Jóvenes vienen de Haití buscan mejores condiciones de vida

Reginald Dudley Pierre, estudiante de ingeniería industrial de Utesa

Santiago
La mayoría de los jóvenes haitianos que vienen a la República Dominicana son estudiantes o profesionales que ven frustrados sus sueños en Haití, y por eso deciden explorar nuevos horizontes.
La afirmación es de Reginald Dudley Pierre, estudiante de ingeniería industrial en la Universidad Tecnológica de Santiago (Utesa), quien además forma parte parte de la Sociedad de Jóvenes Emprendedores por el Progreso (SOJEP).
El joven haitiano afirmó que el Gobierno de su país tiene la responsabilidad de responder a las necesidades de sus compatriotas en el aspecto del empleo, la salud, la educación, la alimentación y otros servicios.
Reconoció que ante la falta de oportunidades sus paisanos emigran hacia este lado de la isla para trabajar en la construcción y en la agricultura.

Respecto a la alarma que ha provocado en estos días la masiva presencia de haitianos, el dirigente estudiantil dijo que no está en contra de la regularización y el control migratorio de parte de las autoridades dominicanas, pero consideró que el proceso de deportación debe llevarse a cabo respetando los derechos humanos de los indocumentados.

“Muchas veces entran a los haitianos ilegales en un camión como si fueran plátanos o yuca, porque rebasa la capacidad”, afirmó, y quejó que el fue víctima de lo que calificó como un drama humano y un abuso.
Preocupaciones locales. El presidente de la Junta de Vecinos San José La Mina, José Francisco Consuegra, dijo que el alto porcentaje de haitianos residentes en la zona Sur son estudiantes, que rentan apartamentos para luego acoger decenas de sus compatriotas, muchos de ellos ilegales, que viven en condición de hacinamiento.
El dirigente comunitario calificó la situación migratoria haitiana como una invasión pasiva y totalmente descontrolada.
Consuegra expresó que en sectores como San José La Mina, La Villa Olímpica, Cristo Rey, Nibaje, Pekín, entre otros, se han inundado de extranjeros.
Lamentó la mirada indiferente de las autoridades dominicanas.
“Ahora los haitianos están utilizando otros métodos y es que rentan iglesias y las incorporan de inmediato porque aquí las autoridades no se meten con eso, pero muchas veces en esas iglesias alquilan espacios por noche y cada haitiano paga veinticinco pesos para dormir en un colchón en el piso”, afirmó.
Desde la municipalidad. La cantidad masiva de indocumentados haitianos ha llamado la atención del alcalde de este municipio, Abel Martínez, quien ha expresado que los que se dedican al comercio informal crean problemas de insalubridad e inseguridad.
El alcalde también explicó que esa migración descontrolada impacta en el normal desenvolvimiento de la vida social, económica, comercial y cultural del municipio.


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