Imponer rápido las regulaciones

Con 80% de las estaciones de gasolina sin llenar requisitos de ley en el orden burocrático, pero también sobre el cumplimiento de normas que eviten incendios y desgracias, se podría hablar de un estado masivo de deserción en ese aspecto del comercio, tanto por quienes lo ejercen, y han estado en falta, como por aquellos que desde el poder tienen que velar por el acatamiento. El hecho de que ahora muchos propietarios de gasolineras acepten acudir a regularizarse no reduce la incertidumbre que causa saber de los riesgos en que se ha estado por el manejo de materiales altamente inflamables que pueden aparecer al doblar de cualquier esquina. Es para pensar que muchas colectividades del país están sentadas sobre barriles de pólvora sin saberlo hasta ahora. En cualquier país de adhesión a exigencias oficiales esto generaría un mayúsculo escándalo de consecuencias inmediatas.
Se teme que abunden puestos de carburantes sin ceñirse a la obligación de operar con expedidores y mangueras en buen estado, dotados de equipos de emergencia para extinción, depósitos de combustibles conservados a pesar del tiempo. Estaciones que deben estar situadas a una distancia específica de edificaciones habitadas o muy concurridas como las escuelas y negocios. Con personal entrenado para manipular sustancias de alto riesgo, alertas para impedir que fuentes de calor, como los cigarrillos, estén siempre fuera de alcance.

Un gran paso por la vida

Un avance en aplicación de procedimientos queda marcado por el trasplante de riñón que se llevó a cabo en el Hospital General Plaza de la Salud. El órgano que se esperaba a vida o muerte llegó como bendición a Cristian Claudio Ogando, de 4 años de edad. Es el primer trasplante en el país desde un donante fallecido. Admiración y respeto para quienes hicieron posible este maravilloso paso desde un cuerpo inerte a otro que habría de estarlo de no darse un trasplante. Desde un motivo de pesar por el deceso de un niño, aparecieron unos deudos dispuestos a convertir su tragedia en oportunidad para salvar un prójimo. Gran momento para esta sociedad desacostumbrada a donar órganos; perjudicada por la pérdida de confianza en ese recurso por las falsedades y manipulaciones de un proceso judicial lanzados insistentemente a la luz pública.