“He ido haciendo camino al andar en estos 20 años”

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La comunicadora María Elena Núñez conversó con ¡Alegría! sobre sus logros y experiencias con motivo de celebrar 20 años de su programa “Ser Humano”, que se transmite cada sábado a las 11:00 de la noche por Teleantillas, canal 2, en Santo Domingo.

El espacio promueve el bienestar integral, provocando en el televidente acciones que contribuyen con la salud física, mental, emocional y espiritual.

¿Cómo resumes estos 20 años de “Ser Humano”? Un camino de mucho crecimiento, para los televidentes y para mi. He aprendido, junto a ellos, de cada entrevistado en el programa. Y he aprendido mucho también de mi relación con los colaboradores, tanto en el área de producción como en la administrativa. Sin darme cuenta, me he ido poniendo el uniforme de pequeña empresaria y ya, hasta me gusta.

¿Qué ha sido lo más agradable y desagradable que ha pasado en este viaje? Lo más agradable ha sido escuchar los testimonios de personas que, por ejemplo, descartaron un intento de suicidio por una esperanza que vieron en algo planteado por uno de nuestros invitados, y sentir la fidelidad de un público que ha estado con nosotros desde el primer día. Lo más desagradable es sentir las etiquetas que algunos quieren ponerme, pues unos cuantos no conciben que yo pueda cultivar la espiritualidad sin un sello religioso, que sea una libre pensadora y asuma la responsabilidad de una relación personal con el ser supremo y con todos.

¿Cómo surge la idea? Mientras asistía a un taller con el doctor Octavio Rivas Solís (de Mexico), en el 93, me dije a mi misma: “no puedo ser egoísta, voy a compartir este bienestar que logro sentir con estas herramientas de auto-conomiento”.

¿Te imaginaste que el programa iba a permanecer? Esto ha sido una especie de “se hace camino al andar”. Inicié el proyecto sin pensar en el tiempo que estaría en el aire. En varias ocasiones mi asesora financiera me recomendó no seguir con el programa. Yo lloré, trabajé el desapego y hablando con Dios, le dije: “está bien, si tengo que renunciar a Ser Humano, lo suelto y lo dejo ir, pero mándame una señal de que realmente no quieres que yo siga con este espacio”. Entonces le decía a mi asesora, dame tres meses…. Y en ese periodo, los números cambiaban de una manera tal que ella sólo me decía: “tienes luz verde para seguir”.

¿O sea, en algún momento de estos 20 años pensó en abandonar el proyecto? En los momentos en que la asesora financiera me decía que no debía seguir por razones económicas (por ejemplo, en la crisis del 2003), lo tomaba en cuenta porque era una recomendación basada en los números. Pero a la vez, mi intuición me decía que debía seguir. Por eso le pedía tres meses, para demostrar con contratos que el proyecto podía continuar.

¿Cómo ves los programas de su misma línea que se están haciendo ahora? Este país tiene una bendición especial. Muchos grupos religiosos, filosóficos, espirituales, de psicología… están en la República Dominicana. Y hay una apertura para todo lo que tiene que ver con el crecimiento. De ahí que hay varios programas con mucha calidad en torno a estos temas.

¿Cambios por los 20 años? ¡Claro! Hemos renovado el espacio, pero sin perder la esencia, que es promover el crecimiento integral del ser humano. Ya presentamos escenografía y línea gráfica nuevas.

¿Cree en el trabajo en equipo? Absolutamente. En mi caso la productora Gelen Gil, de Una Producción, que es la que logra la magia de poner el mensaje de Ser Humano atractivo para los televidentes y los clientes.

El equipo de Teleantillas, que me ha dado la estabilidad de permanecer 20 años sin tener que mudarme de casa.

La gente de mi empresa, presidido por Judith Rodriguez, que es mi asistente y me representa muy bien en mi oficina, ya que paso mucho tiempo trabajando en la calle.

Los clientes y las agencias publicitarias, pues sin esos presupuestos de colocación no podríamos estar en el aire transmitiendo un mensaje positivo. Y los responsables de la nueva imagen, el escenógrafo Frank Abreu, el encargado de la línea gráfica, Alberto Jáquez Simón, y Marselle Jiménez, la fotógrafa.