Golpeados por importaciones

La importación desproporcionada de renglones agropecuarios, decidida la más de las veces entre bastidores, origina una nociva competencia a productores nacionales. Sobreabundancias que ponen en jaque a cultivadores de ajos, cebollas, habichuelas, arroz o leche y sus derivados. Quedan mal unas autoridades que deberían mostrarse firmes y transparentes en proteger a agricultores y ganaderos. Hoy son cebolleros los que denuncian estar al borde de la quiebra por la avalancha de bulbos de origen externo que llena los canales de distribución. En contraste con el apoyo que en esporádicas visitas ofrece el Presidente de la República a agricultores y pequeños hacendados. Es el propio Estado que él dirige el que luego se encarga de distorsionar al mercado que debería reunir condiciones favorables para grandes y chiquitos.

Parecería inevitable que algunos descensos de producción por diferentes causas justificasen aperturas transitorias de importaciones superiores a cuotas ordinarias. Plagas, sequías, inundaciones e imprevistas alzas de costos locales pueden mermar cosechas. Y es cierto que el volumen de leche criolla no alcanza para el consumo nacional. Pero las denuncias de cultivadores y dueños de hatos es que las importaciones son autorizadas “desde arriba”, sin apelaciones y cuando menos convienen, favoreciendo a una intermediación de doble cara que gana demasiado.

Los 70 años del diario El Caribe

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