Hablemos ahora del Código Penal y las 3 causales

MARIEN ARISTY CAPITÁN

Ocho horas bastaron para que la Ley de Partidos Políticos fuera aprobada en segunda lectura por la Cámara de Diputados. Parecería mucho, tal vez demasiado, pero en realidad no es nada porque el tema se discute desde 1987, es decir, hace 31 años, mientras que en 1999 se presentó un anteproyecto que no se introduciría hasta el 2003 pero luego perimiría.
Seis años después, tras perimir y haber sido modificado en varias ocasiones, el proyecto fue aprobado en la Cámara de Diputados pero murió en el Senado.
En esta década la ley ha dado mucho de qué hablar, sobre todo por el tema de las primarias abiertas y simultáneas. Con más disensos que consensos, al final se aprobó con algunos baches que le darán más de un dolor de cabeza a los dirigentes de los partidos, sobre todo a los del oficialista que está más dividido que nunca.
Lo que sucedió con la Ley de Partidos, que al final fue aprobada en una sola jornada, nos recuerda todos los proyectos que han muerto en el Congreso. Uno de ellos, el del Código Penal, que se dejado dormir por el tema de la aprobación del aborto en las tres causales.
Aunque es mucho lo que se ha hablado en torno al tema, un nuevo caso nos obliga a tocarlo nueva vez: la muerte de Carmen Dionelys Martínez Bonilla, una joven falcémica de 20 años que murió porque los médicos que la atendían se negaron a interrumpir el embarazo (de 20 semanas) aunque complicaba su cuadro médico. ¿Cuántas mujeres más tendrán que morir antes de que los congresistas se dignen a poner la vida de las mujeres por encima de la de un neonato que acabará con los dos?


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