Jóvenes autistas demuestran habilidades laborales en una noche súper especial

Uno de los chicos ofrece explicaciones del menú a tres clientes

Cuando el reloj marcaba las 5:00 de tarde, los 16 miembros del Programa de Preparación para la Vida Adulta de la Fundación Manos Unidas por Autismo, estaban en posición para iniciar lo que sería su primera experiencia laboral en un establecimiento de comida.
El lugar escogido para llevar a cabo tan importante evento para los chicos fue Domino’s Pizza de la plaza Galería 360. A algunos se les notaba ansiosos, a otros impacientes y nerviosos, lo normal para cualquier joven que da sus primeros pininos en el ámbito laboral.
Durante cuatro horas, estuvieron de forma rotativa trabajando como camareros, en el área de cocina, de fregar, de despacho y en la entrada, acomodando a los clientes.
De acuerdo a Ingrid Ramírez, coordinadora del programa, los participantes, con edades comprendidas en los 14 y 57 años, no laboraron allí de forma improvisada, puesto que ellos estuvieron días antes en la pizzería para conocer en detalle cómo se maneja el trabajo e interactuar con los empleados fijos.
Al hacer el recorrido por las distintas áreas del establecimiento, pudimos percibir la excelente labor que realizaron.
Por ejemplo, los tres jóvenes que estaban a la entrada recibían a los comensales de una forma muy afable con frases como: “Buenas noches. Bienvenidos a Domino’s Pizza” o “Saludos, cómo se siente el día de hoy”… y enseguida le ofrecían un cordial saludo con un apretón de mano, como profesionales en el área de atención al cliente.
Muchos clientes parecían asombrados, y otros les respondían con una sincera sonrisa.
Una vez sentados, eran atendidos por uno de los jóvenes del grupo que estaba a cargo de la camarería, quienes le mostraban el menú y les ofrecían cualquier referencia en cuanto a las variedades de pizza.
Respecto a llevar las órdenes, eran asistidos por los empleados, quienes se veían gustosos de indicarles la forma de colocar los platos, los vasos y los cubiertos.
Los que estaban en la caja, ayudaban a facturar los pedidos acompañados de los cajeros del negocio, mientras los del área de despacho preparaban los vasos con hielo y colocaban los refrescos en las jarras.
Opinión de los clientes. Algunos de los clientes consultados dijeron sentirse a gusto con el trato y la atención ofrecida por ellos.
“Al principio se me hizo extraño ver jóvenes con condiciones especiales trabajando aquí, pero he notado que se han desenvuelto de una forma excepcional”, expresó Altagracia Vásquez.
Resultados. El dinero recaudado por la venta de los chicos será destinado a la compra de materiales que se necesiten para el Programa de Preparación para la Vida Adulta y las terapias que reciben sus participantes.
“Colocamos una caja para las propinas y además, la pizzería nos darán un porciento de las ventas”, explicó Odile Villavizar, directora de la Fundación Manos Unidas por Autismo.
La actividad busca, además, que las personas con trastorno del espectro autista (TEA) alcancen autonomía e independencia.


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