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Jóvenes quieren ser futuros escritores

El desbordamiento imaginativo, enlazado con valores literarios que van señalando la ruta de posibles futuros escritores, quedó evidenciado en un concurso organizado por el Instituto Leonardo Da Vinci, de la ciudad de Santiago, donde catorce estudiantes fueron reconocidos por producir obras de llamativa calidad.
Usando estrategias argumentales como la de dramas juveniles y fábulas de ciencia ficción, jóvenes entre 14 y 16 años demostraron su talento pero, sobre todo, que quieren abrazar la carrera literaria y traspasar barreras.
Vivian de los Santos y Alice Pamela Lazala, quienes alcanzaron el primer lugar como estudiantes de décimo grado, explicaron que para ellas fue una sorpresa que destacados escritores le expresaran que sus respectivas historias eran propuestas novedosas y acabadas.
De su lado Vivian explicó que su libro se basa en una muchacha llamada “Sara Pearce”, en quien se enfoca un grupo de la escuela. “La trama es, que cualquier chica que quiera entrar al grupo tiene que romperle el corazón a los demás miembros. En el caso de Sara, ella es quien al final termina rompiéndole el corazón a ellos. Es una historia muy conmovedora”, dice de los Santos.
Para César Enrique Arzola, del noveno año y quien obtuvo el primer lugar con su historia “Los que desafiaron el destino”, su mundo dio un giro muy grande, porque ahora si se va a tomar en serio ser escritor, al igual que Kemil Arbaje y Ana Cristina del Rosario, ganadores del segundo y tercer lugar con sus obras “Los super vecinos” y “Volviendo a la realidad”
Frida Pichardo de Villamil, directora de este innovador centro educativo, informó que junto con la Asociación de Padres y Amigos del Da Vinci (Apadavi), estructuraron el concurso para reconocer los mejores cuentos escritos por los estudiantes de noveno y décimo grado como tarea para trabajarla en el colegio, pero que al darse cuenta de la magnitud de lo escrito, decidieron buscar un jurado externo que evaluará los trabajos. Las conclusiones del jurado fueron “sumamente halagadoras y motivadoras no solo para los alumnos, sino para el colegio”.
La escritora y editora Carmen Pérez y Fernando Cabrera realizaron la evaluación de los textos escritos.
Carmen Pérez destacó en muchos de ellos “la calidad narrativa de los trabajos, el cuidado y respeto por el discurso narrativo y la ortografía”. En otros se hizo evidente la originalidad, así como el desbordamiento imaginativo y el manejo de valores literarios “que van señalando la ruta de posibles futuros escritores, si continúan cultivando el arte de escribir y enriqueciendo su formación”.
También Luis Frómeta, presidente de la Asociación de Padres y Amigos del Da Vinci (Apadavi), exhortó a los maestros y estudiantes seguir motivando a los jóvenes para alcanzar altos estándares en la expresión escrita. Compartió su satisfacción por la calidad de la escritura de los estudiantes, exaltada por los miembros del jurado. A la misma vez, reconoció y agradeció la labor de los maestros. También destacaron el apoyo de los padres.
Experiencias. A continuación, estudiantes narraron el contenido de sus obras.
Paula Tió: “Mi historia es sobre una chica que se llama Aurora, que se muda a la Universidad de Barcelona y se enamora de un entrenador de caballos. Ella tiene un accidente, producto del cual queda en coma y luego de varios días interna en un hospital logra despertar, gracias a las atenciones, cuidado y seguimiento de su enamorado”.

Laura Rodríguez:
“Mi trabajo trata sobre una sociedad post apocalíptica donde la gente, en vez de tener un corazón, tiene una batería que debe durar 80 años. Pero comienza a morirse gente joven. Me tomó dos semanas escribirla”.

María José Domínguez:
“Mi libro trata acerca de una mujer independiente que pensó que nunca iba a tener una familia, luego de un tiempo se da cuenta que sí estaba preparada para ello. La redacción me tomó un mes y medio”.