Herencia intelectual 3

FEDERICO

Según Bonó nuestra isla “poblada de habitantes cuyo origen, historia, color, religión y hábitos provienen de todas las razas y que, con una civilización incipiente que la hace propia para amalgamarse con cualquier civilización o barbarie más completa, está más expuesta que ninguna otra a recibir las influencias e impulsos que otra nación europea o americana… quiera imponerles.” Bonó nunca conoció el auge de la radio, la TV, el cine, como medios de influir sobre las costumbres de las sociedades menos desarrolladas. Lo que era cierto en 1885 sigue siendo verdadero en 2013, con algunos “factores agravados”.
Afirma que “El pequeño labrador del Cibao después de pruebas estériles sobre el café, cacao, algodón, etc., impuestas por politicastros que no lo dejan tranquilamente dirigir su trabajo, anda errante de minas a fincas; de fincas a ferrocarriles; de ciénagas a cortes de campeche; ha olvidado su bohío, su fundo, sus conucos y con su ruina ha quedado destruido el abastecimiento que tuvo el cantón y la familia en las guerras de la primera República y Restauración”. En la actualidad ocurre que el 80% de la mano de obra agrícola es extranjera. El campesino dominicano ha emigrado a las ciudades y no tiene interés en cultivar la tierra.
El comentario de Bonó sobre los campesinos y la producción de alimentos es el siguiente: “Rotos para estos, los lazos que dan el bienestar e imponen sacrificios y colocado en la vida nómada, podrá ser que vean con indiferencia el derrumbamiento o sostén de un estado de cosas que les ha quitado todo goce y sólo les da privaciones”. Su opinión es que el amor al país disminuye considerablemente en estas circunstancias y concluye de este modo: “Esto es preciso remediarlo a toda costa, es preciso detenernos en este trabajo de desorganización del patriotismo, pues se acercan tiempos en que será tan funesto a quien explota como hoy lo es al explotado”.
El tema principal de Bonó es la convivencia entre haitianos y dominicanos. Cree que las “tendencias cosmopolitas” de la RD y las “tendencias exclusivistas” de Haití, son antitéticas. “Cuando la política ultranegra impera y llega a su máximum de intensidad (Dessalines, Cristóbal)… principia la agresión violenta”. (2013).


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