Hoy toca pensar en lo que falta para la igualdad

MARIEN ARISTY CAPITÁN

Hoy la jornada sabe a tristeza. Es 8 de marzo, Día de la Mujer. ¡Otra vez, como ya es costumbre, volvemos la mirada hacia los fríos números que nos hablan de una realidad muy injusta y desigual! Los ingresos de las mujeres, por ejemplo, son el 83.8% del que reciben los hombres, mientras el año pasado el desempleo ampliado fue de 22.7% en mujeres y 10.7% en hombres.

Peor aún que el 80% de las muertes maternas sean evitables, que haya habido un promedio de 177 feminicidios por año del 2005 al 2017 y que la proporción de mujeres que reportaron violencia física, emocional y sexual creció de un 28% en 2002 a un 35% en 2013, como indica el informe presentado por el Centro de Estudios de Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo con motivo del 8 de marzo.

A nivel de la participación en las estructuras de poder la brecha es aún mayor: en la Junta Monetaria de diez miembros hay una mujer y es la secretaria, solo hay 4 ministras aunque son 22 ministerios, en la Cámara de Diputados las mujeres ocupan el 28.1% de los escaños, en el Senado ocupan 3 de las 32 curules, en las regidurías el 34.1% y en las alcaldías el 12.1%. Esto sucede a pesar de que las mujeres son mayoría en casi todos los niveles educativos, incluido el universitario: los años de escolaridad en la población de 25 a 39 años es de 11.26 en las mujeres y 10.02 años en los hombres.
A pesar de las cifras, hoy mucha gente resaltará lo maravillosas que somos, cual si el día fuera una fiesta para celebrar en lugar de una jornada para pensar en las brechas que aún se deben cerrar. Hoy toca reclamar y hablar de todo lo que nos falta para alcanzar la igualdad.


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