Hambre, sed y Sonia Mateo

Pedro René Almonte Mejía.  Instagram y twitter: @pralmonte

 

Cuando mencionamos las palabras hambre y sed, obligatoriamente tenemos que asociar otra palabra de la cual son testigos 1,500 millones de personas cada día, incluidos miles de dominicanos, dicha palabra es: Pobreza.

El concepto de pobreza es antiguo. Etimológicamente proviene del latín “paupertas”, que significa engendrar poco, y se aplicaba al ganado, y a la tierra infértil. De dicha acepción de pobreza como falta de capacidad de producir se deriva la carencia de una serie de bienes y servicios básicos.

La causa fundamental de la pobreza radica en la baja productividad del trabajo en las sociedades preindustriales, a lo cual debemos sumar la desigual distribución de la riqueza y el ingreso. Vivir en condición de escasez material, fue la situación normal del género humano hasta que los progresos tecnológicos de la era moderna; hicieron posible, para las mayorías, tener acceso a niveles de consumo, salud, educación y bienestar en general, impensables en épocas anteriores. Thomas Malthus planteó en su “ensayo sobre los principios de la población”, publicado en 1798, la obligatoria pobreza de la gran masa de los seres humanos, dada la tendencia de la humanidad a reproducirse más allá de las posibilidades de la agricultura , de producir alimentos a un ritmo que equiparara la rapidez del crecimiento poblacional.

La pobreza tiene rostro de mujer; se calcula que actualmente hay aproximadamente 1,500 millones de personas atrapadas en la pobreza absoluta y según el Fondo de las Naciones Unidas para las mujeres (UNIFEM), el 70% de ellos son mujeres.

Veamos algunos datos interesantes que aporta el Banco Mundial con relación a la pobreza en la República Dominicana ; durante los últimos 20 años , la República Dominicana se ha establecido como una de las economías de más rápido crecimiento en las Américas , con una tasa de crecimiento medio del PIB real del 5,4% entre 1992 y 2014 . La República Dominicana sigue siendo la economía de más rápido crecimiento en la región en 2014 y 2015, con un PIB que se sitúa en el 7%. El reciente crecimiento ha sido impulsado por la construcción, la industria manufacturera y el turismo. Por el lado de la demanda, el consumo privado ha sido recientemente fuerte, como resultado de una inflación baja (por debajo del 1%, en promedio, en el 2015), la creación de empleo, así como el alto nivel de remesas.

A pesar de su fuerte crecimiento y la estabilidad macroeconómica, el país no ha mejorado mucho en el bienestar social. La pobreza aumentó de un 32% a 50% como consecuencia de la crisis financiera y económica de 2003, bajando al 41% hasta 2013 y en 2015 se acercó al 32% que teníamos en el año 2000.

En fin, pobreza no es más que, la condición socioeconómica de la población que carece de los recursos para satisfacer las necesidades básicas que permiten un adecuado nivel de vida, tales como: la alimentación, la vivienda, la educación, la salud o el acceso al agua potable.

¡Si señores, acceso al agua potable! , dominicanos que todavía en el siglo XXI no pueden acceder al agua, y oír decir a la Senadora Sonia Mateo con tal descaro, con tal  desfachatez, haciendo ejercicio de la mayor muestra de cinismo que a mi edad he presenciado, oírla decir que su abultado sueldo no le alcanza ni para botellitas de agua. Entonces , si a la Senadora no le alcanza , tampoco le alcanza a los médicos , ni a los docentes de educación media , ni a los docentes universitarios ; entonces, a nadie le alcanza para comprar botellitas de agua .

Tal parece, que los privilegiados de este país están dispuestos a enarbolar la bandera de la inmoralidad a cambio de seguir esquilmando el presupuesto nacional, que le pertenece a todos los dominicanos.

En la barriga de los dominicanos hay hambre de moral, en la calle hay sed de justicia, mientras Sonia Mateo se entroniza en el Olimpo y desde los cielos se burla de mi país.

 


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