Hoy Digital

Grave problema para la salud

Los dominicanos tenemos un grave problema de salud. Además de que opera un enorme mercado de medicamentos falsificados, resulta que también hay farmacias falsificadas, es decir, establecimientos sin permisos de la autoridad sanitaria que se dedican a vender medicinas tanto auténticas como falsas. A esto, que sin duda es terrible para la salud de quienes adquieren esos fármacos confiando en que son auténticos, se suma el hecho de que estos negocios venden de todo sin exigir receta médica y hasta recetan tratamientos.
Aparte de esos riesgos para la salud de la gente, estos establecimientos hacen una competencia desleal terrible a las farmacias debidamente registradas y autorizadas, Raúl Hernández Castaños, presidente de la Unión de Farmacias, calcula que los establecimientos ilegales perjudican en por lo menos un 20 por ciento a las farmacias que cuentan con licencias para operar. Por cualquier costado que se mire, el comercio ilegal de medicinas es perjudicial para la salud de la gente y la economía del país.
Lo que no se entiende es cómo el negocio de los medicamentos falsificados y las farmacias no autorizadas han logrado mantenerse. Las autoridades han clausurado laboratorios y cerrado centros de acopio y venta de medicinas falsificadas, pero las operaciones no cesan. ¿Tanto poder tienen?

Dejen trabajar a la UASD

La Federación de Asociaciones de Profesores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (FAPROUASD) ha emplazado a las autoridades de esa academia para que respondan a su exigencia de pago de viáticos atrasados, aplicación del 5% pendiente de reajuste salarial y otras reivindicaciones económicas. Paralelamente reclama que la rectoría transparente el uso de los recursos financieros, alegando que se estarían cometiendo actos de corrupción.
Lo malo del emplazamiento es que contiene la amenaza de iniciar paros de labores administrativas y docentes. Es muy posible que empleados y profesores de la UASD ganen allí mejores salarios que los que ganan en academias privadas, pero a éstas no se les presiona. Hay muchas maneras civilizadas para dirimir estos asuntos. Mientras tanto, dejemos trabajar a la universidad estatal.