Hábitos para educar bien a nuestros hijos

Los hábitos son conductas que se repiten en el tiempo de modo sistemático, con un grado de regularidad que se confunde con la vida del individuo, es una acción que la hacemos por costumbre, adaptándolas a nuestro entorno.

Cuando criamos a nuestros hijos debemos ser constantes en el amor y formación en valores que les damos, los buenos hábitos ayudan a una crianza efectiva.  Existen hábitos positivos que no deben faltar en la educación de nuestros vástagos, estos nos facilitaran la labor de educarlos y disfrutar plenamente la bendición de ser padres.

La comunicación es vital en toda relación, mucho más entre padre – hijo, es importante desarrollar el arte de escuchar, bríndales a nuestros hijos la oportunidad de hablar abiertamente con nosotros, dejarlos expresar sus emociones, siendo un escucha activo, prestándoles atención a sus necesidades, gustos o intereses. Cuando escuchamos a nuestros hijos y fomentamos la comunicación, desarrollamos proporcionalmente el compañerismo, la complicidad, la unión y el respeto entre los miembros de la familia.

No le grites.  Cuando le gritamos a nuestros hijos cerramos los canales de comunicación. Los gritos no disciplinan por el contrario tienden a intensificar los problemas conductuales, poniendo en duda nuestra autoridad y paciencia.

Muchas veces los padres se ven tentado a usar los gritos como una forma para que los hijos los respeten o escuchen, sin darse cuenta que los mismo no llevan a la concientización y mucho menos a la obediencia, mientras más gritamos más les costara que obedezcan.

Gritando solo conseguirás que se ensordezcan, que no aprendan a gestionar sus emociones, difícilmente desarrollara el autocontrol, por lo general una persona que le gritan lo que se fomenta es el miedo, no el respeto, cuando le gritamos la comunicación asertiva se afecta, la autoestima se deteriora.

El halago es vital para el buen desarrollo de los niños, concéntrate en sus fortalezas, sus debilidades las debemos trabajar, pero jamás humillarlos o maltratarlos por estas. Los elogios lo motivaran, harán que se sientan valorado y aceptado, a la vez su autoestima será más segura cuando sientan que sus padres los valoran, tendrá más fuerzas para afrontar los retos.

Cada niño es único, irrepetible, inigualable, debemos reconocer su individualidad, originalidad y particularidad, valorando sus diferencias.  El respecto a su personalidad será un excelente habito que nos facilita la buena crianza de nuestros hijos.

Dale libertad para desarrollar sus destrezas y habilidades, guíelo para que pueda aprender por sí mismo, vigílelo y prevea situaciones que él no puede manejar, sin llegar a la sobreprotección, esta atrofiaría su capacidad de crecer, permítale cometer errores y aprender de los mismo.

Nunca compares a tu hijo con unos de sus hermanos, contigo mismo o con nadie, las comparaciones son perjudiciales para el crecimiento personal, esto lo único que consigue es lacerar la autoestima y seguridad.

Educar es una tarea que implica constancia y perseverancia, los frutos de este privilegio nos llenaran de una satisfacción incalculable. La autora es psicóloga y educadora, directora y fundadora de MLC SCHOOL Twiter: @MLC_Schoolrd @SVirginiaP Instagram: @pardillavirginia.