Impostergable cambio de usos

Los materiales plásticos vigentes en procesos industriales, de mercadeo y consumo representan un serio problema para el país por la forma en que son desechados, convirtiéndose en una fuente de destructiva contaminación tras haber sido mayormente útiles para muchos desenvolvimientos de la vida ordinaria. Están constituidos ya como metas impostergables evitar su empleo a partir de sustituciones prácticas y rentables y propiciar manejos colectivos que permitan reciclar envases conservando su forma o como materia prima, La resolución del Centro Cuesta Nacional, de múltiple actividad en la economía, de concentrarse en reducir el uso de plástico, traza un camino a seguir para la iniciativa privada para el reencuentro masivo con las envolturas confeccionadas con papel, cartón, vidrio y las opciones sintéticas biodegradables que llenarán el espacio que irá dejando el plástico tradicional.
El efecto de desechos que degradan ambientes de suelo, ríos y mar se debe mucho a la ausencia de prácticas encadenadas que comiencen en hogares y negocios para lograr una inteligente y económicamente provechosa clasificación de la basura poniendo orden al llevarla a un destino final amigable con la naturaleza en el aspecto orgánico y que permita el empleo de objetos de plástico y metal para fines industriales o de reutilización. La cruzada contra el problema de los residuos está en marcha.

 

Una mortalidad sin registros

Los países más cercanos al Polo Norte podrían decirnos cuántos de sus habitantes murieron ayer por efecto de calor, una la funesta contabilidad valiosa para que la gente se cuide. Lo logran porque en ellos los protocolos para el manejo profesional de los asuntos de la salud son tan viejos como el frío. Las altas temperaturas les resultan tan importantes para la prevención como las gélidas más habituales.

En cambio, el dominicano solo es informado, y sabe en carne propia, que el calor extremo pone en juego la vida; pero como detonante de crisis severas de salud y defunciones, no tiene acceso a estadísticas bien llevadas para estar al tanto de la magnitud de los casos atribuibles al clima. Que el sistema sanitario falle en cosas elementales no es sorpresa; y que los protocolos sean de efecto tardío, tampoco.