Kiev ,el gran escenario de la Champions

Con aproximadamente 2,8 millones de habitantes y más de 1.500 años de historia, el pasado comunista aún está presente, sobre sobre todo en algunos monumentos. En la imagen, Catedral de San Miguel

No hay en el mundo ciudad más bonita que Kiev”, dijo el escritor Mijaíl Bulgákov, autor de una de las novelas en ruso más famosas del siglo XX (El Maestro y Margarita). Bajo esta frase, que sirve de eslogan a sus habitantes, la capital ucraniana espera a las aficiones del Liverpool y del Real Madrid, finalistas de la Liga de Campeones.
La ciudad que acogerá la final de la Liga de Campeones el próximo 26 de mayo es una urbe inundada por frondosos bulevares, iglesias ortodoxas con incontables cúpulas doradas de todas las formas y tamaños, ideal para el aficionado a las largas caminatas urbanas.
Con aproximadamente 2,8 millones de habitantes y más de 1.500 años de historia, el pasado comunista aún está presente en Kiev, sobre todo en algunos monumentos aunque pesa mucho más el modernismo y los edificios clásicos de corte zarista.
De Kiev se dice que tiene muchas caras: es al mismo tiempo eslava y romántica, apasionada y ortodoxa, oriental y occidental, apacible de día y salvaje de noche.
Para empezar el recorrido por la capital ucraniana, los miles de aficionados del Real Madrid y Liverpool deben tener muy presenta la céntrica Kreschátik, una espaciosa avenida que se convierte en un paseo peatonal durante los fines de semana. En esta calle se concentran grandes hoteles, bancos, teatros, centros comerciales, edificios oficiales y de viviendas con numerosos restaurantes, boutiques, pastelerías y cafés en sus plantas bajas integran su alegre paisaje urbano.
La cocina ucraniana. Un punto imprescindible en sus 1.200 metros de longitud es el colorista mercado de abastos de Besarabia, donde se pueden probar las delicias locales, desde miel, pescado ahumado, embutidos o requesón.
En esta zona, los aficionados que viajen a Kiev podrán degustar en sus restaurantes la clásica cocina ucraniana, en la que destaca sobre todo el “borsch” (la sopa de remolacha), los “varéniki” (pasta rellena de requesón o frutas, principalmente guindas), el “salo” (tocino), las “kotlety po kievski” (pechugas de pollo empanadas rellenas de mantequilla) y los “verguní” (buñuelos dulces). Sin olvidarse de la “gorilka”, el vodka local.
La plaza de la Independencia (Nezalézhnosti) es otro de los lugares destacados de la capital ucraniana. Este lugar fue cuna de la Revolución Naranja, movimiento de protesta pacífico que cautivó al mundo a finales de 2004, ya que logró sin apenas incidentes violentos que las autoridades anularan los resultados de las fraudulentas elecciones presidenciales.
Conocida como Maidán (plaza), en 2001 fue retirada el gigantesco monumento de Lenin tallado en roca y en su lugar se levantó una gran columna con una mujer en su cumbre, símbolo de la recién conquistada independencia ucraniana.
Metro y trolebuses. El metro es una de las mejores opciones para desplazarse por Kiev, aunque no cubre toda la ciudad, por lo que se puede recurrir a los tranvías o a los espaciosos trolebuses.
La Cuesta de Andrés (Andréyevskiy Spusk) es uno de los lugares más pintorescos de la capital ucraniana, una calle-museo en la que los pintores y artesanos locales exponen sus obras de arte que recuerda los tiempos de la bohemia del siglo XIX.
Pero en esta cuesta empedrada no sólo destacan la presencia de artistas. Aquí se puede contemplar la iglesia de Andrés construida por encargo de Catalina la Grande; el Castillo de Richard, un edificio neogótico lleno de misterio, y la casa-museo del propio Bulgákov, además de varios cafés para bohemios y un museo dedicado sólo a la calle, sus inquilinos y su historia.
Una de las características que más destacan de Kiev son sus cúpulas doradas de sus iglesias ortodoxas, numerosas y por doquier, todas ellas espectaculares.
Destaca el Pechórskaya Lavra (Monasterio de los Cuevas), patrimonio de la humanidad de la UNESCO. El monasterio, al que los muros hacen parecer una fortaleza inexpugnable y que es el más antiguo de Europa del Este, se encuentra en un alto, Desde aquí se puede contemplar una panorámica maravillosa de la ciudad.
La Catedral de Santa Sofía, construida hace casi mil años con estilo bizantino y que está coronada por cúpulas verdes, es otro de los lugares imprescindibles de Kiev.
Como la Basílica de San Miguel, famosa por sus cúpulas doradas, cuyo brillo en los días soleados se puede ver desde varios kilómetros de distancia.
La vida en Kiev no se entendería sin el río Dniéper, el cuarto más largo de Europa con más de 2.200 kilómetros de recorrido, y que parte la ciudad en dos.