Gajes del To’ e’ To’ y Na’ e’ Na’

Millizen Uribe

Reflexioné mucho sobre la pertinencia de este artículo. Me pregunté si era correcto hablar de Frederick Martínez -El Pachá- y la merenguera Belkis Concepción sin ser periodista de espectáculos.
Pronto, me percaté de mi error: entender lo que pasó entre el comunicador y la artista como simple crónica de arte es un enfoque equivocado.
Para entenderlo, no basta ver cómo en el programa “Pégate y gana con El Pachá”, del sábado antepasado, él la besa a la fuerza.
Tampoco escucharlo después, cuando ella le dice que la mordió duro, alardear de su agresividad con las mujeres con expresiones como: “yo soy agresivo desde las puntitas de los pies hasta arriba”; “no hay mujer que haya estado conmigo y me olvide”; “nunca en tu vida un macho había intercambiado tu boca de lengua…” escenificando el típico y dañino estereotipo del macho alfa.
Esto no basta, porque hasta aquí, podría interpretarse como otro show, de esos armados para buscar rating.
Pero el paso siguiente despejó la duda: el testimonio de la víctima. Belkis denunció a los medios que fue besada de manera forzosa y que se sintió afectada emocionalmente. También ante la Fiscalía, donde se querelló por agresión sexual y violencia de género.
Por esto se le debe prestar atención a este episodio, porque no es un show más de la farándula dominicana. Se trató de la agresión pública, en vivo, a una mujer. Se consumó, nueva vez, la violencia a la mujer como espectáculo. Esto es inadmisible en una sociedad con una epidemia de feminicidios donde anualmente unas 102 mujeres son asesinadas.
Ante tal herida social, lo de “El Pachá” no puede verse como una chanza más, porque normaliza actitudes y discursos violentos que no deben emplearse ni como chercha. ¿O es que acaso se nos olvida que, lastimosamente, hay una generación que todo lo ve y aprende por la televisión y el internet?
No podemos, por un lado emplear recursos y voluntades en discursos, marchas y publicidad pregonando que los hombres deben respetar a las mujeres y luego tomar a relajo que el dueño de un programa bese a la fuerza a una invitada.
Y sé que en un país donde la impunidad campea, donde el exdirector del Servicio Nacional de Salud denuncia que hay nominillas y el vocero del Presidente de la República dice que un ministro sin cartera cobra 250 mil pesos mensuales sin trabajar (mientras que el 67% de los dominicanos cobra menos de 15 mil pesos) y no pasa nada, es utópico pedir consecuencias para algo.
¡Pero caramba!, por lo menos reflexionemos y estemos claros en que esto no fue chiste. El Pachá pidió disculpas. Nosotros, por lo menos indignémonos y alberguemos la esperanza de algún día romper la maldita cadena del “To’ e’ To’ y Na’ e’ Na’” que tanto nos lacera.


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