Imposible continuar con esa baja presión tributaria

Ramón Nuñez Ramírez

El proyecto de Presupuesto General del Estado para el 2019 estima ingresos (corrientes, donaciones e ingresos de capital) por un total de RD$689,930.5 millones, equivalentes al 16.0% del PIB y recaudaciones (presión tributaria) por RD$687,034.6 millones, equivalente al 14.8% del PIB; con una presión tributaria tan baja las autoridades han hecho un gran ejercicio al trazarse como meta un déficit fiscal equivalente al 1.7% del PIB y un superávit primario ( ingresos menos egresos sin incluir el pago de los intereses de la deuda pública)equivalente al 1.7% del PIB.
En AL y el Caribe la presión tributaria promedio fue de 22% del PIB en 2017; mientras República Dominicana en este año 2018 con mucha suerte se llegará a 14,2% del PIB, la más baja de la región con excepción de Guatemala, y para el ejercicio del año próximo se aspira a elevarla en 0.6 puntos porcentuales, sin embargo a mi juicio hay hipótesis en la formulación que son muy optimistas, como por ejemplo considerar un aumento de 13.8% en las recaudaciones cuando este año apenas llegará a 12.7% y se produjeron ingresos extraordinarios que no se repetirán el próximo año como la ganancia de capital de la operación de una empresa cervecera que generó al fisco RD$10,266 millones. También fue extremadamente optimista contemplar como supuesto un precio promedio del crudo WTI de US$60.5 el barril, cuando en el momento de someter el proyecto al Senado rondaba los US$74 el barril.
Para el proyecto de presupuesto de 2019 se contempla el 4.0% del PIB para la educación básica (RD$170,570.2 millones), 0.3% para la superior, 1.8% salud, 3.4% intereses de la deuda pública, subsidio eléctrico 0.70%. Resulta que esos capítulos consumen el 10.2% del PIB, restando 4.6% del PIB de las recaudaciones para el resto del gasto corriente y el gasto de capital; por eso es imposible satisfacer las aspiraciones legítimas de muchas instituciones.
Con ingresos totales equivalentes a RD$687,034.6 millones y gasto total por un monto de RD$765,455.9, el déficit fiscal asciende a RD$75,525.4 millones, equivalente al 1.7% del PIB, menor en términos nominales y en termino del PIB al déficit estimado de este año de 2.3%. Hay que reconocer que a nivel de estimaciones representa un gran esfuerzo lograr un superávit primario equivalente al 1.7% del PIB, superior al estimado para este año de 1.2% del PIB, además representa el 50% del pago de los intereses.
Para el próximo año las aplicaciones financieras (amortización de la deuda, disminución de cuentas por pagar y activos financieros) van a demandar un monto de RD$156,354.7 millones, que sumado a los RD$75,525.4 millones del déficit presupuestario, apunta a necesidades financieras por un monto total de RD$231,880.1 millones, equivalente al 5.2% del PIB, mucho mayor al presupuesto de educación.
Es un presupuesto “apretado”, con muchas limitaciones, sin embargo los programas sociales siguen representando el mayor porcentaje del gasto con 45.5%, priorizando a la educación, la salud y la protección social y la construcción de importantes obras de infraestructuras como construcción de aulas (RD$13,295.1 millones), mejora y construcción de estructura vial (RD$13,963.3 millones), remodelación de hospitales (RD$8,013 millones), segunda línea del teleférico (RD$4,000 millones), presa de monte grande, reforestación de cuencas, extensión del 911 y otras más.

Obviamente que es imposible seguir ejecutando presupuestos con una presión tributaria tan baja y con la tendencia de seguir aumentando el endeudamiento sin generar el superávit primario que garantice la reducción gradual de la relación deuda pública/PIB.

En lo que resta de esta administración es deseable que siga la reducción del déficit y el aumento del superávit primario; el gobierno que surja de la elecciones de 2020 deberá afrontar una reforma fiscal integral, con pacto o sin él, para garantizar la sostenibilidad fiscal y preservar el clima de crecimiento con estabilidad.