Imponer respeto en la frontera

La escasa institucionalidad de Haití, con organismos de Estado incluyendo los que controlan el orden público, mínimamente efectivos, permite que las turbas que merodean por caminos y umbrales fronterizos lleguen fácilmente al desafuero. Lo han hecho varias veces en los últimos años actuando contra transportistas dominicanos y los bienes que acarrean por el vecino país, que no en vano ha necesitado la presencia de una tropa multinacional para dar visos de funcionalidad a la endeble república. La reciente acción de grupos que penetraron al territorio dominicano a querer imponer con violencia el traslado de camiones dominicanos cargados de cemento al país vecino sin llenar los requisitos fijados por autoridades dominicanas, constituye una exportación delictiva que se prolongó con amotinamientos de aquel lado que obligaron a las autoridades haitianas a actuar drásticamente., y a las de aquí a repelar intrusos.
El Gobierno dominicano ha hecho lo que corresponde: decir con claridad que no va a permitir ningún acto que afecte la soberanía nacional como el que acaba de ocurrir por obra de civiles escapados al control de autoridades haitianas. La preservación de las leyes y normas en zonas limítrofes tiene que ser garantizada por guardianes del orden a ambos lados de cualquier frontera. Preocupa que el Gobierno haitiano se haya referido al incidente alejándose de la realidad.

Abrupto regreso a las palabras

República Dominicana vive la experiencia de carecer de un contacto regular institucionalizado, como en otros países, entre la prensa y el Presidente de la República, a pesar de que los medios de comunicación reciben demostraciones formales de respeto. La libre circulación de ideas sobrevive aquí en la mediatización de que el Jefe de Estado, que aglutina mucho poder, es casi todo el tiempo inabordable para los periodistas.

Habla excepcionalmente y sobre los temas que escoge, sin permitir que el ejercicio de prensa desarrolle su agenda de elección libre. En medio de ese desierto de la incomunicación, el periodismo diverso es afectado por la decisión excluyente y negadora de oportunidades de conversar con el Presidente que, por su soberana voluntad, concurrió a un único programa de entrevistas.