rosario, Fernando Soriano y Marino Peña.
También por su labor de editor de la revista Global y por los libros que ha publicado y con los que ha ganado distinciones como “Postales” (que causó revuelo), “Págales tú a los psicoanalistas”, “Anoche soñé que era un DJ” y “La Trilogía de los festivales”.
El nombre de Frank Báez le ha dado la vuelta al planeta y me pareció propicio un acercamiento con sus ideas en interés de que conociendo al que crea, nos acerquemos a su escritura.
P. Frank, RD., celebra que tu nombre esté en esa prestigiosa lista… ¿cómo recibiste la noticia?
Me enteré hace semanas por email. Pero ese fin de semana me dio la noticia mucha gente por teléfono, Whatsapp, redes sociales y hasta en las calles, y cada vez que me decían yo reaccionaba como si no supiera nada y celebraba con ellos. La difusión de esto ha sido monstruosa. Mucha gente desde sitios apartados se ha enterado y me han mandado sus felicitaciones. Por ejemplo, un amigo del que no sabía nada desde hace veinte años y que vive en un pueblito de Italia, me buscó en Facebook y me felicitó. Ayer corría en el parque y un señor entusiasta me detuvo para felicitarme. De los bancos me llaman para ofrecer tarjetas de crédito. Todos los que conozco lo han celebrado. Incluso hasta más que yo, que soy más bien pesimista y siempre pienso lo peor.
P. Lograr un reconocimiento como ese de mejor escritor de ficción de menos de 40 debe ser un reto…
R. El reto sigue siendo el mismo con el lenguaje y con mis proyectos. Cuando uno escribe no se siente mejor ni peor que nadie, uno sencillamente trabaja con el lenguaje de la misma manera que el chef con la comida y el carpintero con la madera. Te reitero que me siento muy agradecido de estar en una lista con tantos escritores excelentes, de que un jurado tan prestigioso me haya seleccionado, de que el escritor J. J. Junieles me haya propuesto y que todo esto lo hayan hecho desde Colombia, una tierra que me ha dado tanto cariño y donde me han pasado tantas cosas hermosas.
P. Apenas han pasado unas semanas desde que presentaras tu nuevo libro… ¿ha tenido que ver?
R. Me imagino. Los jurados comentaron que tomaron en cuenta el conjunto de la obra de los autores. El libro que comentas se llama Llegó el fin del mundo a mi barrio, y es una antología de poesía que se publicó en México. Próximamente se reedita en España. En julio aparece un libro de crónicas titulado Lo que trajo el mar, por la editorial Aguadulce de Puerto Rico.
P. ¿Cuáles son las influencias que tiene Frank Báez, los que te formaron como lector y terminaron haciéndote escritor?
R. Muchísimas. La vida, mi familia, el mar y la gente que quiero. Pero sobre todo mi padre y su biblioteca que yo he heredado. Mi abuelo escribía versos, mi padre quiso ser poeta y yo terminé siendo poeta. Por lo que este asunto del amor por las letras no es fortuito, hay toda una estirpe, una tradición.

P. ¿Cómo llegas a Hay Festival y tu experiencia en el mismo…?
R. La cosa es así. Cada diez años se seleccionan los 39 escritores latinoamericanos del Hay Festival. Los que fueron seleccionados hace diez escogen los nuevos escritores menores de cuarenta años. Entonces uno pasa a una segunda ronda y luego un jurado final selecciona los nuevos 39. Yo fui seleccionado. Ahora lo que vendrá es que saldrá un cuento mío en una publicación que sacará el Hay Festival. La presentación se realizará en Cartagena en enero del 2018.

P. ¿Tu quehacer literario y tus logros qué les dicen a los escritores de tu generación…?
R. Mira, lo que te puedo responder es que estoy muy agradecido con muchos escritores de mi generación que siempre sacan tiempo para ayudarme a editar los textos, darme sugerencias, corregir y traducirme. Así que cualquier elogio que le hagan a mi obra es un elogio también a ellos.

P. ¿Hasta dónde luchar, explorar, empujar por lo que se quiere…?
R. Ah, es que uno debe de disfrutar lo que hace. Si uno lo hace, esa lucha, esa exploración, ese empuje, esa tortura, se vuelve parte del proceso y uno comprende que las cosas se logran con esfuerzo, con sudor y con riesgo. Lo mejor de escribir un libro es hacerlo, no terminarlo o publicarlo. Es un poco como Sísifo que carga su roca por la pendiente y antes de llegar se le escapa de las manos, y vuelve abajo a cargarla, y así hasta el infinito. De ese modo uno acaba el libro, y luego está con el otro, y así.

P. ¿Si tuvieras que definir a los protagonistas de tus historias quiénes serían…?
R. Esos se definen en los libros. Pero creo que la idea es que sean indefinibles e impredecibles, como la gente normal.


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