Jóvenes incentivan a la lectura mediante una acción poética

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No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad”, “El tiempo te devuelve lo que la gente te ha quitado”, “Todo el mundo sonríe en un mismo idioma”, son solo algunas de las frases que se ven en varios muros de Santo Domingo, pintados por un grupo de jóvenes con deseos de crear una revolución literaria.
Se trata del movimiento literario-artístico Acción Poética, que inició hace varios años en Monterrey, México, cuando el poeta Armando Alanis Pulido tomó la firme decisión de hacer que la poesía forme parte del paisaje urbano para lograr llenar de positivismo a la gente, como respuesta a la delincuencia y al terror que vivía su ciudad.
Desde entonces, este fenómeno se ha expandido por varios pueblos mexicanos y del mundo. Hoy tiene presencia en casi 30 países, incluyendo casi toda Latinoamérica, Italia, España y Angola.
Acción Poética llegó al país hace cuatro años de la mano del joven Ubaldo Oviedo, quien vio en un vídeo de una agrupación musical mexicana los murales y le comentó a su amiga Sarah Miranda que estaba interesado en desarrollar esa actividad.
A partir de ese momento ambos decidieron buscar la ayuda de sus amigos y emprendieron la idea de pintar fragmentos de poesías de autores locales, del extranjero y anónimas que abarquen temas de amor, optimismo y reflexión para de este modo incentivar el apego a la lectura.
Según narra Sarah, realizaron el primer muro “Sin poesía no hay ciudad”, sin conocer a ciencia cierta las reglas que rigen el movimiento.
“Al principio éramos muy inexpertos, puesto que pintamos la primera pared de forma clandestina: de noche y sin pedir permiso al dueño de la misma”, relata la joven.
Sin embargo, después se pusieron en contacto con los dirigentes de la iniciativa para informarse sobre cómo procede todo.
Propagando arte. La motivación de los coordinadores del movimiento no se dio por la simple idea de imitar esta buena acción, su principal estímulo para lanzarse a llenar las calles y avenidas de Santo Domingo de mensajes positivos fue el amor por la lectura.
“Nosotros somos amantes de la literatura, no solo del género poético, también somos asiduos a leer novelas, cuentos…”, asegura Nicolás Beras, miembro del proyecto.
Indica que su mayor satisfacción al poder ser parte de tan entusiasta acción, es percibir que hay gente que va en su vehículo o caminando bajo una sombra de miles de preocupaciones por los percances que acarrea el día a día y al leer uno de los murales su humor cambia notablemente.
“Esto da a demostrar que la poesía tiene la maravillosa capacidad de cambiar el mundo, es un estimulante de vida. Por eso, buscamos que si las personas no van a la poesía, pues ella vaya a la gente”, agrega.
De su lado Moisés Pérez señala que uno de los principales fines de Acción Poética es rescatar la lectura tanto de jóvenes como adultos a nivel nacional.
“Queremos que todo el mundo sienta inclinación por la lectura, que se animen a descubrir la grandiosa experiencia que supone agarrar un libro, hojearlo y adentrarse a cada una de sus páginas”, dice.
Para Júnior Lora, el movimiento se ha convertido en un estilo de vida, y una vez eres miembro de él no visualizas tu entorno sin poesía.
Reglas. Como todo grupo organizado, la iniciativa propulsada por el autor mexicano tiene sus reglas fijas en cada país donde se encuentra establecida.
Lo primero que los organizadores deben hacer es pedir permiso al dueño de la pared. Una vez con la autorización, se valen de pintura blanca y negra, brochas y pinceles para iniciar la obra.
“Los murales deben siempre tener el fondo blanco, letras negras, todas en mayúscula, en dos líneas y nunca se pone el nombre del autor, solo Acción Poética y el nombre de la ciudad en letra pequeñita”, explica Sarah.
Luego se coloca una foto del muro en las redes sociales, y es ahí donde se coloca el nombre del escritor del poema. Aunque pueden hacer alusión a situaciones actuales se debe evitar tocar temas relacionados con la política y la religión.
En cuanto a la frase escogida para cada mural, sostienen que al llegar al lugar toman la decisión, pues “la pared escoge la frase”.
También va a depender del ambiente que caracteriza la zona.


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