Hijos Emocionalmente Sanos

Virginia Pardilla, directora MLC School.

El amor es el eje que mueve infinitas emociones, una infancia rodeada de amor y cariño garantiza la estabilidad emocional de un menor, mucho más si esta viene de sus progenitores. Nuestras primeras experiencias determinan y dejan huellas en nuestro desarrollo emocional, en los niños se entrelazan como una cadena que conecta su mente, cuerpo y alma; y esta a su vez con sus emociones.
Estudios demuestran que el crecimiento emocional está basado en las relaciones interpersonales, nuestras reacciones ante diferentes emociones determinan nuestra convivencia a nivel social.

La figura materna es referencial en la vida, es básica en el desarrollo de un niño desde su nacimiento; durante la lactancia, y los primeros años de vida el apego que se desarrolla y la seguridad que ésta figura da a los pequeños es indiscutible, lo que significa una madre para un hijo es difícil de describir, es el impulso y muchas veces el soporte de un individuo.

Dentro de la cultura occidental tradicionalmente la figura paterna fue opaca por la materna, los mayores impactos sobre el desarrollo y seguridad afectiva de los hijos son atribuidos a la madre, esta concepción fue arraigada popularmente por años.

En los últimos tiempos reconocemos cada vez mas la importancia de la figura paterna y cada día es más frecuente que los hombres asuman con mayor responsabilidad este compromiso, siendo no solo el padre proveedor sino asumiendo un rol más activo en la crianza y formación de los hijos. La presencia de ambos progenitores juega un rol importante para criar niños felices, saludables física y emocionalmente.

Esta relación de amor con nuestros padres, sí es sana y estable facilitará de forma natural la capacidad de dar y recibir afecto, no solo en la infancia sino más bien en toda la vida. Una frase relevante que todos los padres debemos tener presente y tomarla como un principio o base para criar a nuestros hijos: “si alimentamos a los niños de amor, los miedos morirán de hambre”.

Las muestras de afecto y cariño no solo aumenta nuestra autoestima, sino que nos inyecta seguridad y confianza, un niño criado en este ambiente, desarrollará su inteligencia emocional y esta le permitirá poder enfrentar con mayor seguridad los retos que le presente la vida es:

Hacer consciencia del papel determinante que tienen los padres, en el buen desarrollo emocional de nuestros hijos, y la importancia de educarlos desde el amor y el respeto por sí mismo y por el mundo que les rodea, desarrollará una autoestima solida. Fomentar el valor de la empatía para enseñarles el sentido común; concienciar en la importancia de la amabilidad y el buen trato y enseñarle a controlar emociones de enfado o ira puede ser otra pieza clave para criar hijos felices.

Para muchos es conocido que los padres juegan un papel importante en la construcción o desarrollo de la personalidad del niño, que estos son el modelo a seguir inclusive hasta imitar, por esto no podemos dejar de mencionar que cuando hay una relación solida con los padres, y el niño se siente amado, protegido y seguro este crecerá emocionalmente estable y desarrollará una correcta autonomía.
La imagen que un niño tiene de sí mismo, está estrechamente relacionada con la imagen o concepto que el padre o la madre proyecta de él. El vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres, biológico o no, les proporcionará la base para tener las herramientas que lo llevarán al éxito en las diferentes áreas y etapas de su crecimiento.

La inestabilidad emocional en los niños facilita el desarrollo de problemas conductuales como inseguridades, miedos, depresiones, baja autoestima y hasta dificultad para relacionarse con los demás. Las sanas relaciones interpersonales desde la infancia ayudan al buen desarrollo cognitivo, social, emocional y contribuyen una buena salud mental.

La rapidez, los compromisos de la vida moderna muchas veces nos quita tiempo para dedicarlo a los hijos, por ende es importante organizar nuestra agenda de tal manera que podamos fomentar en nuestro día a día un tiempo y espacio de calidad para los tesoros de cada hogar.

Recomendaciones para cuidar la salud emocional de nuestros hijos:

A través del amor y la educación fomentamos ciertas conexiones neuronales saludables en los niños.
Enséñele hablar y reconocer sus emociones, no solo a verbalizarla, también el significado del lenguaje corporal.
Enséñele a enfrentar las dificultades. Dale espacio para que él resuelva sus problemas.
Diviértete junto a tu hijo. Dale de tu tiempo, interésate por sus cosas.
Escucha sus emociones.
Enséñale a ponerse en lugar del otro.
Ofrécele un hogar donde se sientan amados y protegidos.
Habla de manera cariñosa, sobre todo al corregir puedes y debes ser firme pero sin lacerar su autoestima.


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