Incertidumbre democrática por un reformismo débil

Nuestra democracia sufre incertidumbres por no obtemperarse aquella admonición de Balaguer al abrir la campaña electoral en 1998: “la democracia dominicana es mejor con un reformismo fuerte”. La encuesta Mark Penn consigna 1% al PRSC, en decadencia, porque 10 meses atrás consiganaba 3%. Entre aspirantes declarados, ningún reformista aparece preferencialmente. De la franquicia no aparece ninguno. Aparece uno de la disidencia, pero ubicado entre los peores en favorabilidad.
El espacio queda pues libre para cursilerías izquierdistas, revolucionarias o socialistas; hoy bajo sombrillas de partidos socialdemócratas y liberacionista, sociopopulistas, legados por Bosch a través del PRD, PLD y PRM.
Todas ellas optan por un Estado grande, proveedor de empleos y subsidios tarjetizados que necesitan muchos gastos de- mandando recursos provenientes de impuestos y préstamos.
Aquella oferta política reformista, austeridad en gastos como vía para alcanzar excedentes fiscales determinantes de prudencias tributarias y endeudamientos, para invertirlos en infraestructura apoyando producción, acompañada de incentivos fiscales y que sea la economía que genere puestos de trabajo, no predomina en la coyuntura presente. Como tampoco la asistencia social indiscriminada, sin saber el nombre ni la cédula de quien se beneficiaría de fundas de alimentos, medicamentos, juguetes.
Como resultado tenemos un Estado hipertrofiado, deficitario y endeudado, que succiona recursos privados del sistema financiero para cubrir sus déficits en lugar de dejarlos circulando para producir, generar empleos que distribuyan beneficios del crecimiento económico, haciendo menos necesarios subsidios e impulsando el emprendimiento en las personas para hacerlos menos dependientes del clientelismo y populismo gubernamental. Más confiados en su propio esfuerzo y autoresponsabilidad hasta sentirse dueños de su destino y aportante de recursos, calificándose para demandar justicia social consustancial a una democracia sostenible y perfectible.
Rescatar reformismo resulta imprescindible para disponer de una democracia equilibrada ideológicamente alrededor de la consigna socialcristiana de “justicia social con libertad” y equitativa en términos de la distribución de beneficios del crecimiento que nuestra pujante economía genera para disponer mejores condiciones de vida.
Un reformismo que dada la vocación al conflicto, divisiones y litigio de sus dirigentes, ya no gira solo alrededor del PRSC sino de sus desprendimientos. Y de voluntades silentes que se inclinan por la naturalidad de la ideología socialcristiana y por una sociedad sin los condicionamiento políticos, sociales, económicos, ambientales, migratorios que genera el excesivo endeudamiento que nos han sometido las hipocrecias revolucionarias, izquierdizantes y liberacionistas que hemos tenido después que el reformismo fue despojado del poder.
Rescatar y fortalecer reformismo socialcristiano constituye un imperativo para disponer una democracia sostenible, eficaz y eficiente, caminando hacia la perfección.
De lo contrario seguiremos sometidos a las incertidumbres que hoy penden sobre nuestra democracia.


COMENTARIOS