¡HRSuriel entre la subversión & lo sagrado!

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Durante un reciente y emotivo encuentro en “La Estancia de Lata”, HRSURIEL y su padre, el Ing., Hugo Francisco Suriel, compartieron la grata noticia de la donación de sus obras pictóricas tituladas “Salvador” y “Holly Father” al Arzobispado de Santo Domingo, constituyendo dicha donación un valioso, significativo y revelador aporte a los fondos de arte religioso del Museo de la Catedral Primada de América.

El debate sobre la problemática religiosa en el arte contemporáneo retoma vigencia a nivel global. Artistas, filósofos, teólogos, historiadores y especialistas, teorizan sobre los nuevos cánones que ahora revitalizan esta tendencia al mismo tiempo que los “massmedia” exaltan el tema, provocando controversias y recontextualizaciones, especialmente luego de que el óleo sobre tabla “Salvator Mundi” (El Salvador del Mundo), única obra en manos privadas del genio renacentista italiano Leonardo da Vinci (1452-1519), estableciera récord histórico al ser rematada en Christie’s/Nueva York (15/11/2017) por la astronómica suma de 450.3 millones de dólares.

Desde luego, la primera cuestión es la misma de siempre: ¿Cuál es la diferencia entre arte sacro y arte religioso? En realidad, el arte sacro es arte religioso, pero la diferencia esencial consiste en que las obras sagradas operan como elementos litúrgicos, mientras que las obras de arte religioso solo se vinculan a lo divino a través de la inspiración, la “piedad” o el fervor religioso de sus creadores y admiradores. Entonces, la diferencia viene determinada por la finalidad. Pero el arte sacro y el arte religioso siempre estarán estrechamente relacionados, aceptándose como verdad absoluta que el primero es la coronación del segundo.
El tema religioso se establece como elemento consubstancial en la visionaria y subversiva propuesta creadora del destacado artista dominicano HRSURIEL. Esto resulta evidente ya en su segunda exposición personal, presentada de forma casi privada hacia principios del mes de junio del 2015 en “La Estancia de Lata”, su muy íntimo, hermético, mínimal y silencioso espacio de poder, bajo el irreverente e intrigante título de “Sacro + Atómico”.
A propósito del estremecedor cuerpo de obras de aquella muestra, apuntaba el reconocido artista Carlos Sangiovanni: “La misma gama cromática de sus cuadros, las difusas imágenes de los espectadores reflejadas sobre el gris metálico de las superficies en que se exhiben, sugieren un viaje espectral surrealista al mundo de sus alucinaciones. Cosmos Sacro + Atómico, en donde nos asaltan ángeles con armaduras, conocidas figuras religiosas, imágenes con máscaras anti-gases, armas, hombres con cabezas de máquinas de guerra, conejos y perros, en una danza iconográfica apocalíptica que puede tener múltiples lecturas condicionadas por la idiosincrasia del espectador”… (1).
Ahora bien, dada la naturaleza subjetiva e inefable del proceso creador, resurge perpetuamente el ansioso cuestionario. ¿Cómo supera un artista determinado cada una de sus etapas productivas? ¿Cuándo llega a superar sus máximos hallazgos? ¿Cuándo se confirmaría su salto sobre sí mismo en términos de creatividad y productividad? Las respuestas posibles a estas cuestiones solo podrían surgir ante aquellas obras en las cuales el artista demuestre de forma axiomática su capacidad de renovar su propio universo simbólico; sus propios métodos y técnicas de trabajo; sus propios códigos y registros plásticos, matéricos, espaciales e imagéticos.
Dos visitas recientes al metálico y sagrado “bunker” de HRSURIEL me han deparado la dicha de confrontar “in site” el instante reafirmador que traslucen su discurso y su producción pictórica. En obras como las tituladas “Salvador” (2017); “Holly Father” (2017) y “La Ultima Cena” (2018), el artista no solo reafirma sus códigos visuales y virajes espirituales, tal como en el caso del tema religioso, sino que también renueva el abordaje de la figura más icónica de la humanidad y la cual no es otra que la de Jesús de Nazaret.
En su impactante reacción pictórica titulada “Salvador”, HRSURIEL representa la figura de Jesucristo de manera frontal y a medio cuerpo, al modo de los prototipos iconográficos bizantinos y románicos, con ademanes propios del “Sagrado Corazón”, indicando su dualidad en tanto hombre-Dios y su condición de redentor de la humanidad. El signo de la crucifixión y la palabra en latín “Pax”, graficados de forma “incisiva” sobre el área pectoral, indican asimismo la ofrenda amorosa y renovadora del dios cristiano martirizado y renacido.
“El poder del arte es deslumbrante y curioso. He aprendido a sumergirme en un mundo de creación. A través de estos medios del arte, intento comunicar cosas que solo están en mi mente”, declara sincero, íntegro y preciso HRSURIEL.
Sin embargo, a pesar de que el mismo HRSURIEL reconoce que las claves últimas de su insólito y provocador repertorio simbólico, radican únicamente en sus vigilias oníricas y mentales, ante obras como “Deux Ex Machina” (2014); “Ecce Homo” (2014); “Querubín Post-Nuclear”; “De la Guarda”; “Redentor (2015); “Holly Father” (2017); “Salvador” (2017 y “La Ultima Cena” (2018), resulta patética su reflexión profunda sobre asuntos cruciales para el presente y el devenir de la humanidad, tales como la incesante dialéctica entre bien y mal, así como la trágica discordia entre civilización, barbarie, religión, terrorismo, ética y robótica, que hoy sigue traspasando todas las esferas del espacio-mundo que habitamos.