“La Agenda Nacional ante Odebrecht”

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El presidente Danilo Medina pretendió trastocar los resultados del Informe de la Comisión del Decreto 06-17, con una campaña mediática para inútilmente tratar de convencer de algo que nadie cree: que todo se hizo bien hecho, que Odebrecht fue elegida limpiamente y que Punta Catalina fue contratada a precio de ganga. Después solo faltaba declarar todo como caso cerrado y archivar el expediente con un funesto borrón y cuenta nueva. ¡Se les peló el billete! El Informe Santaella, presentó la verdad y derrotó la manipulación gubernamental. La trama antinacional quedó al descubierto.
Hay una nueva manipulación inventando un cómico pleito Odebrecht-CDEEE que declaró, oficialmente, “…el Gobierno Dominicano no está en la disposición de pagar ni un solo centavo adicional…” por encima de la suma contratada. La prensa dijo: “Airear este caso y al final tener que darle unos millones a Odebrecht sería una especie de Harakiri político. Sería una estocada mortal al prestigio del Gobierno por más árbitros y asesores extranjeros que digan que es correcto”.

La camarona comenzó y la ciudadanía debe estar alerta para no confundirse con ese amaraco de un pleito ficticio después de largos, oscuros, íntimos y verdaderos amoríos Odebrecht-Gobierno.

El presidente Danilo Medina y su Gobierno son los creadores, los responsables y los culpables de Punta Catalina. ¿Pueden Danilo y su Gobierno lograr contra Odebrecht una salida o paliativo que sea, al menos, poco gravoso para los dominicanos? Creadores del problema no tienen legitimidad para plantear una agenda que defienda el interés nacional. Releamos o leamos “Los Intereses Creados” de Jacinto Benavente.

Presentamos “5 Puntos Ante Odebrecht por la Dignidad Nacional” como base de una Agenda Ciudadana ante la burda pantomima del falso pleito Odebrecht -Gobierno.

1.- Revisión y ajuste del precio del contrato EPC de Punta Catalina, después de aclarar con Technimont, en Italia, su contrato del 2008 para la Planta Porto do Pecem, de 910 millones de dólares para una planta de 720 MW comparado con 1,945 millones de dólares de Punta Catalina sin sobrecostos y con la misma capacidad.

2. – Rechazo absoluto al pago de sobrecostos. Ya el Gobierno fijó su posición. Ya cantó como gallo, veremos si no pone como gallina. Cualquier pago por este concepto, será repudiado y la poca credibilidad del Gobierno desaparecerá. Recuperación del doble de sobornos reales, no en base a los 92 millones de dólares declarados astutamente por Odebrecht a la PGR. Recuperación del fruto de las sobrevaluaciones de todas las obras de Odebrecht a partir del 2001 y de todas las otras sumas generadas en forma ilegal.

3. – Reclamación de las penalidades por retraso contempladas en el Contrato EPC y que comenzaron a correr a partir del lunes 7 de agosto del 2017, fecha emblemática en que se entregó el “Informe Santaella”.

4.- Cobro por concepto de daños y perjuicios y/o lucro cesante y/o cualquier otro concepto similar, tomando como referencia 410 millones de dólares anuales, de acuerdo a las estimaciones del presidente Medina del 27 de febrero del 2017.

5.- Exigir a Odebrecht el cumplimiento inmediato del Acuerdo Reformulado. firmado con la PGR identificando personas físicas y morales, y montos de todo tipo de sobornos. Darle curso a la formal denuncia penal depositada en la PGR en mayo por el Centro Juan XXIII, Participación Ciudadana, Fundación Masada y Santiago Somos Todos. Acoger la denuncia y solicitud de ampliación de la investigación de sobornos de Odebrecht depositada ante la PGR por el presidente de Alianza País Guillermo Moreno.

Aclarando el punto 1, preguntamos: “¿Por qué Constantin Cimpuieru, representante de Technimont en el país no declaró a la Comisión de Punta Catalina o a la PGR, que su empresa firmó un contrato EPC para construir en Brasil la planta a base de carbón Porto do Pecem, con una capacidad de 720 MW con costo de 910 millones de dólares? (Technimont es contratista de Punta Catalina).

El Gobierno no debe mentir diciendo que fue tomado de sorpresa, porque los reclamos están claramente consagrados a favor de Odebrecht en el Art. 9.3 del Contrato : “Reclamos del contratista”.

No todos los contratos llave en mano son iguales. Hay unos en que el contratista no tiene derecho a reclamación de sobrecostos y cualquier variación debe ser asumida total y exclusivamente por el contratista que asume todos los riesgos, como es en un “Contrato de Suma Fija Llave en Mano”, “Lump Sum Turn Key” o LSTK. Ese no fue el tipo de contrato CDEEE- Odebrecht. En lugar de un “Contrato de Suma Fija” Llave en Mano” Danilo Medina firmó un Contrato de “Precio Abierto Llave en Mano”, con el fatídico Art. 9.3 “Reclamos del contratista” donde se otorgan todos los derechos para que Odebrecht reclame todo lo que le venga en gana. El tipo de “Contrato de Precio Abierto Llave en Mano” con cláusulas anti nacionales que dan derecho a Odebrecht a reclamar a su antojo, es un mecanismo entreguista que ha permitido que desde el 2001 Odebrecht haya abusado de ese derecho a los reclamos, con el amparo, la complicidad y la colusión gubernamental, para cobrar las más groseras sobrevaluaciones de toda la historia de nuestro país.

El presidente Medina debe hablar , siguiendo al presidente Lula que personal y públicamente “… le aconsejó siempre a decir la verdad en medio de la crisis y turbulencias, mirando a los ojos a los hombres y a las mujeres, y aun cuando no esté haciendo las cosas, decir por qué no las está haciendo. El pueblo es generoso y entiende. Lo que no les gusta son los gobernantes que se esconden de ellos. Ser presidente no es una profesión, es un mandato, un producto perecedero, con fecha de inicio y vencimiento….”.

Como manipulación, el tirano Galtieri se inventó el rescate militar de Malvinas para tratar maquiavélicamente de unir a su nación con esa histórica aspiración de los argentinos. Era una asqueante treta para recuperar su popularidad perdida. Galtieri se derrumbó cuando fracasó en Malvinas. El pleito Odebrecht-CDEEE, salvo prueba en contrario, es una burda tramoya de mal gusto que pretende unir a Las fuerzas vivas para enfrentar al simulado enemigo Odebrecht. A Danilo Medina no le queda alternativa que no sea mantener su compromiso de no reconocer sobrecostos a Odebrecht y no pagar ni siquiera un centavo por encima de los 1,945 millones de dólares. Así no se dará el Harakiri predicho por la prensa, ni se repetirán aquí, con Danilo y Odebrecht las lamentables consecuencias de la trágica relación entre Las Malvinas y Galtieri.


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