Juez condena a 30 años acusados matar senador

POR DIEGO PESQUEIRA
Los cuatro acusados de asesinar al senador Darío Gómez fueron condenados anoche a 30 años de prisión y al pago de RD$5 millones de pesos como indemnización a cada uno los agraviados. El juez del Segundo Tribunal Liquidador de la Provincia Santo Domingo, Alexis A. Geraldino condenó a Domingo Daniel Minaya Jiménez (El Mago), Ernesto Meléndez Vásquez (El Chino), Pedro Urbano Piña (Kelly) y Ramón Antonio Rosario.

Los encontró culpables de homicidio con asechanza, de formar una asociación de malhechores y de violación a la Ley 36 de Porte y Tenencia de Armas de Fuego.

El magistrado se retiró a deliberar a las 8:00 de la noche y dispuso la lectura de la sentencia condenatoria próximo a las 11:00. 

Los condenados tienen diez días de plazo para apelar la decisión. Tras el anuncio de la sentencia, uno de los acusados dijo !Que Dios los bendiga a todos”, mientras que los familiares de Gómez, incluyendo su madre, hermanos e hijos, expresaron júbilo por la decisión.

De inmediato los presos fueron trasladados a sus respectivos centros de reclusión.

Entre los agraviados por el crimen figuran la madre del senador asesinado, María Adolfina Sánchez; su chofer Ramón Alexis Espinal y dos de sus hijos.

La sentencia contra los procesados por el crimen contra el legislador se produce a casi cuatro años de su muerte. Gómez fue herido de gravedad la noche del 11 de diciembre de 2001.

FISCAL PIDIÓ PENA MÁXIMA

El representante del Ministerio Público, doctor Elpidio Antonio Collado, había pedido que los acusados fueran condenados a 30 años de prisión.

Dijo que pidió al tribunal que los acusados fueran sentenciados a la pena máxima tras considerarlos culpables de asesinato con premeditación y asechanza.

Collado aceptó las declaraciones de los familiares de Gómez Martínez que dijeron que habían visto a “El Mago” en Santiago Rodríguez,  e incluso en el Congreso detrás del senador.

Comparecieron como testigos la madre del senador, la viuda María Estervina Méndez; Flor Aurelina Hernández, madre de un hijo; Ramón Alexis Espinal, chofer de Gómez; Eugenio Estévez, Julio Gutiérrez

HERMANA

La senadora Celeste Gómez, hermana del legislador asesinado, insistió en que detrás de la muerte de Gómez hay un autor intelectual y que esperaba que en el juicio se esclareciera esa situación.

La defensa de los acusados la integraron, los doctores Jesús Santana Eugenio y Cibeles Martínez, abogados de oficio del tribunal quienes representaron a Meléndez Vásquez, Urbano Piña; el doctor Jesús Ceballos, representó a Rosario.

Los abogados defensores pidieron al juez rechazar el dictamen del Ministerio Público que la condena no sea mayor a los 10 años y que la indemnización sea de un millón de pesos.

La parte civil, representando a la familia del senador, la constituyeron los abogados,  doctores Roberto Faxas Sánchez, Héctor de la Mota Acosta, Nicanor Rosario Martínez y Eulogio Medina.

“Detrás de ellos hay otra persona, manos intelectuales, mente que fríamente calcularon la muerte del senado”, sostuvo uno de los abogados de la parte civil. 

INICIO

La audiencia fue empezada a las 10:47 de la mañana de ayer, cuando los abogados de la parte civil hicieron un pedimento de un descenso al lugar del hecho, petición que momentáneamente fue rechazada por el juez.

Aunque dijo que si era necesario  el tribunal podría trasladarse durante el proceso.

 LOS HECHOS

Los acusados solo respondieron las preguntas hechas por el magistrado, relataron los hechos, admitieron que la noche del 11 de diciembre de 2001 salieron atracar a cualquier persona o robar en residencia para obtener dinero.

Dijeron además que en la residencia de Martín Durán  penetraron Carlos Manuel Jerónimo Alfonseca (Carlos Collares), fallecido, entró Minaya Jiménez, Urbano Piña y Meléndez Vásquez.

En el vehículo se quedó Rosario, en sus funciones de chofer.

De acuerdo con la narración de los acusados, al momento de entrar a la vivienda y decir que se trataba de un atraco, inmediatamente se tiraron al piso, pero que el chofer del senador trató de sacar su arma de fuego por lo que Carlos Collares, lo hirió en la cabeza con cacha de un arma de fuego que portaba, despojándolo de su arma.

Esa situación provocó que el cargador del arma de Espinal se saliera y cuando El Mago se agachó para recoger el cargador el senador le fue encima y le agarró el cañón de la pistola que poseía, iniciándose un forcejeo en toda el área de la casa. Por eso, dijo Meléndez Vásquez,  hizo dos disparos al piso, hiriendo a su compañero de fechoría El Mago y al senador en la pierna.

Meléndez Vásquez dijo frente al juez que se vio precisado a disparar porque el senador tenía dominado a El Mago.   

Durante el juicio El Mago y Meléndez trataron de asumir todas la responsabilidad del caso alegando que Rosario y Urbano Piña no eran parte de la trama que le costó la vida al senador.

Las declaraciones de los acusados fueron corroboradas por la señora Isleyda de los Angeles Pérez, hija de Martín Durán, propietario de la casa donde ocurrió el incidente, quien reiteró que los disparos surgieron luego del forcejeo y que a ella la despojaron de sus aretes.

EL AUTOR INTELECTUAL

Los jueces de la Cámara de Calificación de la provincia Santo Domingo ratificaron la providencia y descartaron la existencia de un autor intelectual en el asesinato del senador.

Los jueces de segundo grado Enrique Marchena, Julio César Lara y Martín Alcántara Moreno  

Gómez fue herido de gravedad el día 11 de diciembre del año 2001 en la residencia del dirigente perredeísta Martín Durán, ubicada en la calle 4, número 15, del sector Vista Hermosa, en la zona oriental, murió dos días después  en el Hospital Plaza de la Salud.

Los acusados fueron enviados al tribunal criminal por entonces juez de instrucción, licenciado Nelson Rodríguez Solís, fallecido, quien emitió la providencia calificativa el 13 de noviembre del 2002, posteriormente ratificada por la Cámara de Calificación de la Cámara Penal de la provincia Santo Domingo, dos años después.

El juez Solís en su decisión favoreció con un auto de No Ha Lugar al Carlos Everstz Fournier, quien había denunciado la existencia de un autor intelectual en el crimen del legislador.