Guillermo Ricart: Desde el corazón de nuestro planeta azul

Guillermo Ricart/Wendy Tactuk
Guillermo Ricart/Wendy Tactuk

Contenido de la revista En Sociedad

Somos isleños, y como tales, el mar no nos es ajeno. Estamos rodeados de mar y nuestros límites son nuestras costas. Sin embargo, eso no nos ha convertido en conocedores de un mundo espléndido, al que hemos agredido de forma impenitente e irresponsable, con evidentes consecuencias.

Y justo esas “evidencias”, de ese mundo majestuoso y rico en biodiversidad, son capturadas a través del lente de fotógrafos comprometidos con una causa, enamorados y apasionados, en un mundo que les resulta cada vez más impresionante. Ese es el caso de nuestro protagonista de portada y merecedor del Gran Premio Solucionista del Año, de nuestros Premios ES de Conservación y Medioambiente 2018, Guillermo Ricart.

Un explorador incansable de los secretos de las profundidades marinas, donde ha encontrado “la horma de sus zapatos”, pues a pesar de ser ingeniero de profesión, este “hobbie” le ha permitido descubrir “un mundo alucinante, lleno de misterios, colores y vida”.

Pero además, ha traspasado el deleite de disfrutar de experiencias gratificantes y visiones extraordinarias, para comprometerse con su conservación, a través de las imágenes que logra captar con gran maestría, de las variadas especies, pero también del estado de destrucción de nuestra fauna marina por la mano del hombre. Y es así que asume su compromiso con la conservación, reflejando a través de sus fotografías, destellos de vida para crear conciencia de lo que estamos a punto de perder.

Él está convencido que con sus imágenes podrá aportar un grano de arena a la conservación de la fauna marina, a la protección de nuestros arrecifes de coral, y en fin, a promover una educación ambiental que logre crear conciencia entre todos los ciudadanos, enseñando a nuestros hijos a valorar y respetar el reino submarino. Sin duda alguna, la educación a través de las imágenes es mucho más fructífera, nos llega de forma impactante y nos genera sensaciones que van del asombro a la ternura.

Y tener la oportunidad de ver las numerosas imágenes captadas por el lente de Guillermo Ricart, nos dan la oportunidad de adentrarnos en el fondo del mar, ese mar desconocido por tantos, apreciado por algunos pocos y dañado por tantos.

Sin embargo, esas imágenes nos comprometen, nos obligan a la conservación de un mundo diferente, lleno de vida que tenemos la obligación de respetar y proteger, pero sobre todo, nos descubre, sin duda alguna, la inmensa y maravillosa creación de Dios. Conozca el alcance de este audaz fotógrafo submarino, a través de sus increíbles experiencias adentrándose en lo que ha llamado el Mar Vivo.

Bajo el sol de un verano candente, en la popular pero siempre hermosa playa de Boca Chica, iniciamos nuestra sesión de fotos, a la que Guillermo accedió entusiasmado, ataviado con su típico traje de buceo y todos los equipos que lleva en sus viajes al fondo del mar, dejándose llevar del lente de nuestra Fotógrafa Wendy Tactuk, para luego concluir más relajadamente en el hermoso restaurant Boca Marina, donde conversamos animadamente.

Guillermo Julio Ricart Reyes es Ingeniero Civil y Fotógrafo de la Naturaleza. Casado con Clara Matilde Moré de Ricart desde hace 33 años, han procreado dos hijos, Carlos Guillermo y Silvia Matilde. Es sin duda alguna, un hombre familiar, cálido y comprometido, pero al mismo tiempo, un verdadero enamorado del arte de la fotografía submarina, la cual vive con intensa pasión, y de eso conversamos ampliamente. Disfrútenla.

Eres ingeniero de profesión, sin embargo, te has dedicado a la fotografía submarina. ¿En qué momento y por qué te decidiste a esta actividad
de forma intensa?

Desde muy temprana edad, he estado vinculado a la fotografía, tanto en la toma, como en el revelado e impresión de las imágenes, llegando en mi juventud hasta a ofrecer mis servicios fotográficos en los campamentos de niños durante el verano.

Luego de un gran período de recesión en el arte fotográfico, ya sea por los estudios universitarios, los trabajos inherentes a mi profesión y las responsabilidades familiares, llegó la era digital en la fotografía, la cual inicialmente no me agradó, hasta que alcanzó la calidad que acostumbraba tener con la fotografía análoga.

Ya con el equipo digital adecuado, inicié nuevamente mi pasión fotográfica, primero con las tomas de eventos y viajes familiares, y luego, con mi incorporación a diferentes asociaciones de fotógrafos, donde aprendí nuevas técnicas, realizando cursos y viajes fotográficos.

Al finalizar uno de esos viajes, que hicimos a San Fernando de Montecristi, y que tuvimos la dicha de que nos acompañara un afamado fotógrafo de National Geographic, alguien sugirió terminar nuestro viaje visitando Cayo Arena, idea que secundé, más que nada, porque siempre había sido un amante de la vida marina, y porque tenía en mi poder una cámara compacta que podía utilizar bajo el agua.

Sin lugar a dudas éste fue el detonante, saqué un grupo de fotos de la fauna marina de la zona, mientras hacía snorkeling, algo que me remontó a los veranos de mi juventud que pasaba en la casa de mis abuelos en Boca Chica junto a todos mis hermanos, primos y amigos.

A partir de ahí, fue una cadena sucesiva de eventos, decidí certificarme como buzo de aguas abiertas y pocos meses después, de buzo avanzado. Todos mis buceos los realizaba con mi cámara en mano, más que nada, porque quería documentar todo lo que encontraba. Me sentí en la responsabilidad de hacerlo, ya que lo que aparecía en la red era casi nulo o de varios años atrás.

La afición por la fotografía en términos generales es una cosa, pero la fotografía submarina involucra sin dudas, otras habilidades adicionales. ¿Qué tan difícil ha sido para ti esta actividad y qué tuviste que aprender adicionalmente?
Aunque en mi juventud nunca había hecho scuba, sí había estado vinculado al mar, haciendo diferentes deportes marinos, lo que hizo que me sintiera seguro en el medio, y por ende, desarrollara en poco tiempo cierta destreza.

Además, tengo la dicha de formar parte de “Los Aquadivers”, un grupo de amigos practicantes del buceo, con los que he compartido gran parte de mis aventuras y que cada uno de ellos han estado atentos a mi seguridad durante nuestras exploraciones submarinas. En más de 600 inmersiones que he hecho, todas las he realizado hasta con más de una cámara en mano, siempre queriendo lograr una mejor foto, mejorando en cada vez, no solo mis técnicas fotográficas, sino también mis técnicas de buceo.

Tomar fotos debajo del mar puede ser muy artístico y fascinante, pero sin dudas hay algo más que te ha involucrado a dedicarte de lleno a esto, y es el conservacionismo. ¿Cuándo te surge esta necesidad y compromiso?

Desde mi primer viaje a Cayo Arena. Cuando tomé la decisión de certificarme como buzo para realizar fotografías submarinas, los comentarios que recibí de mis amistades, fue que no perdiera mi tiempo, que ya todo estaba devastado alrededor de nuestra isla y no quedaba nada atractivo que pudiera fotografiar.

Tengo ya cerca de 5 años realizando tomas en nuestros fondos marinos y hoy, esas mismas personas, se sorprenden de las imágenes que con frecuencia subo a las redes sociales. Y, ¡sí!, en las últimas décadas ha habido una destrucción considerable de nuestra fauna marina, pero la naturaleza vive en una constante lucha por sobrevivir.

La característica de mis fotografías es la búsqueda de esos destellos de vida para poder mostrarlos y crear conciencia de lo que estamos a punto de perder. Si todos solo mostramos lo malo y la destrucción, no tendremos sentimientos de protección y rescate, y por ende no se generará ninguna acción, ya que el sentimiento sería que todo está perdido.

No en balde el afamado explorador, marino e investigador francés Jacques Cousteau, decía “La razón de que haya hecho películas sobre el mundo submarino reside simplemente en mi creencia de que la gente protege aquello que ama. Pero solo amamos aquello que conocemos”.

¿Fotógrafo antes que conservacionista, o al revés?

Recientemente se hizo viral en la red la foto de una tortuga marina a punto de perder la vida por estar enredada entre una malla de pesca. Se sentía el sufrimiento de tan indefenso animal. Yo creo que, si me hubiera tocado esa experiencia, no hubiera dudado salvar la tortuga antes de querer realizar una toma.

Según tu opinión y lo que has visto a través de los años en esta actividad, ¿Cuáles crees que sean las principales amenazas a nuestras costas marinas?

La falta de regulación adecuada, la sobrepesca, las especies invasoras, el método de pesca empleado, la falta de conciencia y la falta de honradez. No tiene sentido que declaremos zonas o áreas protegidas si estas no vienen acompañadas del mecanismo adecuado para implementar su protección. No solo de acciones represivas contra aquellos que infligen las leyes, sino con soluciones que modifiquen la forma de ganarse la vida de los involucrados.

Gran parte del deterioro de los recursos costeros y marinos se debe a la sobrepesca, que altera el equilibrio de algunos ecosistemas importantes, como los arrecifes de coral.

El uso de nasas y chinchorros, son prácticas frecuentes que a menudo resultan en la captura de especies que no son comercialmente viables. Aunque existen leyes en nuestro país que prohíben el buceo con compresores para la pesca, nuestras autoridades no toman ninguna acción contra las embarcaciones pesqueras que salen “legalmente” de nuestros principales puertos, cargadas de pequeñas lanchas de motor con compresores, que terminan devastando, sin ningún control, nuestras áreas “protegidas”.

No es hasta que llegan a zonas marítimas de otra nación, que nuestras autoridades “conocen” de la existencia de estas embarcaciones, al ser apresadas por estar pescando con métodos no autorizados en su zona de protección marina.

Falta de conciencia y honradez, más que nada, de nuestras autoridades y de cada uno de nosotros, los consumidores. No respetamos las vedas y mucho menos el tamaño de las criaturas capturadas. No las dejamos llegar a su edad productiva y por ende cada vez hay una reducción mayor de ellas al rededor de nuestras costas, y si a eso le añadimos el impacto en el Caribe del cambio climático, nuestra posición es muy difícil y no mencionemos el deterioro de nuestros mares por el continuo bombardeo de residuos plásticos.

Pero la naturaleza es sabia y con los controles adecuados, al cabo de varios años, podríamos ser capaces de tener zonas con una mayor fauna marina.

Este tipo de trabajo que realizas con tanta pasión, ¿Qué retos o peligros implica?

Todos los peligros que implica el estar en el medio del mar, sumándole además, los riesgos inherentes a la práctica del buceo, donde se deben seguir estrictas normas de seguridad y de sensatez, para evitar un accidente capaz de quitarnos hasta la vida.

Imagino que los equipos para fotografía submarina son muy sofisticados, ¿Qué equipos usas para
unas fotos tan espectaculares?

En su mayoría, los equipos son los mismos empleados para las fotos terrestres, pero es necesario utilizar unas carcazas especiales, tanto para el cuerpo de la cámara, así como para los diferentes lentes que se quieran utilizar, capaces de soportar las presiones de la profundidad.

Estas carcazas, típicamente, son más costosas que las cámaras y lentes, por ser los responsables de que los equipos no se destruyan por la presencia del agua en su interior. En la medida en que descendemos a las profundidades, también es necesario la utilización de equipos especiales de iluminación artificial, capaces de soportar las altas presiones y de emitir la cantidad de luz necesaria para poder compensar la pérdida de la luz y del color por la profundidad.

¿Qué sensación percibes debajo del agua?

Varias sensaciones son percibidas debajo del agua: El principio de Arquímedes actúa aligerando el peso del cuerpo sobre el agua, la presión hidrostática ejerce una presión constante sobre el cuerpo sumergido, siendo mayor, en la medida en que descendemos. La resistencia hidrodinámica frena nuestros movimientos y el volumen de agua circundante, nos permite el movimiento en las tres dimensiones. A nivel general, si todo va de acuerdo a lo planificado, se percibe mucha paz.

¿Qué cosa que encontraste en las profundidades del mar te ha impresionado notablemente?
La variedad de la vida marina. Cada inmersión que hago, es un cúmulo de sensaciones que no dejan de impresionarme, no obstante, a que las haya vivido anteriormente.

¿Cuál es tu opinión sobre el estado de nuestras costas, arrecifes de coral, especies endémicas…?
A nivel general, nuestras costas han sido afectadas por la sobrepesca y por los métodos destructivos de pesca que se han utilizado; nasas, chinchorros, batidoras, compresores y hasta envenenamiento.

Cada vez es más necesaria la educación y transmisión de conocimientos que puedan germinar en conciencia y en un accionar más responsable para con nuestro medio ambiente. Hay zonas, alrededor de nuestra isla, que gozan de cierta salud, capaz de recuperarse por completo si se toman las acciones correctas para su protección.

Se necesita mano dura, honradez y decisión, pues ya ha habido casos como los de Cozumel y Cabo Pulmo en México, donde luego de varios años de perseverancia con la protección de la zona, los resultados han sido espectaculares. No conozco ninguna especie marina endémica de nuestro país, ya sea por la falta de estudios formales que describan detalladamente la vida marina circundante o porque simplemente no las hay. En todo el Caribe son conocidas muy pocas especies que sean características de una zona en específico.

¿Cómo describirías el mundo submarino?

Contrario al pensamiento medieval, donde el mar era un espacio salvaje, mítico, al margen de las leyes humanas, donde habitaban monstruos gigantescos y cuyos límites desembocaban en una catarata que te expulsaba al vacío del cosmos, para mi es un lugar apacible, lleno de criaturas fascinantes, desde la magnificencia de una ballena, hasta la pequeñez del plancton, cada uno posee unas características que lo hacen únicos en el mundo en que vivimos. Nadar al lado de una ballena jorobada, oír su canto, o nadar con un tiburón ballena, con tiburones martillos o tiburones de arrecife, así como con pulpos, langostas, camarones, calamares, nudibranquios, cardúmenes de peces, en fin, la vida marina en general, ha sido para mi una experiencia alucinante.

Ya has publicado un libro con el sugerente
nombre de Mar Vivo. ¿Qué objetivos te trazaste cuando lo publicaste?

Nuestra intención fue mostrar, de una manera sencilla, la vida marina que nos circunda, así como las historias que guardan nuestros fondos marinos, tanto para el lector nacional como para el lector extranjero. Sentimos la necesidad de dejar algo que sirviera como parámetro para las próximas generaciones, ya que la literatura existente hasta la fecha o mostraba muy técnicamente nuestra vida marina circundante, o simplemente no tenía el alcance descriptivo por zona que logramos con esta publicación.

¿Qué cosas te ha enseñado esta profesión?
Que la supervivencia de muchas de las especies que hoy habitan en el mar depende enteramente del hombre, ya que el daño que hemos hecho a la tierra en estos últimos 100 años, es mucho mayor que todos los siglos anteriores, y seremos responsables de su exterminio, si no tomamos cartas pronto en el asunto.

Del cemento al agua hay un gran trecho.

¿Cómo lo cruzaste?

No he dejado mi profesión de ingeniero, de hecho, he tenido varias profesiones más, aparte de la ingeniería y de la fotografía, tuve por muchos años una época tecnológica, en la cual desarrollaba programas de computadoras, trabajando tanto en el sector bancario como en la práctica privada.
De tu portafolio de fotografías, ¿Cuáles son
tus fotos favoritas y por qué?

Si tuviera que escoger una, escogería mi primera foto en Cayo Arena, pero realmente, cada una de mis fotos tiene una historia en particular que la hace única e irrepetible. Así puedo hablar de mis fotos en “El Acuario” en Punta Cana, o mis ballenas jorobadas en El Banco de La Plata, o mis pulpos de Salinas, mis macros de Boca Chica, de mis barcos en La Caleta, de mis tiburones y tortugas en Alto velo, de los muelles de Palenque, de fotos en Bayahibe, en Montecristi, en Sosúa, en Las Galeras, en Catalina, en Saona y ni se diga de las de Cuba, las de México o Las Bahamas, en fin, todas son mis favoritas.

Cuando observamos las fotos de las profundidades del mar, nos parece otro mundo, mágico y espléndido, con colores alucinantes y formas increíbles. ¿Es de verdad otro mundo? ¿Cómo lo definirías?

Indiscutiblemente es otro mundo. Es un mundo alucinante, lleno de misterios, colores y vida, con criaturas que han servido de inspiración a las mentes más brillantes de todos los tiempos y que siempre existirála experiencia de conocer nuevas especies habitando en él. Indudablemente es el lugar de origen de toda la vida del planeta.

¿Qué dificultades fotográficas asociadas al agua existen sin que probablemente nos imaginemos?
Es un medio poco predecible, que hace que la luz se propague totalmente diferente a como lo hace en el aire. Las partículas suspendidas en el agua son la pesadilla de todos los fotógrafos submarinos ya que como es un medio donde se necesita utilizar la luz artificial, si ésta no está colocada correctamente, al utilizarla, la luz puede reflejarse en las partículas suspendidas y estropear completamente la toma. Si estamos utilizando un equipo profesional, no tenemos la oportunidad de cambiar nuestros lentes bajo el agua, tal y como lo podríamos hacer en la superficie.

¿Cuáles son tus sujetos fotográficos preferidos?

Todo aquél que no haya tenido la oportunidad de fotografiar aún, y si es una criatura poco común, más importante es la toma.

Encontrarte con tiburones mientras exploras el mar, ¿Cuál es la experiencia?
Emocionante. Primero porque sientes que eres de las pocas personas en el mundo que es capaz de tener esa experiencia y segundo porque como animal salvaje que es, no sabes cual puede ser su reacción, pero luego de que te das cuenta de que no necesariamente son criaturas agresivas, ahí es tu mayor emoción, al ver cómo nada en el agua y cómo reacciona a tu presencia.

¿Alguna vez te has topado con una ballena? Si es así, ¿Qué has sentido?
Una de las experiencias más gratificante que he tenido en mi vida, es haber nadado al lado de ellas, y ni se diga de cuando sentí en mi pecho, las vibraciones del canto de la ballena macho cortejando a la hembra.

¿Qué es lo más difícil de tomar fotos bajo el mar?
Para mi, hasta ahora, el proceso de reproducción de los corales. Es una actividad que realizan por especie una vez al año en fechas y horas específicas. He hecho varios intentos, todos fallidos.

¿Cuál es tu lugar preferido para hacer submarinismo en el país? ¿Por qué?
Sin lugar a dudas, Boca Chica. Por mi historia pasada en la zona, por la cercanía y facilidad de hacerlo, porque tiene muchos puntos variados de buceo con una vida que no deja de sorprenderme. Allí he podido fotografiar, tiburones, nudibranquios, rayas, morenas, corales, barcos, langostas, meros, peces loros, lenguados, caballitos de mar, peces murciélagos, peces sapos, en fin, es una zona de gran biodiversidad marina.

¿Y en el exterior?
Cada experiencia submarina que he vivido en el exterior ha sido única, pero creo que mi próxima aventura de este año, que será en Indonesia, va a sobrepasar a todas las experiencias anteriores.

¿Podrías narrarnos tu más increíble
experiencia bajo el mar?
Je Je Je, todas son increíbles. Mi nado con ballenas en el Banco de La Plata, con tiburones martillo en Bímini, con tiburones de arrecifes y sedosos en Los Jardines de La Reina, así como con cocodrilos también, y ni se diga del nado con el tiburón ballena en isla Mujeres en México. Cada recuerdo que tengo es algo increíble.

¿Cuál ha sido el peligro más fuerte que has enfrentado en tu experiencia submarina?
Peligro como tal, nunca lo he tenido. Cada vez que he estado en inmersiones riesgosas, todas han sido planificadas cuidadosamente para evitar cualquier imprevisto. Quizás pudiera decir de un buceo en Montecristi que nos agarró un mal tiempo y se dañó una de las dos lanchas en que andábamos y que, al momento de remolcar la lancha dañada, una de las piezas que sujetaban el cabo, se desprendió y tuve al punto de ser impactado en la cabeza por el ancla que salió disparada por los aires.

¿Cómo calificarías el aporte de la fotografía submarina para la conservación de las especies
de nuestras costas?
Algo invaluable. En una época como la que estamos viviendo ahora, en donde hay especies que se extinguen todos los días, sirve de herramienta para mostrar la vida marina que nos circunda y tomar acción cuando se detecte alguna situación de peligro.
¿Cuál es tu mayor desafío en la actualidad?
Lograr que mis imágenes y comentarios impacten positivamente a las nuevas generaciones, motivándolos a que tomen acciones de conservación que eviten la desaparición de las especies conocidas.

¿Qué tienes como meta lograr en este campo?
Escalar a la creación de filmaciones de carácter documental y conservacionista a nivel mundial, utilizando para ello las fílmicas que logre en mis futuros viajes.

¿Qué ha significado para ti el haber sido escogido como el Gran Premio Solucionista del Año de nuestros Premios ES Verde de Conservación
y Medio Ambiente?
Uff, un mayor compromiso y al mismo tiempo una gran satisfacción, porque siento que mis esfuerzos por documentar nuestra vida marina circundante han generado una concientización y un accionar más responsable para con nuestro medioambiente.

¿Qué mensaje enviarías a la sociedad dominicana para concientizarlos de la importancia de cuidar nuestro medio ambiente?
Los océanos cubren más del 70% de la superficie de la tierra y se estima que más de dos millones de especies marinas documentadas llaman al océano su hogar. Para nosotros, son fuentes de alimento, transporte, recreación, fuentes medicinales y fuente de energía, entre otras. Sin embargo, están sufriendo debido a nuestras actividades cotidianas. Las aguas residuales y basuras de nuestras ciudades terminan diariamente en nuestros océanos. Dañar nuestros océanos es dañar nuestros hogares, bienestar y nutrición. En definitiva, es de crucial importancia contar con una educación ambiental que empodere a la comunidad y logre crear conciencia entre todos nuestros ciudadanos, enseñando a nuestros hijos a conocer, valorar y respetar su reino submarino.

¿Cómo te autodefines?
Como un ser aventurero amante de los nuevos retos.
¿De qué te sientes particularmente orgulloso?
De mi familia.
¿Qué valor tiene para ti la familia?
Es el núcleo social más importante en la formación del ser humano. De ella nace todo el sentimiento de amor, responsabilidad, respeto, tolerancia y obediencia.
¿Qué te ha enseñado la vida hasta ahora?
Que para poder lograr tus objetivos personales debes ser perseverante, apasionado y honesto.
¿Cómo definirías este momento de tu vida?
Emocionante, a la espera de nuestro primer nieto.
En tu tiempo de ocio, ¿Qué te gusta hacer?
Viajar, estar en contacto con la naturaleza y tomar muchas fotos.
¿Qué papel juega Dios en tu vida?
Es el centro de toda mi pasión. Veo su mano creadora en cada una de las imágenes que logro.

CONFESIONes..
La fotografía es…
la forma de interactuar
con la creación
El submarinismo es…paz
El medio ambiente es…
mi responsabilidad
La protección del planeta es…
mi reto
El mar es…fascinante
Mi sueño es…
poder mostrar con mis imágenes la magnificencia de Dios
Una frase de batalla es…
“Haz lo que haces. Hazlo bien
y hazlo por Dios”.

INTIMIDADes…
Lo primero que haces cuando
te levantas…
Agradecer a Dios
Una canción…
Let it be
Un lugar preferido…
Mi casa
Un buen recuerdo…
Mi infancia
Algo que quisieras cambiar…
Mi peso
El mejor regalo…
Mi familia
Pasatiempo favorito…
Je Je Je. La fotografía….

Epílogo
Al terminar, al filo de una tarde hermosa, nuestra animada y educadora entrevista, Guillermo se queda absorto con la imagen de paz que se disfruta en Boca Marina, cuando aún la noche no despide al día pero la luna intenta aparecer en el escenario. Su mente se desplaza en el tiempo, cuando de niño y adolescente, disfrutaba las bondades de esta hermosa playa y empezó a sentir el llamado del mar. Diferentes deportes acuáticos formaban parte de su entretención, pero el buceo fue el detonante que unió su afición por el mar con su pasión por la fotografía. Un descubrimiento que logró ampliar su visión del mundo, de la creación, de la vida. Y mientras veía el mar sereno y silencioso, como una capa protectora que servía de frontera a ese mundo mágico e inmenso que habita en sus entrañas, sintió una fuerte sensación de nostalgia, de tristeza, de acción y compromiso. Vislumbró una llamada de auxilio, un SOS que flotaba en la basura que despiadadamente se arroja sin escrúpulos al fondo del mar, afectando a miles de especies marinas. E imaginó lo que sentiríamos si a nuestro hogar lo llenaran de basura, si nos invadieran nuestros espacios, o dañaran a nuestros semejantes.

Hay un mundo vivo allá abajo, y él lo sabe. Por eso, respira profundo, convencido de que seguirá haciendo lo imposible por salvarlo, haciendo su parte, formando fila solidaria con los llamados a salvar nuestro hábitat. Y recuerda nuevamente la frase de Jaques Costeau, “La razón de que haya hecho películas sobre el mundo submarino reside simplemente en mi creencia de que la gente protege aquello que ama. Pero solo amamos aquello que conocemos”. Y siente una gran paz, porque él también utiliza sus imágenes para lograr que amemos lo que vemos, y al amarlo, nos decidamos a protegerlo. M.L.

Agradecimientos a:
Tropical Sea Divers:
En la persona de su propietario Alex Cottier
Restauran Boca Marina:
En la persona de Coral Lazala
Estilismo: Nilsen Frías