“¡Háganse los peces!”

“¡Háganse los peces!”

Píndaro se lanza a montear en los campos de nuestro país… Para esta nueva Aventura, se hace acompañar de sus enllaves Herminio y Pedro Genaro Rodríguez –Pigli-… Luego de pasar por el súper y abastecerse de pan, salchichas, agua en cantidades industriales, chocolates para retomar las fuerzas monte arriba salen directo y en vivo de la selva que llaman ‘capital’…
“Pigli –le increpa Píndaro-…¿Y en qué proyecto estás ahora?”… A lo que Herminio interviene señalando: “Píndaro, Pigli se ha metido hasta la tambora en uno de sus proyectos fotográficos más trascendentales hasta ahora comprometidos por él… ¿No es así Pigli?”…
Mirándolo a los dos, Pigli levanta su cabeza, respira hondo y con mucho orgullo da una explicación contundente de origen: “Hace unos años mi amigo Mario Arvelo bautizó una foto mía “Fiat Pisces”, o “Háganse los Peces”… En paralelo a la frase que identifica a la FAO que es “Fiat Panis”, o “Háganse los Panes”… Este es un proyecto sobre evolución y persistencia, esperanza y renacimiento. También es un proyecto sobre sentir, por eso apela a una experiencia completa de vivir en comunión con el mar. Los peces son los actores principales pero no los únicos”.
Herminio abre sus ojos y, a través de sus lentes, le mira fijamente… “¿Pero estás hablando de una exposición fotográfica?”… “Así es –interrumpe Píndaro-, al tiempo que le pregunta: Y qué título le tienes?”… “Háganse los peces… El título me pareció fantástico porque es una expresión de múltiples lecturas” -responde Pigli-… El pez tiene mucho que ver en mi vida… Siempre he tenido una fascinación con la naturaleza y los peces que se mueven libres, con todo el mar por delante… Son una inspiración. También, hay un peso de la simbología religiosa que estoy explorando…”.
“¿Significa algo para ti un pescador?”– le cuestiona Píndaro-… “El pescador es el fajador por excelencia –exclama Pigli-… No solo pone fuerza e inteligencia en su labor, sino también una persistencia relacionada con la convicción de quien sabe que tiene el control de su vida, que lleva la huella del mismo creador que alguna vez dijo “hágase la luz…”.
Los tres han llegado al Río Bao para unas foticas y, mientras se desmontan del vehículo, Píndaro se vira hacia Pigli y le dice: “¿Te dice algo el lugar ‘Las Salinas de Baní’?”… Con una cara risueña y como si recordara momentos felices en su vida, no vacila en responder: “Se trata de un lugar entrañable para mí, pues allí di mis primeros pasos conservacionistas de la mano de Annabelle Dod, la ornitóloga que más ha estudiado nuestras aves… Mis constantes visitas a este hermoso lugar, lleno de biodiversidad, me permitieron conocer también su gente… Gente que vive principalmente de la pesca…”.
¿Qué quieres lograr con tu mensaje en esta exposición? –cuestiona Herminio-… “ Me parece que está el mensaje sobre la constancia en la vida, y también está el de la firmeza que me llevó a trabajar en este proyecto por unos diez años… Cuando comenzó, no tenía claro que era un proyecto pues surgió con una compulsión por retratar estas personas que yo veía como el reducto de una profesión que pronto desaparecería… Ellos también han tenido que hacer ajustes para mantenerse firmes, y aún les falta integrar mejores prácticas para preservar los peces que son su sustento…”.
“Oye Pigli –exclama Píndaro-.. Dónde estarás exponiendo?”… “En Casa de Teatro… Un lugar que es mi hogar artístico… Siempre me ha abierto las puertas… Esta es mi tercera exposición individual en este lugar tan icónico de la dominicanidad, donde vive ‘el duende’… un espíritu que promueve la fraternidad, la pasión y la inspiración” –remacha Pigli-.
La curiosidad de Herminio no se hace esperar y, ni corto ni perezoso le increpa: “¿Hay alguna relación de “Los Peces” con tu familia?”… “¡Sí! –responde de inmediato-… Los peces, como símbolo, frutos del trabajo… Mi padre fue como el pescador que hacía que los peces y los panes estuviesen siempre en nuestra mesa… Siempre persistente y responsable… Me inculcó a mí y a mis hermanas el amor por el trabajo… Mi madre también nos mostró la firmeza en la educación y nos mostró la importancia de estar preparados…”.
Mientras pone sus pies en medio de las piedras del río para colocar su trípode y cámara, Píndaro mete la cuchara de nuevo y le pregunta: “¿Qué significa la fotografía para ti, Pigli?”…“Se trata del medio que me ha permitido captar la esencia de lo que quiero transmitir y expresar… Con ella puedo construir discursos que espero trasciendan en el tiempo… Espero tener una carrera dilatada que me permita dejar una impronta y a la vez evaluar, e incluso retar, los distintos instantes de mis propuestas e inspiraciones fotográficas…”
Poniéndole su mano derecha sobre su hombro, Píndaro comenta… “Acabo de enterarme que la gran fotógrafa mexicana Doña Graciela Iturbide te ha enviado un mensaje para tu exposición que inaugura este próximo martes 15… Y, viniendo de quien viene, ¿que implica para ti el hecho que te haya escrito un mensaje tan especial?”.
Como sellando la conversación para concentrase en lograr entre todos fotos fuera de serie, Pigli exclama con gran satisfacción: “Doña Graciela es la gran dama de la fotografía y, antes que eso, una gran amiga… Su mensaje es un lujo que llegó de forma inesperada y que me llena de felicidad… Las palabras de apoyo pesan mucho y, cuando te las dice alguien que está en la cima de su arte y por quien sientes el más alto respeto, el sentimiento es sobrecogedor… De igual manera, agradezco los escritos de Mayra Johnson y Luis Reynaldo Pérez… ¡Estaré eternamente agradecido con los tres!…”.


COMENTARIOS