Homenaje a la Madre

Abnegación y amor son dos de las palabras que mejor definen a la madre, un ser que representa, al igual que las flores, una de las más exquisitas manifestaciones en la creación del universo.
El instinto de protección maternal es tan grande en humanos y animales, que incluso hasta la gallina, sinónimo de cobardía, se convierte en una fiera capaz de enfrentarse hasta al león para defender a sus crías.
Pasado mañana celebramos en nuestro país el Día de las Madres, ocasión propicia para, quienes tenemos el privilegio de conservar a esos seres tan queridos, revisar si las estamos honrando y festejando debidamente.
Las personas mayores son difíciles de complacer y a veces en ese afán tomamos decisiones que por nobleza y resignación nuestras madres aceptan aunque en el fondo no estén de acuerdo.
En mi caso, con una madre bendecida que a pesar de sus 91 años mantiene su total lucidez, garbo y autosuficiencia, acordamos que para esos días especiales, se haga lo que ella pida o desee.
Porque muchas veces creyendo complacerlas, acabamos complaciéndonos nosotros llevándola a un resort o a un restaurant, ignorando que la mayoría de las personas ancianas desean mantenerse tranquilas en sus zonas de confort.
En ese caso, forme un equipo de festejo con sus hermanos o familiares más cercanos para que la jefa del hogar, en ese día tan especial, se mantenga como la reina que es, ajena a todo tipo de ajetreo.
Recuerde que independiente de cualquier presente o detalle de tipo material, la satisfacción más grande para una madre, es verse rodeada por sus hijos, yernos y nietos en un ambiente de amor y respeto.


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