Hacer posible el bien común

De las soberanas decisiones del pueblo es que emana el Poder y la autoridad es ejercida en nombre y para beneficio de la nación que aspira a vivir en orden y respeto a sus derechos. Corresponde a los ciudadanos reclamar la buena marcha del Gobierno pero al tiempo de cumplir sus obligaciones para con el Estado, sus leyes y el prójimo. El bien común necesita del concurso de todos, unanimidad que no se anda logrando. La extendida falta de civismo de un sector numéricamente importante de la población causa o agudiza males que el país debe vencer.
Destaquemos el afán de lucro de quienes encarecen el costo de la vida injustificadamente; las generalizadas violaciones a las leyes de tránsito con escalofriantes cifras de víctimas; las evasiones fiscales y fraudes de quienes más deben pagar impuestos; las agresiones al hábitat urbano causando suciedad y ocupando ilegalmente espacios; el desperdicio alarmante de agua potable; la masiva negación a pagar la energía eléctrica, la extendida paternidad irresponsable que llena de riesgos conductuales y físicos a la niñez y adolescencia; y las embestidas de turbas que linchan delincuentes, entre otras calamidades. Estamos en una semana apropiada para evocar palabras del presidente de Estados Unidos John F. Kennedy al asumir el cargo: “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país.”

El enigma de las botas haitianas

Nada de flamante tiene el revivido ejército haitiano, de triste historial. Aunque lo venden como nuevo, reúne más que nada a antiguos zorros cuartelarios que maltrataban a la población y daban golpes de Estado. Desde su retiro clamaban por un retorno a las charreteras y fueron complacidos con bombos y platillos. El tiempo dirá si retornan a las antiguas andadas o si ya creen en el respeto a los derechos humanos.

Los dominicanos no podrían confiar mucho en que ahora alguien de aquel lado se ocupará de que la frontera solo pueda cruzarse al amparo de documentos y regulaciones propias de toda división territorial. Esa cofradía militar haitiana no cumplió tales fines anteriormente. La lamentable gendarmería de allá no solía impedir paso de personas ni de ciertas mercancías y la de este lado no suele llenar expectativas.