Índice de capital humano como medidor de la riqueza

EDUARDO KLINGER PEVIDA.
EDUARDO KLINGER PEVIDA.

No es exclusivo el debate de RD sobre la precisión de los índices de crecimiento económico oficial y su impacto real en la mesa de los ciudadanos. Tampoco es una discusión nueva. Desde hace mucho se discute la pertinencia de diferenciar entre crecimiento y desarrollo entendiendo éste como un efecto real y objetivo en el nivel de vida que se derive del comportamiento del crecimiento que registre la economía. Depende en buena medida, y no exclusivamente, de los sectores en que se sustente el crecimiento del PIB. Es bueno recordar que hoy, más que nunca, es cierto que ningún gobierno puede engañar a los organismos internacionales; estos tienen sus propios métodos de captación de información.
Desde siempre, pero con más ahínco desde la última gran crisis que estalló en 2008, se ha estado a la búsqueda de indicadores que puedan reflejar de mejor manera la realidad de una economía. El sacrosanto PIB se encuentra en el centro de las críticas de la palestra pública especializada. Se le cuestiona el hecho real de que en no pocas ocasiones refleja una dirección alcista de la economía en tanto hay una presión “bajista” del estándar de vida social. La última propuesta en la que muchos han puesto la esperanza de que pueda ser más efectivo es el llamado Índice de Capital Humano, entendido éste como la acumulación de “conocimiento, habilidades y salud” asimilados por los individuos a lo largo de su vida lo que incrementa su potencial dentro de la sociedad en lo personal y lo social. Para el Banco Mundial cuanto más se invierte socialmente en educación y salud mayores habrán de ser la productividad e ingresos y, consecuentemente, el progreso personal y de la economía en su conjunto. O sea, se genera más riqueza, fortaleza y dinámica económica. El Banco Mundial ha analizado 157 naciones midiendo la calidad y cantidad de educación que cada uno de ellos ofrece así como la tasa de mortalidad de los menores de 5 años. El Índice igualmente toma en cuenta, a la vez, el retraso en el crecimiento entre jóvenes lo que permite medir el nivel de salud de la niñez y valora sial cumplir los 15 años hay expectativas de que sobreviva al menos hasta los 60 considerándola “tasa de supervivencia adulta”.
En la formulación del Índice se considera lo más cercano a “0” como negativo y mientras más se acercan al “1” como positivo. Así, Singapur lidera la lista con 0.88 seguida por Corea del Sur y Japón con 0.84; Hong Kong 0.82 y Finlandia e Irlanda con 0.81. Alemania en el lugar 11 con 0.79, Reino Unido en el 15 con 0.78. Según el Banco EE.UU. se encuentra en el lugar 24 con 0.76 y China en el 46 con 0.67. En América Latina Chile es el mejor ubicado en la posición 45 con 0.67; RD en el 101 con 0.49 y Haití en el 112 con 0.45. La conformación de índices globales siempre ha sido controversial.