¡HA MUERTO DANILO DE LOS SANTOS! PINTOR Y CRÍTICO

25_08_2018 25-08-2018 AREITO Areíto5

La modernidad que ha sido también apoyo de la ruptura frente a la tradición, muestra un cauce donde la crisis del signo artístico participa de una escena del lenguaje. El dadaísmo, el expresionismo, el surrealismo, el suprematismo, el geometrismo, el constructivismo y el futurismo entre otros movimientos y tendencias, participan  de una apertura y una visión que confronta los puntos centrales de la tradición, creándose de esta suerte una tensión entre los significantes definidos y prohijados por la vanguardia, cuya base ha sido la ruptura y las propuestas  de nuevas narrativas críticas que han sido determinantes para el desarrollo y fortalecimiento de las artes plásticas dominicanas.

Las metanarrativas explican y hacen legible la obra como crisis y la crisis del sujeto como obra, en un contexto cuya visibilidad hace que la oposición obra-crítica-sociedad desarrolle momentos de creación y subversión estético-culturales. El hecho mismo de plantear tal cuestión, permite entender el tiempo y el espacio crítico de la tensión obra-crítica y crítica-obra-sujeto en las creaciones y repertorios de Danilo de los Santos, fallecido el día 17 de julio del año en curso, en la ciudad de Santiago de los Caballeros, a los 75 años de edad.
En las artes plásticas dominicanas son pocos los autores que, siendo pintores, escultores, dibujantes e instaladores, asumen su creación como obra crítica. En Danilo de los Santos, el acto de creación se torna en acto crítico, en tanto que desarrollo y evolución de lo artístico y de lo visual. Danilo de los Santos publicó más de veinte libros sobre la historia de la cultura dominicana: “Pintura en la sociedad dominicana” (1979) “Visión general de la historia dominicana” (1983), “República del color” (2015), “Memoria de la pintura dominicana”, en 10 tomos (dos inéditos), entre muchos otros.
La obra crítica y la crítica de arte tienen sus antecedentes en el origen mismo de las vanguardias, cuando en la primera década del siglo XX artistas como Tristán Tzara, Marcel Duchamp, Pablo Picasso y otros como Malevich y Popova, hicieron obras que criticaban el mundo real y lo que hoy se entiende como realidad-real, al tiempo que también llevaron a cabo propuestas escritas recogidas en manifiestos estéticos y artísticos justificados en el concepto de negación, alteridad y transformación. La invención de lo artístico se opuso al concepto puro de creación y el constructivismo, el futurismo y el expresionismo excavaron, buscaron en el inconsciente la visión-escena de una obra poética y un pensamiento crítico basados en la búsqueda de la crisis del ser y el parecer. Así pues, podemos encontrar en Duchamp, Picasso, Dalí, Breton y Tzara la obra como crítica y la crítica como obra de arte. En nuestro país, esa situación puede verificarse en Danilo de los Santos, Mirna Guerrero, Wifredo García, Domingo Liz, Fernando Peña Defilló, Fernando Ureña Rib, Dionisio Blanco, Domingo Batista, Vladimir Velásquez, Silvano Lora, Darío Suro, entre otros.
Artes visuales y crítica de arte son dos órdenes de creación que revelan en Danilo de los Santos el nuevo texto que vendrá. La crítica no solo aparece en él como poética en sí misma, sino que, en ciertas ocasiones, esta “poiesis crítica” se torna más rica que el objeto que se supone le dio origen. De condicionada, aunque no se advierta aquí en todo su esplendor, la crítica pasa a ser condicionante o, cuando menos, autónoma. Supera a su objeto, va más allá de él; se convierte en otra cosa verdaderamente imprescindible.
Danilo de los Santos ha sido visto por la posteridad como uno de los “artistas conceptuales” en hacer aparición y también como el fundador de una estética basada en el juego de las ideas, para la cual, las imágenes visuales parten de una idea o concepto acerca de la obra. De ahí la importancia de la crítica de arte y la tarea artística entendida como actividad reflexiva, como forma de ver, de percibir la realidad y, en definitiva, de establecer la relación entre la crítica de arte y el arte de pintar, esculpir, instalar o performativizar.
La crítica es por ello el hecho artístico más desarrollado en la actualidad, al punto que se podría muy bien decir que aun para los propios artistas contemporáneos, de acuerdo a Danilo de los Santos, “como actitud ha adquirido preponderancia sobre los sectores más oscuros de la creación. Cualquier análisis del desarrollo moderno de las artes visuales nos indicaría cómo los artistas, a través de una creciente toma de conciencia de su propio poder, han derivado hacia la realización de obras que son ante todo verdaderos objetos de la crítica artística y solo incidentalmente objetos de arte”.

En efecto, la experiencia analítica, dice Paz, concibe la crítica como un mundo de palabras, como un universo verbal, donde la creación es crítica y la crítica creación: “Por ello el fundamento de la crítica es la creación. La crítica no niega o afirma los valores de una obra: participa plenamente de ellos”.

La intencionalidad hermenéutica es, entonces, lo que constituye la estructura cognoscitiva de la pareja obra-crítica del conocimiento y de la forma natural; esta se conoce extrínsecamente; no es inmanente a su conocimiento. Aquella, en cambio, implica el entendimiento desde adentro, desde la obra misma y así, la lectura no puede sino repetirla en el tiempo. La repetición es, por tanto, inevitable, como lo es también su no coincidencia. La lectura no coincide con la obra, pues la misma abre el círculo de la repetición al horizonte de las diferencias.

La relación entre crítica y pintura, en la obra de Danilo de los Santos, nos remite no solo a su adscripción a la categoría del concepto de crítica poética o a su práctica de identificación en la tradición humanística, sino que en ese largo proceso de transmisión cultural, la idea de la unidad de la crítica y la pintura se convierten en un auténtico punto de partida para el establecimiento del sistema moderno de la crítica pictórica que surge de la frase horaciana “ut pictura posei”.

La fortuna de este tipo de crítica ejercida por Danilo de los Santos se relaciona, por un lado, con la forma en que establece la visión alegórica y sintética que permite ver como una unidad a las distintas actividades artísticas, algo que en buena medida constituye una necesidad en el cuadro institucional del saber y la cultura modernos, en los que las diferentes disciplinas o ciencias se veían ya como una unidad. Se resuelve así un problema cultural latente que establece un cuadro de comparación y de distinción general entre las artes visuales y la crítica del arte.

La fuerza de ese proceso analítico en Danilo de los Santos deriva de su capacidad para articular un conjunto de categorías epistemológicas, proporcionando una vía de salida a la llamada poética de lo visual y, lo que es aún mucho más importante, estableciendo los fundamentos para analizar la relación entre la pintura y la crítica de arte, no solo en la actualidad sino también hacia atrás y hacia delante, enlazando así con una especie de presente continuo espiritual y con “el” de la antigüedad clásica y “el” nuevo arte que habría de venir.


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