José García Cordero

Durante más de tres décadas, París ha sido uno de los espacios vitales para José García Cordero (Santiago de los Caballeros, 1951). Espacio donde ha llegado a cristalizar sus búsquedas creativas más íntimas hasta recibir, en varias ocasiones, reconocimientos tan importantes como justamente merecidos. Recientemente, el Senado francés ha condecorado a García Cordero con la Medalla al Mérito Artístico, en el marco de las actividades  en la ya tradicional conmemoración del Día de América Latina y el Caribe en Francia.

En el mismo acto, que se llevó a cabo el pasado 31 de mayo  en la sede del hemiciclo senatorial, también fueron reconocidas distintas personalidades de América Latina, tales como el célebre artista colombiano Fernando Botero, “por sus logros nacionales e internacionales y en honor a sus importantes contribuciones al  fortalecimiento de los lazos de amistad y fraternidad entre los pueblos”.

La candidatura de José García Cordero a la Medalla al Mérito del Senado francés fue sometida por  la doctora Laura Faxas, embajadora de la República Dominicana en Francia, tomando en cuenta su trayectoria excepcional y trascendente, tanto en su país como a nivel internacional. “Fue un gran honor para la Embajada someter la candidatura de este destacado artista”, sostuvo Faxas, al mismo tiempo que reconoció  la implicación de la obra de García Cordero con su tierra y su pueblo, así como su fructífera y ejemplar integración en Francia…

La década de los 70 del siglo XX constituye un periodo de férreas dictaduras militares e ilustradas en varios países de América Latina y el Caribe. Es la década de los “exiliados políticos”, de los “fugitivos” que escapan a la miseria espiritual, a los “malos olores” y peores dolores de la trágica atmósfera tropical de la insularidad.  Inmediatamente después de su llegada a la capital francesa (1977), García Cordero ingresa a la Facultad de Humanidades de la Universidad de París Vincennes,  considerada como una de las facultades más “calientes” por el signo crítico y provocador de las ideas políticas, ideológicas, estéticas y filosóficas que desde la misma se analizaban y difundían.

De ese ambiente europeo de los 70, con banderas, ideales  y “vanguardias en crisis” y que no excluía el cálido abrazo fraternal, participaba el “fugitivo iluminado” José Chichi García Cordero, relacionándose con los máximos exponentes del estructuralismo, el neopsicoanálisis y los llamados “nuevos filósofos” franceses. Y es, precisamente, en esta etapa universitaria parisina cuando García Cordero obtiene una experiencia cognitiva que vitaliza especialmente la carga existencialista de su poderoso y lucido imaginario poético-pictórico.

En su intensa trayectoria, García Cordero llega a plasmar con singular rigor y virtuosismo uno de los universos visuales más sugestivo  e inquietante del arte latinoamericano de la actualidad.  Él  procede siempre con su humor cáustico, ironizando con notable originalidad y lucidez en torno la historicidad, las mitologías identitarias y las circunstancias trágicas del sujeto en una sociedad frenéticamente abismada en los ritos cotidianos del terror, la violencia, la doble moral y la corrupción política.

En su producción de la última década aborda una extraordinaria diversidad de temas relacionados con la cultura, el ecocidio y las contradicciones sociopolíticas en el Caribe contemporáneo. En estas pinturas “aparecen” imágenes subversivas, bestias y seres aterradores, transfiguraciones y sombras siniestras “acechando” constantemente al espectador.  En otras se instalan “paisajes” y espejismos movedizos,  territorios y árboles calcinados, bosques nocturnos ardiendo bajo rojas llamaradas, espacios “destructivos” de la razón que operan como memoria dolorosa, “naturalezas vivas” o terribles encarnaciones de nuestras incertidumbres, otredades y devastaciones ontológicas.

En obras de una fuerza atractiva estremecedora como las tituladas “Erosión” (1998), “Litigio-perro bipolar o el retorno de la bestia”(2007), “La envidia” (2007), “Crucifixión I” (2007), “Bajo bosque verde”(2009); “Ojitos”(2008); “El sueño de García Márquez II”(2009); “Paisaje con perros”(2004-2008); “Bajo bosque seco -Desiderio-”(2009); “Marina Clara” (2008); “Palma Sola”;  “El tronco de Montecristi” y “Paisaje de Auvernia”(2009), estas últimas de la serie “Landscapes Post-Publicitarios”,  García Cordero procede ironizando de manera brillante en torno a la psicohistoria de una sociedad frenéticamente abismada en el consumismo,  el hedonismo, la violencia, el absurdo, la doble moral, el miedo, la depredación del medioambiente y la corrupción política.

En estas y otras reacciones simbólicas de una recursividad metafórica desquiciante se instalan “paisajes” y espejismos movedizos;  territorios y árboles calcinados; bosques nocturnos, ardiendo bajo las rojas llamaradas; espacios “destructivos” de la razón que operan como memoria dolorosa, “naturalezas vivas” o terribles encarnaciones de nuestras otredades y devastaciones ontológicas. Por su impactante y rigurosa obra pictórica, el artista dominicano García Cordero está considerado por la crítica internacional como uno de los más lucidos y vitales representantes de la “figuración crítica” contemporánea.

JOSÉ GARCÍA CORDERO

Arquitecto, pintor, dibujante y escultor, José García Cordero nace en Santiago de los Caballeros en 1951. En 1977 se establece en París e inmediatamente a su arribo a la capital francesa se matricula en la Facultad de Historia de la Universidad de Vincennes, donde entra en contacto directo con los movimientos estéticos, filosóficos y politicosociales más relevantes de la contemporaneidad. Entre sus exposiciones individuales figuran: “Falsos Trópicos”, Galería Ángel Romero, Madrid, España (1998); “Situaciones Humanas”, Museum of Latinoamerican Art, Long Beach, California, USA (2002); “Full Optimist”, Lyle O. Reitzel Gallery, Miami (2003).

Entre sus más importantes reconocimientos destacan:  Primer Premio de Dibujo XlV Bienal Nacional de Artes Plásticas (1979); Premio Especial de Pintura XVll Bienal Nacional de Artes Visuales (1990); Premio Novembre a Vitry, Vitry-Sur-Seine, Francia (1991); Medalla de Oro de la 1ra. Bienal de Pintura del Caribe y Centro América, Santo Domingo (1992); Medalla de Oro lll Bienal de Pintura del Caribe y Centro América (1996). Sus obras forman parte de las  colecciones del Museo de Arte Moderno de Santo Domingo, Museum of Latinoamerican Art, Long Beach, California, Centro Eduardo León Jimenes, Meyer & Merle Berger Family Foundation, Pittsburgh, Pennsylvania, USA, Credicorp Bank, Panamá, Salón Vitry-Sur-Seine, Francia, y Banco Central de la República Dominicana, entre otras. Su obra es representada por Lyle O. Reitzel Gallery (Santo Domingo). Actualmente vive en Montreuil, París, Francia.