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Inconsistencias e inconsecuencias

En la discusión sobre el tipo de padrón a utilizarse en los procesos de elecciones internas de los partidos para elegir a sus candidatos a las elecciones presidenciales, congresuales y municipales, existen muchas medias verdades, inconsistencias e inconsecuencias. Quienes se decantan por la utilización del padrón abierto en la que participen de manera indistinta quien milite o no en un determinado partido argumentan que de esa forma el proceso se hace más democrático y participativo, quienes opinan que debe ser cerrado o sólo para los registrados como miembros replican que esta forma fortalece las estructuras internas de los partidos y que, en el contexto de cultura política dominicana tiende a limitar la compra del voto.
Una elección primaria con padrón abierto es aparentemente más democrática porque permite a la población enviar un mensaje al partido en cuestión sobre a quién quiere como candidato. En algunos países esta modalidad de elección es aceptada por gente de posiciones avanzadas. Pero para que dicha modalidad cumpla con ese ideal de mayor participación se requiere un contexto de transparencia, institucionalidad y de respecto a las normas en la vida de las instituciones de carácter público que aquí no existe. La tradición y cultura políticas que aquí existe es la del dolo y del irrespeto a las normas en los procesos electorales, incluyendo los intra partidarios.
En los procesos de electorales de nuestro país se ha entronizado la práctica de la compra de votos y de las trampas. Lo saben quienes favorecen el padrón abierto, justificándolo con la media verdad de que es más democrático y porque saben que con el mismo quienes tienen el control de la estructura clientelar les resulta mucho más fácil la compra del voto. El tema es esencialmente político, no sólo jurídico, plantear la discusión en que si es no violatorio a la Constitución es distracción para no ir al fondo de la cuestión, que es lo que quiere la facción mayoritaria del PLD, básicamente, convencida de que el padrón del “entren tó” en la presente coyuntura es la mejor manera de imponer su voluntad a una parte de ese partido y a la oposición toda.
En la estrategia para imponer el padrón abierto, un converso reclutado por Danilo montó un encuentro la semana pasada para discutir ese tema, en el que participaron algunos panelistas afines al gobierno, un ex miembro de la JCE que en el pasado decía: “las elecciones primarias cerradas tienen el beneficio que fortalecen las estructuras internas de los partidos y reducen el clientelismo” pero que ahora favorece lo contrario, y otro ex juez de esa Junta que favorece el padrón abierto en abierta contradicción con la posición de su propio partido. Ambos manifiestan inconsistencia, el uno porque se desdice y el otro por pronunciarse a favor del padrón abierto en un escenario organizado por paniaguados de Danilo.
En el presente contexto, el padrón cerrado es la mejor forma de limitar la compra/venta del voto a través de la cual las facciones mayoritarias pretenden imponer sus candidaturas y/o convertirla en Ley e imponérsela a todos los partidos. Un intento de atropello de parte del continuismo danilista que debe enfrentarse firmemente.