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Hostos en el siglo XXI

El Homo sapiens como ente social adquiere destrezas y conocimiento básico de sus progenitores y del medio en que le toca crecer y desarrollarse; sin negar los llamados instintos naturales, se puede afirmar que la vida humana es un continuo intercambio; recibimos y devolvemos; aprendemos y enseñamos.
Las ideas y principios que nos siembran al nacer son fundamentos que estampan el cerebro dejando huellas permanentes muy difíciles de borrar. De ahí que se enfatice la enseñanza general como elemento vital en la integración cultural del individuo que le permita ser productivo, vivir feliz y en paz con los demás.
Por considerarlo de actual relevancia, transcribiré algunos párrafos del discurso que pronunciara en Santo Domingo, Eugenio María de Hostos, el 17 de abril de 1887, en la primera investidura de las alumnas del entonces Instituto de Señoritas.
Inicia su alocución nuestro insigne educador: “Ahí están! En el primer momento del viacrucis, dando el primer paso en la vía de lo ideal a lo real. Vienen de lo ideal… Cada paso que den hacia lo real ha de ser un traspié en las tinieblas. La luz, para ellas, está en el fondo de ellas mismas: es luz cenicienta de la idea, que, al reflejar la luz propia de la verdad, fulgura tenuemente en el cerebro, como fulgura en las lejanas cumbres de la luna la devuelta luz que la Tierra irradia… Nunca tengáis miedo a la verdad: si la veis, declaradla; si otro la ve por vosotras, acatadla. Por aviesa, por repulsiva, por aterradora que sea la verdad, siempre es un bien. Cuando menos, es el bien diametralmente opuesto al mal del error. Quien ve lo que es, ya está en camino de averiguar por qué es como es lo que así es. Y entonces, en vez de cerrar los ojos para no ver, dilatadlos para penetrar el fondo de la realidad. Entonces, en vez de esclavos del mal, sois sus señores, y podéis mandarle imperativamente: ¡Cesa, mal! Y cesará. Pero si tenéis miedo a la verdad, cuanto más la temáis, más os dominará el mal que ella denuncia.
Y si es verdad que la sociedad dominicana adolece de la desorganización universal y de la suya propia ¿Por qué habéis de negarlo? ¿Tenemos miedo de pensarlo? Pues somos enemigos de la razón. ¿Tenemos miedo de decirlo? Pues somos enemigos de la verdad. El enemigo de la razón es enemigo de la especie; el enemigo de la verdad es enemigo de dignidad, del progreso y de la vida de la especie humana; de la dignidad , porque el objeto de la razón es la verdad y la razón es la dignificación providencial del ser humano; enemigo del progreso del hombre, porque progreso no es más que desarrollo de razón; enemigo de la vida de la humanidad, porque el vivir del hombre es satisfacer su necesidad de descubrir verdades. ¡Sí! Es verdad que nuestra sociedad está desorganizada, y que en proporción de los elementos deletéreos está la incapacidad de hacer visible la luz que ha de empezar a disiparlos. Mas no por eso es verdad que sea nuestro deber doblegarnos al imperio del mal que nos bloquea.”
¿Que nuestra educación es deficiente, la salud sigue en cuidados intensivos, el transporte urbano es caótico, la inseguridad campea por sus fueros y la pobreza es un mal crónico? ¡Es verdad!