Indelicadezas de los políticos

El término “indelicadeza” lo acuñó el presidente Joaquín Balaguer para calificar eufemísticamente los actos de corrupción de sus funcionarios, muchos de ellos vigentes aún gracias a la política de borrón y cuentas nuevas prevaleciente en el país en los últimos 50 años.
Los políticos de uno y otro partido que se han sucedido en el poder, cubren las irregularidades de gobiernos a gobiernos hasta la creación de una casta intocable por encima del bien y del mal y que actúa protegida por un manto de impunidad oficial.
Se hacen trajes a la medida cuando proclaman sin pudor que “los ex presidentes no se tocan” y bajo ese manto protector se cuelan los funcionarios que roban los fondos públicos en detrimento del pueblo.
Estos personeros, cuentan con defensores mediáticos que se benefician de los bienes que la corrupción produce y que constantemente buscan argumentos para justificar lo injustificable.
La cantidad de entidades inútiles que se han creado o se mantienen con el propósito de beneficiar a grupos políticos afines, cuyos dirigentes reciben salarios de lujo, choferes, jeepetas y gastos de representación, constituyen un abuso al presupuesto de la nación.
Mientras tanto, la clase trabajadora sigue asfixiada por los bajos salarios que se pagan tanto en el área oficial como en el sector privado, mientras la inflación, sin control de ninguna clase, encarece constantemente los artículos de primera necesidad.
El panorama es sombrío y la gente está consciente de la realidad tal como se expresara en las últimas encuestas Gallup. Lo que falta es la integración del pueblo en torno a un programa de lucha serio contra la corrupción y la impunidad.


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