Hay que reajustar estimaciones del BC sobre la fuerza de trabajo

Hay que reajustar estimaciones del BC sobre la fuerza de trabajo

El programa de Encuestas Nacionales de Fuerza de Trabajo del Banco Central (ENFT), si bien objeto de críticas en distintas oportunidades por parte de investigadores y analistas –tanto en lo concerniente a aspectos conceptuales y metodológicos como a la claridad o transparencia de sus procedimientos- constituye la fuente principal de información existente en el país dedicada a la producción, divulgación y análisis de datos periódicos y sistemáticos sobre las características e indicadores más relevantes del conjunto de la fuerza de trabajo nacional, regional y por zonas urbana y rural, en especial los relacionados con su grado de utilización o subutilización y sus modalidades de inserción en los distintos sectores de la economía.

El referido programa de encuestas, iniciado en 1991, se ha llevado a cabo con periodicidad variable, pasando esta a lo largo del tiempo desde trimestral a semestral y mensual, hasta volver a la frecuencia semestral -en abril y octubre de cada año- desde el 2000. Del mismo modo, las encuestas se han basado en muestras de distintos tamaños, es decir, en un número de viviendas particulares escogidas aleatoriamente que ha variado entre las 1,755 viviendas, en los años de 1991 y 1992, pasando por las 5,556 seleccionadas entre octubre de 1996 y abril de 2003, hasta las 19,904 (9,952 en cada encuesta semestral) correspondientes a los estudios de 2012 en adelante.

En todos los casos, como es usual en este tipo de investigaciones, las cantidades de viviendas encontradas o ‘efectivas’ en la muestra y de los hogares existentes y entrevistados en ellas son bastante más bajas. Las ENFT -al igual que algunas otras encuestas nacionales, entre ellas las que estudian los ingresos y gastos de los hogares (ENIGH)- ponen especial empeño, no solo en presentar estimaciones para valores relativos, o indicadores (como las tasas de ocupación o desempleo, la proporción de empleados en el sector informal o el ingreso promedio derivado de la ocupación) sino también sobre los valores absolutos o totales de personas que a nivel nacional y en las diferentes áreas conforman la población en edad de trabajar (PET) -cuyo límite inferior ha sido tradicionalmente los 10 años, aunque existe la tendencia a cambiarlo por 15 años-, la económicamente activa (PEA) y sus distintas subcategorías: ocupados, desocupados (cesantes y que buscan trabajo por primera vez), y, además, la población no económicamente activa (PNEA).

Las personas de estos subgrupos se desglosan a su vez, cuando corresponde, por sexo, grupos de edad, nivel de educación, tipo de ocupación, rama de actividad, sector formal e informal de la economía y otras variables de interés.

Metodología. Para transformar las cifras absolutas referentes a unos pocos miles o decenas de miles de personas, integrantes de los hogares entrevistados en cada encuesta, en totales nacionales o de los diversos estratos geográficos o dominios de estudio y para el año o semestre de que se trate, el Banco Central debe aplicar ‘factores de expansión’ calculados por lo general a partir de las relaciones entre el tamaño y distribución de la muestra final de viviendas y hogares y los correspondientes totales para las Áreas de Supervisión Censal (áreas de trabajo intermedias entre segmentos y polígonos censales, utilizadas en el censo de población previo) a que pertenecen las unidades muestrales seleccionadas.

Estos factores de expansión son sometidos a distintos ajustes y ponderaciones, incluido el ajuste al crecimiento de la población y de los hogares con base en las proyecciones demográficas disponibles.

En este punto cabe apuntar que, cuando lo ha considerado necesario, el Banco Central no solo ha dejado de lado las proyecciones nacionales vigentes en esos años, sino que ha realizado e incorporado a su portal de Internet modificaciones importantes (que para algunos totales han representado reducciones de entre 200 mil y 450 mil personas) a sus estimaciones para varios años publicadas previamente, sobre la población en edad de trabajar y las distintas categorías de la PEA y a la PNEA, atendiendo a resultados de un nuevo censo poblacional. En particular, esto se verificó para las cifras de los años 2000 a 2002, rectificadas a partir de los datos del censo de 2002 (véase, entre otras, la publicación institucional ‘Mercado de Trabajo 2006’, página 2.

Las estimaciones para los años subsiguientes, hasta el 2007, habrían tomado en cuenta el incremento poblacional derivado de “la tasa de crecimiento intercensal de los dos últimos censos realizados en el país” (fuente antes citada, página 9) -es decir, hasta ese momento, los censos de 1993 y 2002.

Datos proyectados. Por otro lado, según consta en los documentos publicados y en las informaciones mostradas en Internet, los resultados de las ENFT para el período 2008-2015 fueron ajustados con base en las proyecciones de población realizadas en 1999 por la antigua Oficina Nacional de Planificación (ONAPLAN) -hoy integrada al Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD)- conjuntamente con el Centro de Estudios Sociales y Demográficos (CESDEM). Debe mencionarse, sin embargo, que las cifras calculadas por el Banco Central sobre la población de 10 años y más, es decir, la PET, para los años de 2008 en adelante, son algo mayores que las dadas por las proyecciones ONAPLAN-CESDEM (hipótesis media o recomendada). Por ejemplo, para los años 2010 y 2015 las estimaciones de la primera fuente superan a las de la segunda en unas 135 mil y 227 mil personas, respectivamente.

Independientemente de las divergencias señaladas, en la actualidad se dispone de nuevas informaciones y análisis que evidencian la necesidad de una revisión y ajuste integral de las series de datos sobre la fuerza de trabajo producidas por el Banco Central, al menos desde el año 2000 en adelante. Especial relevancia en este sentido tienen los resultados de las “Estimaciones y proyecciones nacionales de población 1950-2100”, elaboradas de 2012 a 2014 por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), con el apoyo de diversas instituciones y expertos nacionales y la colaboración del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), División de Población de la CEPAL, y cuyo Volumen I fue publicado en enero de 2015.
En el documento antes citado se indica que “Los datos proporcionados por el IX Censo Nacional de Población y Vivienda del año 2010 sugirieron una sobreestimación de las cifras de población previstas por las Proyecciones de Población realizadas en el año 2007”.

Asimismo, se afirma que a partir de las informaciones aportadas por los Censos Nacionales de Población de 2002 y 2010, además de los registros administrativos y una amplia gama de datos de las encuestas de hogares realizadas en los últimos lustros, de las estadísticas sobre emigración de dominicanos (as) disponibles en otros países y de la Encuesta Nacional de Inmigrantes efectuada en 2012, se ha logrado “…establecer más certeramente las características de la evolución demográfica de República Dominicana en los últimos 50 años del siglo XX, y en el primer decenio del presente siglo”.

La significación de las nuevas tendencias demográficas estimadas -en cuanto a los aspectos que nos ocupan- se puede apreciar en el cuadro adjunto. En este se comparan, por un lado, las cifras anuales para el período 2000-2015 sobre la población en edad de trabajar (10 años y más) dadas por las recientes proyecciones de la ONE, con las resultantes de las encuestas de fuerza de trabajo del Banco Central; también se comparan, para el mismo lapso, las cifras referentes a la PEA ocupada derivadas de las ENFT con las calculadas aplicando las tasas de ocupación obtenidas por estas encuestas a la población de 10 y más años proyectada por la ONE.

Puede observarse en el cuadro (columnas 2 a 4) que mientras en los primeros años del período examinado las diferencias entre las magnitudes de la PET derivadas de las dos fuentes son relativamente pequeñas -para el año 2000 la estimación del Banco Central es inferior en cerca de 6 mil personas a la proyección de la ONE, y para 2001 la cifra de la primera institución supera en unas 36 mil personas a la de la segunda-, en los años siguientes las cifras dadas por el Banco Central resultan cada vez más altas que las de la ONE, alcanzando la diferencia, por ejemplo, a cerca de 179 mil personas en 2005, a unas 462 mil en 2010 y a 660 mil en 2015.

En el caso de las estimaciones para las distintas categorías de la fuerza de trabajo, que constituyen subconjuntos de menor población, las diferencias entre los datos publicados de las encuestas de fuerza de trabajo y las nuevas cifras que resultarían de la revisión propuesta tendrían un comportamiento similar al antes descrito para la PET, pero a niveles proporcionalmente más bajos. Así, en lo referente a la PEA ocupada, los datos del cuadro (columnas 5 a 7) muestran que las estimaciones del Banco Central para 2000 y 2001 representan, respectivamente, solo unas 3 mil personas menos y 20 mil personas más que las cantidades ajustadas a partir de las proyecciones ONE-2014, pero la diferencia asciende a unas 79 mil personas en el año 2005, a más de 218 mil personas en 2010 y a cerca de 330 mil en 2015.

Importancia de las estadísticas. La disponibilidad de estadísticas razonablemente precisas sobre la fuerza de trabajo de un país es importante no solo para el estudio de sus tendencias, composición, limitaciones y fortalezas, y el grado en que se aprovechan estos recursos en la economía nacional, sino además porque dichas informaciones juegan un papel clave para la evaluación y elaboración de programas y actividades en diversas áreas económicas y sociales, como la creación y ubicación de nuevas fuentes de empleo, la formación técnico-profesional, la ampliación de la cobertura de la seguridad social y las prestaciones sociales, y la elaboración de mapas de pobreza, entre otras. Resulta clara, entonces, la conveniencia de analizar y establecer regularmente la validez de dichas estadísticas.

Finalmente, el Banco Central ha anunciado desde hace unos dos años que en 2016 sustituirá su encuesta tradicional por una nueva Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo, con sustanciales cambios conceptuales y metodológicos; también ha indicado que el diseño de esta encuesta estará asociado al censo poblacional más reciente. Este artículo ha pretendido mostrar que, además de mirar hacia adelante, también es necesario corregir las estimaciones del pasado inmediato que no se correspondan con la realidad, a fin de orientar adecuadamente las políticas y los programas de desarrollo económico y social.

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