Gascue arrabalizado

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Hace muchos años que el sector capitalino de Gascue perdió su glamour y de un lugar apacible y tranquilo pasó a ser un espacio peligroso por los frecuentes asaltos y atracos a mano armada en horas diurnas y nocturnas, prolongados apagones, deterioro de calles y aceras, falta de estacionamiento para miles de ciudadanos que visitan instituciones gubernamentales, masificación de vendedores y “padres de familia” que ocupan cualquier espacio disponible en calles y aceras, ruidos estridentes, colmadones, casas de cita, “salones de belleza”, centros de masajes, talleres, venduteros, negocios de dudosa reputación y bancas de apuestas de la caterva de loterías que ofertan varios sorteos diario los siete días de la semana.
A este cuadro se agrega la inquietante presencia de viviendas ocupadas por ciudadanos extranjeros, en las que según muchos residentes se organizan orgías a altas horas de la noche. La situación ha sido denunciada en reiteradas ocasiones a las autoridades, que prometen investigar, pero la situación persiste. En los últimos meses motoristas han protagonizado asaltos y atracos a mano a armadas en horas diurnas y nocturnas.
En ese ambiente estresante que se repite día a día, los moradores del sector se quejan de otros problemas que afectan directamente el quehacer cotidiano en Gascue. Se trata de las jóvenes y hermosas mujeres que recogen personas en lujosos vehículos, Julio Batista se queja amargamente del cuadro cotidiano que observa en su sector: “Todos sabemos lo que se mueve en Gascue. Aquí nos conocemos todos, pero las familias que tenemos un poco de decencia estamos alarmados por la situación. Ojalá las autoridades actúen y el Ayuntamiento del Distrito Nacional arregle las calles, las aceras. Este desorden no puede seguir. Si esto sigue como va, le dejaremos el espacio al tigueraje y al desorden”.
“El glamour de Gascue se quedó plasmado en los libros de historia”, comenta Magdalena Brito. “Al ritmo que vamos, pronto las personas que se respetan se mudarán a otros sectores de Santo Domingo, donde pueda sentarse a conversar en la marquesina sin que vengan dos motoristas y te pongan una pistola en la cabeza y te arrebaten lo que uno se gana honradamente, o peor aún, la vida”.
Durante años la palabra Gascue se escribe con “s” o Gazcue, con “z”. Sin embargo, la Fundación de Español Urgente (Fundéu) Guzmán Ariza, explica lo siguiente: “Gascue, con s, y no Gazcue, con z, es la escritura apropiada del topónimo de este ensanche emblemático de la ciudad de Santo Domingo.
Problemas del sector. *Las principales calles y aceras están en pésimo estado, con roturas y, en adición, los espacios para transeúntes son ocupados por vehículos que se estacionan de manera indiscriminada.
*Los residentes del sector viven atemorizados por temor a ser asaltados en sus viviendas, negocios o en las calles, específicamente si es en horas nocturnas.
*Vendedores de frutas, alimentos, “padres de familia”, se suman al caos, obstaculizando el tránsito de vehículos y de peatones que se ven forzados a circular por las calles corriendo el riesgo de ser arrollados por conductores y motoristas desaprensivos.
*Gascue tiene, además, numerosas oficinas gubernamentales en el sector, que carecen de áreas de estacionamiento suficientes para el cúmulo de visitantes y empleados. Esta situación caos y ansiedad. Entre las que se incluye el Palacio Nacional, los ministerios de Educación, Hacienda, el Banco Central de la República Dominicana, la sede de la Policía Nacional, y edificio de oficinas gubernamentales (El Huacal), entre otros, el Instituto Dominicano de Aviación Civil, el Departamento Nacional de Investigaciones (DNI), el Cuerpo de Ayudantes Militares, entre otras.
*El desorden descomunal en este sector del Distrito Nacional forma parte de un cuadro deprimente en el otrora exclusivo sector capitalino de Gascue, un espacio de la capital dominicana “con llanuras de matorrales, abundante vegetación y pozos de agua que lo hacía un lugar codiciable debido a la falta de este líquido en la ciudad de Santo Domingo”.
La decadencia de Gascue empezó en 1960, cuando las familias tradicionales se mudaron del sector a raíz de la crisis política que se produjo a finales de la dictadura en ese entonces encarcelaron por motivos políticos muchos jóvenes que vivían en el barrio. Pero desde 1997 se inició una lucha por rescatar los espacios del sector.