Insta modificar política pública acorde a cambio climático

Patricia Cuevas y Miller Juan, representantes de URBE, junto a Osiris de León, experto en geociencias en el Encuentro Económico de HOY.

Los cambios en fenómenos naturales obligan a modificar las políticas públicas, donde el Estado propicie proyectos sobre la base de estudios profundos que garanticen la calidad, la seguridad y la durabilidad de las obras que se ejecutan y cómo estas pueden afectarse ante un evento meteorológico, afirmó el ingeniero Osiris de León, experto en geociencias y temas climáticos.
Expuso que estos cambios en políticas no solo deben ser en la República Dominicana, sino en todo el Caribe. Resaltó que a nivel internacional los científicos están muy preocupados por el notable incremento y fortaleza de los fenómenos meteorológicos extremos, fenómenos que se espera sean cada vez más frecuentes y más devastadores.
Recordó que además de las inundaciones por fenómenos meteorológicos, el país tiene el riesgo de inundaciones por tsunamis, tal como ocurrió el pasado 9 de enero con una alerta de tsunami para el mar Caribe fruto de un terremoto de magnitud 7.6 ocurrido al norte de Honduras.

De León ofreció estos detalles al participar en el Encuentro Económico de Hoy junto a los representantes la Unidad para la Readecuación de La Barquita y Entorno (URBE), la arquitecta Patricia Cuevas, coordinadora general y el ingeniero Miller Juan, encargado de diseños y proyectos.

Alerta del Banco Mundial. De León, quien es asesor de la Presidencia en asuntos climáticos, expuso que el Banco Mundial emitió un informe en diciembre pasado para todos los países del Caribe donde expresa que el tema de prevención y mitigación de desastres tenía que estar en el primer punto de la agenda.
El organismo internacional, al mostrar su preocupación sobre los fenómenos naturales, expresó que “cada año al menos una isla del Caribe es devastada por un poderoso huracán y su economía queda muy afectada”. El BM enfatizó que algunas de las economías podrían quedar destruidas por impacto de la naturaleza.
La entidad agrega que la frecuencia de los choques naturales y de aquellos creados por el hombre amenazan con regresar a millones de personas a la pobreza a menos que se aceleren los esfuerzos por mitigar y afrontar estos riesgos.

Impactos en la economía. De León destacó que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de Estados Unidos (FEMA) ha estimado que el huracán María ha sido la catástrofe meteorológica “más grande” que se haya registrado en la historia de alguna jurisdicción de Estados Unidos, porque el pasado 20 de septiembre de 2017 “devastó completamente a Puerto Rico dejando al 100% de la isla a oscuras, al 60% de la gente sin agua, y provocando daños del orden de los 100 mil millones de dólares”.

Añadió que un informe publicado el 10 de enero en curso por la revista MIT Technology Review indica que los huracanes Harvey, Irma y María convirtieron a la temporada ciclónica del año 2017 en la más cara de la historia del océano Atlántico, con más de 200 mil millones de dólares en daños.

Destacó que por primera vez las empresas aseguradores de Londres se han quejado de los daños de la naturaleza, porque tuvieron que pagar entre septiembre y diciembre cerca de US$380 mil millones en compensaciones por daños provocados por los huracanes.

Huracanes en el Caribe. De León expuso que septiembre del pasado año 2017, marcó un antes y un después para el Caribe, ya que por primera vez en un mismo mes hubo tres grandes huracanes consecutivos, Harvey, Irma y María, que tuvieron la particularidad inusual de que en pocas horas pasaron de tormentas tropicales a huracanes mayores, cuando lo normal es que sigan un proceso lento.

Estos huracanes evidencian que el cambio climático es una realidad y desarrollaron tanta fuerza y descargando tantas lluvias que provocaron destrucciones, inundaciones, y en algunos casos hasta muertes, afectando a Barbuda, San Martín, Dominica, Puerto Rico, Cuba, la Florida, Houston y las costas del nordeste de la República Dominicana, al extremo de que todavía algunas de las islas del Caribe no han podido recuperarse de los graves daños.

“Por ejemplo, con Irma esta empieza como una tormenta tropical y a pocas horas sube a huracán categoría 5 y desarrolla vientos máximos de 298 kilómetros por hora y esto no es normal. David, que fue un huracán súper poderoso, tuvo vientos de 255 kilómetros por hora y George, en el 1998, que hizo todo el daño del mundo a nosotros, tenía vientos de 185 kilómetros por hora y era apenas categoría 3”, enfatizó el especialista.

De León recordó que en la República Dominicana se vieron las inusuales e imprevistas lluvias de noviembre de 2016, que en Puerto Plata, Gaspar Hernández, cordillera Septentrional, Cibao Central y Cibao Oriental produjeron lluvias acumuladas de hasta 1,200 milímetros por metro cuadrado durante ese mes, por lo que la NASA publicó en su portal que “analizaba detenidamente las lluvias anormales caídas en el norte de la Hispaniola”, lluvias que generaron pérdidas superiores a los RD$20 mil millones, y que se repitieron casi en igual medida en el mes de mayo 2017 con grandes daños y pérdidas en la provincia de San Cristóbal, sin dejar de mencionar los graves daños provocados durante el paso de las tormentas Noel y Olga (2007) y la vaguada de Jimaní (2004).

Debido a esta situación De León entiende que la sociedad dominicana requiere de un reordenamiento de los asentamientos humanos emplazados a orillas de los grandes ríos, y que se deben desocupar gradualmente las franjas marginales de mayor riesgo de inundación a fin de proteger la vida de los ciudadanos que habitan a orillas de los ríos.
Explicó que es por esto que el concepto del proyecto Domingo Savio es dignificar las condiciones de vida de las personas que viven en la margen occidental del río Ozama, entre los sectores de La Ciénaga y Los Guandules.