GASCUE Génesis, desarrollo, decadencia y transformación

Gascue para el 5/5
Gascue para el 5/5

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Transformación

La decadencia de Gascue se aceleró con la llegada de la democracia, en cuyo período la ciudad de Santo Domingo se ha convertido en una metrópolis de complejidades extremas, con altas deficiencias en sus servicios, grandes procesos migratorios, expansión de los espacios vulnerables, etc. Un análisis más profundo permite entender el fenómeno.
Este conjunto de sectores que con el paso del tiempo se fusionaron en lo que en la actualidad se ha llamado ‘Gran Gascue’, surgió como expansión de la ciudad y dependiente del hoy centro histórico (sus límites actuales son: Av. Francia, al norte; Av. George Washington, al sur; Av. 30 de Marzo y Av. Presidente Vicini Burgos, al este y; Av. Máximo Gómez al oeste). Poco a poco, con su autodefinición de sector ‘exclusivo’, no se llegaron a desarrollar en él unidades de abastecimiento de servicio suficientes para sus residentes y esta situación le caracterizó casi como una ‘ciudad dormitorio’ que abastecía de recursos humanos al centro de producción y administración de la zona intramuros.
Con el traslado del aeropuerto General Andrews surgió un núcleo residencial denominado Naco, en junio de 1961, en cuyas directrices se encontraban los elementos esenciales para generar su propio centro y con características desvinculadas de la zona antigua. Este nuevo polo de crecimiento colocó a Gascue en el medio de dos sectores (Intramuros y Naco) y se puso de manifiesto, de manera clara, con el episodio de la Guerra de Abril de 1965, el hecho más contundente en la historia de la ciudad contemporánea dominicana. Con este conflicto armado se evidenció la dependencia que tenía Gascue con la zona histórica: carecía de bancos, comercios, oficinas de servicio, comunicación e incluso, estaba desconectado del nuevo aeropuerto de Punta Caucedo. Durante el conflicto, Gascue cayó en receso. Entonces Naco cobró sentido y un período de movilidad social se inició desde Gascue hacia otros territorios adyacentes al nuevo polo. En la medida en que la zona histórica también fue víctima de una acelerada y -hasta cierto punto- desesperada movilidad social, en Gascue se sentían los efectos. La desvalorización del centro histórico también afectó a Gascue.
Los años posteriores a la Guerra de Abril y el inicio de otra etapa de crecimiento económico incentivó la creación de nuevos agentes de producción, incentivándose el aumento tanto de una nueva clase media como de la población urbana en general. De acuerdo al censo de 1960 la población de la ciudad capital era de 369,980 y diez años después el censo arrojó que ya habitaban 668,507, para un aumento de 80%. Aquí se refleja el crecimiento acelerado de una urbe que en 1935 la poblaban 71,091 personas y ha estado aumentando en ocupación de territorio hasta nuestros días. (ONE). Gascue no podía acoger ese crecimiento sin incrementar su densidad constructiva y sin embargo, no lo hizo. Los intereses estaban diseminados en otros territorios más alejados a los que Gascue contribuyó con sus antiguos residentes y estos sectores vieron en el sector de Naco su nuevo centro comercial y financiero.
El último censo realizado en el país, en 2010, determinó que en el Distrito Nacional residen 965,040 habitantes con una densidad de 10,538 h/km2. (ONE, 2012). La provincia de Santo Domingo, en la práctica dependiente del Distrito Nacional, arrojó una población de 2,374,370 habitantes. En la actualidad, Santo Domingo –y sus alrededores- ya contiene elementos fundamentales de metrópolis y se acerca, cada vez más, al engranaje de una ciudad global.
Al entender esta transformación de la ciudad de Santo Domingo, podemos acercarnos a escudriñar sus múltiples variables. Como todo proceso complejo, las herramientas para entenderlo y las recomendaciones para intervenir en el control y prevención de sus efectos negativos, se requiere de mucha delicadeza para actuar en el territorio. Por tal motivo, comprender que Gascue está en proceso de transformación y que requiere de acciones contundentes no tiene sentido si se aplican medidas que descansan sobre visiones parciales. Para entender mejor lo que acabo de decir, el problema de Gascue y el problema en Gascue es el resultado de la inserción en el territorio urbano de los componentes que definen una ciudad global. La reconocida socióloga holandesa Saskia Sassen ha estudiado el fenómeno de la ciudad global y señala que en las ciudades metropolizadas existen territorios súper dinámicos que están interconectados con la mundialización de los procesos de producción donde se concentran las grandes inversiones financieras y a la vez, desvinculados con los sectores tradicionales. El resto de los sectores circundantes se comportan como entes periféricos al servicio de esos centros globalizados. (Sassen, 1995).
En Santo Domingo el llamado Polígono Central comienza a actuar de esa manera y Gascue queda a distancia entre esa nueva centralidad mundializada y una zona histórica que actúa como atractivo turístico y cultural. De esta forma, ese vecindario tradicional del siglo XX juega un papel peligroso en el mantenimiento de sus estructuras porque recibe el impacto de ser periférico al centro financiero, de no conectarse con la dinámica turístico-cultural del centro histórico, de acoger un uso de suelo institucional y caótico, de sufrir una movilidad social negativa, de reducir su valor en el mercado y servir, en consecuencia, a inversiones inmobiliarias ajenas al fenómeno y de reducir su huella patrimonial y ambiental. Todos estos componentes representan el reto del Gascue de hoy que hace que alertemos sobre su vulnerabilidad y promovamos la acción.

Ante esta realidad, es importante eliminar la barrera que separa a los ‘malos’ y a los ‘buenos’ en esta preocupación por transformar a Gascue. No es un asunto solo de evocación, nostalgia y utopías, pero mucho menos es un asunto solo de mercado, de inversión ni de progreso. Se necesitan los inversionistas inmobiliarios y comerciantes al igual que se necesitan los agentes culturales y los defensores de la huella patrimonial. La realidad es que un predio en Gascue vale 30% menos que otros de iguales dimensiones en circundantes debido a esa atmósfera de indefinición, deterioro y desvalorización.

La Nueva Agenda Urbana, aprobada en 2016 en Quito, Ecuador, en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible –Hábitat III-, arroja algunos planteamientos importantes para atender la desigualdad en el territorio de Gascue, su deterioro ambiental y la pérdida de sus elementos distintivos.

En su maravilloso libro La especulación inmobiliaria, Ítalo Calvino describe el traumático fenómeno de mutación de un barrio tradicional en un sector de torres residenciales. El protagonista, Quinto, atrapado en su realidad de necesidades materiales insalvables, cede finalmente a las tentaciones de los promotores inmobiliarios pero no sabe cómo convencer a su madre. En un diálogo le dice con sutileza para tratar de ganarse su favor:

“‘Si todos construyen, ¿por qué no construimos nosotros también?’ (…) y la exclamación de esta, mientras se llevaba las manos a la cabeza: ‘¡Por amor de Dios! ¡Pobre jardín!”. (Calvino, 1988:14).

Pienso que Gascue merece mejor destino. Es un territorio de grandes dimensiones que contiene suficientes características para hacer de él un lugar bien definido y coherente dentro de la metrópolis dominicana. No debemos colocarnos en la posición que intenta frenar el cambio que se evidencia en Gascue solo desde la óptica emotiva, pero tampoco debemos dejar el camino abierto a los que no actúan en consonancia con un mejor entorno que preserve la identidad de nuestra ciudad. Este es un asunto de especialistas e interesados que tengan como premisa que en un evento de horas o en reuniones breves las soluciones fundamentales no abundan. Es un estudio de dedicación específica porque se trata de la ciudad de Santo Domingo, de nuestro espacio único y común.


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