HIJOS ANTISOCIALES revisión al modelo de crianza de hoy

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En los últimos años, la sociedad dominicana se ha visto impactada por la ocurrencia de diferentes hechos sangrientos que involucran hijos de familias de estratificación social acomodada.
El más reciente es el de Gabriel Villanueva Ohnona, acusado de asesinar a su novia Andreea Celea, al lanzarla del octavo piso de un hotel de Santo Domingo.
Villanueva, al igual que John Pércival Matos, Marlon Martínez y tantos más, es hijo de una familia acomodada económicamente, que se ha visto involucrado en actos que han estremecido al país.
La población dominicana, cada día más perpleja e indignada, concluye que al parecer la formación en la casa y centros educativos se está quedando corta y esto hace que se reflexione sobre el modelo de crianza de hoy y se profundice sobre qué provoca que un joven que, aparentemente lo tiene todo, pueda comportarse de esta manera, incurriendo en hechos delictivos a gran escala.
La visión de un experto. Para el psicólogo Luis Vergés, este tipo de comportamientos se va formando desde la niñez, y son los padres los responsables de aportar reglas y valores socialmente aceptables a temprana edad.
Es importante resaltar que la familia, en especial la parte cuidadora, que son los padres, representan el elemento mediador entre el niño en desarrollo y la sociedad en la cual se va a insertar, según el experto.
“Si fracasamos como agentes mediadores de ese proceso de desarrollo saludable, evidentemente cuando sean adultos, no van a tener una buena adaptación en la sociedad”, especifica.
Señales a tomar en cuenta. Vergés detalla que los niños dan señales importantes que los padres deben tener pendientes para poder erradicar desde temprano posibles comportamientos dañinos.
“Nosotros no usamos el término violencia para referirnos a los niños, debido a que ellos tienen un sinnúmero de manifestaciones que se corresponden más con sus necesidades primarias de afecto, cariño, de lograr cosas, que tienen que ver con el principio del placer y cuando no las logran, suelen hacen rabietas, lo que es una manera de expresar la frustración que sienten cuando no logran lo que se proponen” asegura.
Sin embargo, detalla que los casos preocupantes comienzan con una serie de señales, y los padres pueden darse cuenta cuando los niños comienzan a disfrutar de esas cosas y a tener ganancias como atención, aplausos…
“Hay niños que dan señales. Patean los juegos, si pierden se llevan todos los juguetes, golpean a sus compañeros, si los demás niños están contentos, ellos se molestan y apelan a la burla y sarcasmos”, señala.
Sobre las consecuencias, el especialista refiere que no tiene que ser mediante la violencia, sino que puede ser una muestra de enojo de parte de los padres, mostrando un gesto de desaprobación, o puede ser una conversación oportuna dejándoles ver que su comportamiento no es correcto.
Vergés establece que esta charla debe estar basada en la enseñanza del respeto a los demás, la empatía, la compasión…
Comportamiento antisocial. El experto en la conducta humana explica que este tipo de conducta es muy peligrosa, porque pudiera estar asentada en una personalidad en formación que tienda a estabilizarse en ese tipo de comportamiento.
La misma se caracteriza por una pobre empatía y falta de compasión, sí como imprudencia en las acciones al no tomar en cuenta el daño que se puede hacer así mismo o a otras personas.
Otra de las características de estas personas es que presentan una conducta explotadora, donde si el otro no hace lo que se le pide, no se somete al capricho o no se deja utilizar, entonces es tratada como una basura o instrumento. En este punto, se procede a violentar al otro.
¿Qué hacer? Los padres deben tener claro que existe una diferencia entre una necesidad y un deseo.
Partiendo de eso, Vergés destaca que los progenitores deben aprender a satisfacer necesidades y no complacer todos los deseos.
Las necesidades son vitales para la vida, en cambio, los deseos son cosas que se pueden postergar.
Manifestó además, que se debe tomar en cuenta la corrección oportuna. “Cuando los niños cometen alguna falta, debe haber una corrección en ese mismo momento, no mañana, ni pasado, ni después”, dijo.

“Cuando un padre permite que sus hijos se alejen de los valores tradicionales, además de permitir que tengan acceso a modelos imitables de conductas antisociales y menos oportunidades tengan de tener acceso a comportamientos pro sociales como solidaridad, honestidad, reglas, orden, disciplinas… es muy probable que en su adultez no sea un ciudadano íntegro”, concluyó.