Julia Álvarez
Escribe relato inspirado en
leyenda Virgen de la Altagracia

POR ROSA FRANCIA ESQUEA
Con el título Un Regalo de  Gracias, la connotada escritora Julia Álvarez recrea la leyenda que, de generación en generación, circula en torno a la aparición de la imagen de la Virgen de la Altagracia, la protectora y madre espiritual de los dominicanos.

Exquisitamente ilustrado por la pintora Amaya Salazar, el relato  recoge la versión  con elementos  nuevos, fruto de la inspiración y creatividad de Julia Álvarez.

Un Regalo de Gracias narra el caso de la familia de María, originaria de España, que intenta sembrar aceitunas en Higüey, algo que no prospera por las condiciones climáticas de esa tierra;  por esa razón piensan abandonar la finca donde viven.

Acompañado de un indio llamado Quisqueya, el padre de María lleva una fruta desconocida para ella: naranjas. Dormida, la joven sueña que siembra las semillas de esa fruta y  mientras lo hace escucha la voz del aborigen que le susurra al oído: “Di gracias”. En el libro se lee: “De pronto, como si fueran palabras mágicas, unos árboles brotaron de la tierra llenos de frondosas ramas cargadas de naranjas.  Bajo el naranjal había una bella mujer de piel dorada con una corona de estrellas.

–  ¿Quién eres? Preguntó María, llena de asombro.

– Me llaman Señora de la Altagracia – dijo ella”.

A la mañana siguiente, María contó el sueño a su padre y le dijo que en la finca se cultivarían naranjas; así fue, y luego de recoger la abundante cosecha, cuando el padre fue a venderla  al pueblo María le pidió que llevara la imagen de Nuestra Señora de la Altagracia. Ningún mercader conocía esa imagen, pero al quedarse dormido el padre, Quisqueya se queda mirando el cielo y las estrellas delinean el rostro de la Virgen;  finalmente, el padre volvió triste porque no pudo conseguir el encargo, pero entonces el indio desenrolla su  frazada  donde quedó pintada la imagen.

 “Ella es la mujer de mis sueños”, dice María y cae de rodillas para dar gracias, mientras el huerto se llenaba de hermosas naranjas.

Luego, María cuelga la imagen en la rama del naranjo.

El cuento, además de recrear la leyenda de nuestra protectora, también es una invitación a dar las gracias.

El libro fue publicado por Alfaguara Infantil, quien también fue la responsable de la novela Para Salvar el mundo, de la misma autora,  que circuló el año pasado.

Las ilustraciones

Las ilustraciones fueron trabajadas al óleo por Amaya Salazar, quien de manera magistral plasmó con imágenes  el contenido del libro.

Para la edición, la artista utilizó una gama de colores vivos, en los que predominan el azul intenso, el violeta,  el verde y el marrón.

El libro contiene unas 30 imágenes que le imprimen más realismo a cuento Un Regalo de Gracias.

La leyenda original

Según la leyenda original, la hija de un rico comerciante de Higüey le pidió a su padre que le llevara de Santo Domingo el retrato de la Alta Gracia, a quien había visto en sueños; pero él nunca la había oído mencionar como tampoco las personas a quienes consultó.

Esa noche el comerciante decidió amanecer en casa de unos amigos y también les habló del encargo de la hija, mientras conversaba pasó por allí un señor con barbas largas que sacó una lienzo con una  preciosa imagen que era la de María adorando a un recién nacido que estaba en sus pies en una cuna, se la entregó diciéndole que esa era la imagen que andaba buscando.

Se trataba de la Virgen en el momento de su alumbramiento, misterio que se interpreta como el de la Alta Gracia.   

Luego el misterioso personaje desapareció, pero el comerciante pudo llevarle a su hija el regalo que ella le había pedido.

La leyenda cuenta que el hacendado llevó el cuadro a su casa, y lo colgó en la sala principal. Al día siguiente el lienzo no aparecía y fue encontrado en la copa de un naranjo; eso sucedió durante varios días y se dice que el primer santuario se construyó justamente donde estaba el árbol.


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