Honor final a un gran artista

La despedida al gran intérprete del merengue Joseíto Mateo en su viaje a la eternidad, resonada con elogios y pesar de muchos de sus compatriotas, reafirma los méritos de su carrera que le hicieron recibir el título de rey en el género musical que más identifica a esta nación. Fue tan festivo como formal en su canto y actuación en escenarios, demostrando que la música popular puede sujetarse, sin perder valor, a los límites de la decencia y buen gusto. Un merenguero de salón, como se decía, que se inició cuando todavía faltaban unos años para que el género en que reinó descendiera al maltrato que ha recibido de cultores atrevidos.

Lo extenso de su quehacer con fidelidad a un estilo clásico, hacen más lamentable su desaparición. Se necesitaba a Joseíto por más tiempo. El país seguirá adelante celebrando sus éxitos dentro y fuera de las fronteras, su versátil incursión por otras expresiones de la música, su natural, pero nítida inclinación a lo típico y la caballerosidad que siempre le caracterizó. Al pasar revista a su vida hay que recordar que nunca perdió su compostura en los años difíciles ni después de la ausencia de libertad que sufrió la República hasta 1961. De esa época oscura resurgió un Mateo que solo se debía al arte y que no perdería el reconocimiento de sus conciudadanos. Su ejemplo debe servir de mucho en lo musical para mejor futuro del merengue como producto dominicano.

Reducir la informalidad

Políticas del Banco Central han logrado una expansión del crédito hacia el sector privado con un índice de crecimiento anual del 13% con orientación a reactivar una economía que se adormecía aunque la tasa de su crecimiento histórico ha sido satisfactorio. Persiste una canalización elevada de financiamiento al consumo, que tiene su importancia para preservar el dinamismo, aunque convendría que endeudarse para comprar un tractor sea tan fácil como para un automóvil. La flexibilidad de normas para acceder a préstamos y la liberación de fondos del sistema han cumplen su papel sobre el flujo de dinero. La estrategia debe extenderse con funcionalidad y apertura para reducir la informalidad. La banca, que atesora el ahorro nacional, está todavía al margen de un extenso sector de negocios, una zona en sombras y exclusiones de la economía.


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